Confusiones y retobos en el SNTE

"Es de llamar la atención el que la dirigencia que se negó a reformar estatutos durante el segundo semestre de 2019, ahora lo encuentra necesario..."

Wenceslao Vargas Márquez

Cuando el PRI impulsó la reforma educativa del 2013 el CEN del SNTE dijo que era lo correcto, y apoyó su redacción. Cuando en 2019 la 4T impulsó su abrogación el CEN del SNTE dijo que era lo correcto, y apoyó la abrogación. Cuando las elecciones sindicales eran indirectas, con delegados, los líderes del CEN del SNTE decían que ese método indirecto era excelente. Ahora que el método es directo, sin delegados, los líderes del CEN del SNTE dicen que ese método directo es excelente.

Siempre se acomodan al discurso del gobierno en turno. Un líder del SNTE nacional, Moreira, lo vuelve a hacer notar en reciente artículo publicado bajo su firma. Dice lo siguiente respecto del voto directo, citando palabras de Cepeda Salas: “Es algo que nos conviene como organización sindical”. El discurso siempre se adapta. Lamentablemente el señor Moreira confunde definiciones y diferencias entre voto “universal” y “directo”. Su artículo se titula SNTE: voto universal y derecho de huelga, y el encabezado da a entender que la novedad en procedimientos sindicales electorales es el voto “universal” cuando la novedad (que el SNTE había repudiado siempre, incluso bajo Gordillo) es el voto “directo”, sin delegados.

Veamos las definiciones y diferencias. El voto universal es el voto en el que participa la totalidad del gremio, todo el universo. Voto directo es el que se hace sin delegados. ¿Fueron “universales” las elecciones de Gordillo, Juan Díaz y Cepeda desde 1989 hasta 2018? Sí. Todas fueron “universales” pues participó todo el país magisterial (excepto quienes decidieron no hacerlo, como la CNTE), sólo que fueron “indirectas”. Es de llamar la atención el que la dirigencia que se negó a reformar estatutos durante el segundo semestre de 2019, ahora lo encuentra necesario. Dice el punto 3 del artículo periodístico que estoy comentando que “se precisan modificaciones al estatuto”. Ahí hay un truco: modificar el estatuto hará interminablemente largo el camino para llegar a las elecciones nacionales (en el caso que se resuelva que se realicen).

Por eso sugiero a las supuestas oposiciones que impulsen, en vez de una reforma estatutaria lenta, mejor una modificación reglamentaria rápida siguiendo el artículo 72 del estatuto para abreviar el proceso. Digo ‘supuestas oposiciones’ (Maestros por México, el Movimiento Nacional por la Transformación Sindical y 32 por la Reivindicación Magisterial) porque en realidad van tras la chequera, los derechos laborales les tienen sin cuidado. El CEN del SNTE y Alfonso Cepeda Salas, usando la voz del señor Carlos Moreira, le retoban a la 4T y se niegan a ir a elecciones nacionales alegando un TLC inexistente: “la iniciativa del presidente de López Obrador es muy positiva, pero no lo es todo ni siquiera atiende el espíritu que se plantea en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio, además genera preocupaciones riesgos y limitantes financieras”. Todo esto prueba “lo limitado de la propuesta gubernamental”. Palo.

Así, con grave confusión entre voto universal y directo, y con retobos, los líderes del SNTE sugieren una reforma estatutaria previa para retrasar el proceso (en caso de que lo autorice quien autoriza). La oposición interna no se fija en el truco mientras la plena democratización sindical mexicana quizá no será una realidad en el presente sexenio.

Twitter @WenceslaoXalapa

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