Baldemar Montejo Martínez
Profesor de educación primaria. Simpatizante de la justicia y la honradez.

La descarga administrativa para el docente frente a grupo se ha vuelto un sueño inalcanzable; una suerte de improbable acertijo. Y la tienen los Directores efectivos sin grupo, los supervisores escolares que en su gran mayoría siguen muy, muy alejados de su verdadera función y responsabilidad.

Ésta pesada losa la resisten muchos agentes educativos que equivocadamente cumplen doble condena: ser maestros y ser Directores comisionados (sin compensación económica alguna pero con mucha más responsabilidad que los que debieran).

Y más así el solo hecho de la cantidad de cosas que el maestro (a) frente a grupo debe hacer para “comprobar” que está trabajando y haciendo las cosas bien; cómo si de esa manera se pudiera garantizar el cabal cumplimiento de las responsabilidades.

Tropiezo tras tropiezo se erra en el experimento educativo al sobrecargar al docente de una tarea que casi siempre está por demás. Papelería y teoría obsoleta que evidentemente se encuentran tan divorciadas de la realidad escolar y sus contradictorios resultados.

Esa interminable lista de documentos que deben tenerse, esa lista que el Consejo Técnico Escolar “sugiere” de forma necesaria, esos cuántos más que Supervisión Escolar agrega para recordar su gris jerarquía; de paso se suman los que el Director a cargo consideran apropiados “para quedar bien” con el superior inmediato…total, como nada más se trata de pedir, y ya.

¿Cuándo el Maestro se dedicará a lo que en verdad le corresponde? ¿Cuándo podrá entenderse que al docente no se le debe distraer de su loable labor? La labor del docente es práctica, vivencial, directa, subjetiva y con resultados a largo plazo. Un maestro o maestra dedicado a su trabajo no desquita su sueldo, por el contrario, recibe una insignificante compensación nada equiparable al desgaste emocional al que diariamente se expone.

Si los Directores sin grupo se jalan los cabellos cuando se saturan de documentación por entregar, porque se estresan; si muchos (as) supervisores (as) se muestran negligentes y omisos ante las problemáticas de la que también son responsables nomás por tener documentación atrasada…imagínese usted pues al que la hace de Director con grupo de 5° y/o 6° grado (que cada día tienen peor disciplina), al docente con 35 niños o más que debe entregar documentos, reportes e informes al momento.

Por eso es que nadie que verdaderamente conozca la cabal función y labor de un profesor frente a grupo debe de ser tan pronto al hablar. Muchas personas de todos los niveles y profesiones hablan demasiadas estupideces de los docentes, sin conocer un ápice de su invaluable trabajo.

Demasiada gente se llena la boca denigrando al Maestro.   Quizás ignoran que ni siquiera lo dejan dedicarse a lo que le corresponde.

El maestro no debe ser un milusos.