La “Consulta Nacional de la Secretaría de Educación Pública (SEP)” aplicada al magisterio mexicano que definiría la creación de otro organismo que sustituiría a la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y Maestros (USICAMM) se llevó a cabo el pasado 30 de octubre. Así, de buenas a primeras, puedo decir que este ejercicio fue una verdadera tomada de pelo.
Hago un paréntesis para recordar que, en agosto de este año, durante la Fase Intensiva del Consejo Técnico Escolar (CTE), se aplicó un “Cuestionario Diagnóstico sobre el Compromiso Presidencial denominado Desaparece la USICAMM” porque, como se recordará, a decir de la presidenta Sheinbaum, había una evidente molestia e inconformidad de las y los maestros en cuanto al mecanismo de ingreso, promoción y reconocimiento en el Sistema Educativo y por ello habría que desaparecerla. Fue una consulta exploratoria inicial compuesta por un formulario digital de 10 preguntas enviada a las escuelas de educación básica del país; y bueno, de esa encuesta la SEP reportó, por obvias razones, que participaron más de 93,000 centros de trabajo y que la mayoría de las respuestas evidenciaban la imperiosa necesidad de contar con un nuevo organismo. Claro, si un instrumento no permite responder otras opciones más que las que la misma SEP quiere que responda, cómo se obtendrían resultados diferentes. En fin. Solo fue un pequeño paréntesis para contextualizar el asunto.
Regresando a la idea inicial, la reciente Consulta Nacional no pudo ser diferente a la anterior, pues en términos sencillos, el instrumento empleado fue completamente sesgado, tendencioso y carente de utilidad neutral para captar una opinión verdaderamente abierta. Sí, es cierto, hubo una ligera diferencia con la de agosto, en lugar de 10 preguntas ahora se consideraron 7; irrisoriamente su esencia se mantuvo, es decir, la SEP envió una encuesta cuyas respuestas serían aquellas que la misma SEP quería que respondiera el profesorado.
Después de analizar dicho instrumento, pienso que el peor de todos los cuestionamientos fue el siguiente, porque obviamente hay una carga ideológica y una desaprobación inducida: ¿“Estaría usted de acuerdo en la aplicación de un instrumento de valoración de los conocimientos y aptitudes para la obtención de plaza, promoción vertical, promoción horizontal o en regresar al pasado mediante la aplicación del viejo esquema de reparto discrecional de plazas a través de las Comisiones Mixtas donde correspondía un 50% a la autoridad y un 50% al sindicato”?. Evidentemente el sesgo se encuentra ahí, cuando se señala si se estaría de acuerdo con un instrumento de valoración o en regresar al pasado. ¿De verdad, la SEP, con tantas personas trabajando detrás de un escritorio no pudieron plantear otra u otras alternativas? ¡Vaya inteligencia la suya y qué falta de respeto a las y los maestros!
Si usted me pregunta por qué es tendenciosa y sesgada esa pregunta, sencillamente le diré que es porque emplea términos peyorativos y cargados de negatividad como “regresar al pasado” o “reparto discrecional” para calificar una de las dos opciones. Es obvio que ningún encuestado medianamente informado elegiría voluntariamente un esquema calificado explícitamente como “discrecional” o “corrupto” lo que empuja artificialmente la respuesta hacia la opción contraria (aquí creo que se le olvidó a la SEP que, de manera conjunta con el SNTE, fueron artificies de esa corrupción por muchos años y lo siguen siendo).
¿Desea un ejemplo más del sesgo y lo tendencioso del instrumento? El más claro de ellos y de lo que significan falsas dicotomías y preguntas “trampa” se observa en la pregunta 6: ¿Estaría de acuerdo en denunciar ante las autoridades correspondientes actos de corrupción y falta de transparencia en los procesos para la asignación de plazas y promociones, y que lesionan los derechos de las maestras y maestros, para que sean sancionados penal o administrativamente?
¿Por qué es tendenciosa? Porque ofrece opciones simples como Sí o No, pero, principalmente, porque es una pregunta inducida, es decir, desde el punto de vista metodológico, está estructurada de tal manera que rechazarla (votar No) social o lógicamente implicaría estar a favor de la corrupción. Obviamente no existe espacio para matizar, cuestionar el diseño legal de la denuncia o proponer mecanismos alternativos, ya que obliga al respondiente a validar la premisa institucional bajo la amenaza implícita de parecer cómplice de prácticas irregulares. Con este último argumento, este instrumento y este tipo de preguntas, ¿no son una verdadera falta de respeto?
Créame que el análisis pregunta por pregunta nos llevaría al mismo punto, porque evidentemente la SEP de Mario Delgado no pretende otra cosa más que legitimar algo que ya está hecho o, como coloquialmente se diría: ya está cocinado. ¡Qué tremenda y rotunda decepción de estos que se llaman paladines de la transformación! Irrisoriamente se decían ser diferentes a los neoliberales y resultaron peores; sí, peores que los peores, porque es claro que este cuestionario no funciona como una herramienta de investigación sociológica o de consulta abierta para conocer el sentir real del magisterio, sino como un instrumento de legitimación. Es obvio que las preguntas están redactadas de origen para validar una narrativa institucional ya decidida, guiando al participante mediante adjetivos y supuestos polarizados hacia las respuestas que la autoridad busca obtener.
Bueno, y para terminar este penoso asunto, les dejo dos datos interesantes que, espero en próximas fechas pueda abordar en otros artículos: para cambiar la estructura mediante la cual se regula el ingreso, promoción y reconocimiento en el Sistema Educativo Nacional, se tendría que reformar el artículo 3º constitucional, cosa que por ningún lado ha comentado Mario Delgado o la presidenta. ¿Esto qué significa? Que legalmente la SEP está obligada a mantener el actual esquema regulatorio que le da vida a la USICAMM y por ello he venido planteando desde hace tiempo que esta no desaparecería, solo cambiaría de nombre. Espero ahora si haya quedado claro.
Y el segundo punto es uno que dejamos en el olvido: la supuesta inexistencia de la comisión que fue conocida como MEJOREDU; se supone que esta comisión ya “desapareció” legalmente, pero ojo: como organismo descentralizado con independencia operativa ya no existe en el marco legal, sin embargo, sus funciones no se cancelaron, fueron absorbidas directamente por la estructura central de la SEP y, por tal motivo, sigue operando. Tremendo lío jurídico que trae la SEP en estos momentos o… ¿no? En fin.
En próximos días, con seguridad, escucharemos al señor secretario Delgado expresar en la mañanera de la presidenta que la encuesta fue un éxito; ojalá y dicha presidenta se diera cuenta de la tremenda farsa de la que fue objeto el magisterio, pero, para como están las cosas no creo, porque la mandataria ya no ve ni escucha al pueblo.
Al tiempo.