“Quien enseña aprende al enseñar y quien aprende enseña al aprender.” – Paulo Freire, Pedagogía de la autonomía.
Cuando inicia un ciclo escolar, el trabajo de maestras y maestros no comienza solamente con los contenidos que habrán de enseñar. Una de sus primeras tareas consiste en conocer a las niñas, niños y adolescentes que estarán a su cargo: identificar lo que saben, lo que necesitan fortalecer, sus intereses, expectativas, formas de participación y algunas de las condiciones familiares, escolares y comunitarias que pueden influir en su aprendizaje.
A partir de esa información, los colectivos docentes realizan una lectura de la realidad de su escuela. Analizan qué situaciones favorecen o dificultan los aprendizajes, revisan las características del entorno y buscan comprender los problemas antes de plantear soluciones. Esto implica observar no solamente lo que ocurre fuera de la escuela, sino también revisar las propias prácticas de enseñanza, la planeación, las interacciones en el aula, la evaluación y la manera en que se establece comunicación con las familias.
Otro elemento fundamental es contextualizar el currículo. Los contenidos nacionales se relacionan con las necesidades, intereses y experiencias de las y los estudiantes y con las características de su comunidad. De esta manera, aprender no significa únicamente cumplir un programa, sino encontrar sentido a lo que se estudia y vincularlo con situaciones que forman parte de la vida cotidiana. El Programa Analítico permite organizar este trabajo y permanece abierto a ajustes conforme cambian las necesidades y se obtiene nueva información sobre los aprendizajes.
La evaluación también forma parte de este proceso. No se limita a asignar una calificación: permite reconocer avances, identificar dificultades y obtener información que ayude a tomar mejores decisiones pedagógicas. Por eso, observar cómo responden las y los estudiantes, qué despierta su interés y qué obstáculos encuentran constituye una fuente permanente para mejorar la enseñanza.
Todo ello requiere trabajo colectivo. En el Consejo Técnico Escolar, maestras, maestros y directivos dialogan, intercambian experiencias, analizan información y acuerdan qué problemas deben atender prioritariamente. La intención es concentrar los esfuerzos en aquello que realmente puede transformar las oportunidades de aprendizaje.
Detrás de cada clase existe, por tanto, un conjunto de decisiones profesionales que pocas veces es visible para la sociedad. Conocer a cada estudiante, comprender su contexto, planear, evaluar, dialogar entre colegas, trabajar con las familias y revisar continuamente la práctica son tareas que convergen en un mismo propósito: generar mejores condiciones para que todas las niñas, niños y adolescentes aprendan, se desarrollen integralmente y encuentren en la escuela oportunidades para construir su futuro. Porque la educación es el camino…