Pobreza, equidad y educación.

El fin de semana pasado, ha iniciado un nuevo periodo en la vida política de nuestro país y mucha de la tinta que se ha empleado para definir el futuro de la educación en nuestro país, tiene que ver con la consideración de poner el centro de la discusión y de las decisiones, a las niñas, niños y adolescentes de nuestro país.

Apenas la semana pasada, el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) dio a conocer los resultados nacionales del Plan Nacional para la Evaluación de los Aprendizajes (PLANEA) 2018, que se aplicó durante los días 12 y 13 de junio, a 104,973 alumnos de sexto grado de Primaria en 3,573 escuelas generales públicas, indígenas, comunitarias y privadas del país.

La prueba se aplicó para conocer en qué medida los estudiantes logran dominar un conjunto de aprendizajes al término de la Primaria, cuyos resultados van de menor a mayor de acuerdo con el nivel I al IV respectivamente, y en donde los resultados se agrupan en derredor del más bajo en el 49% en el caso de Lenguaje y Comunicación y del 59% en el de las Matemáticas.

De acuerdo con la información proporcionada por la consejera presidenta de la Junta de Gobierno del INEE, Teresa Bracho González, los resultados reflejan que la oferta educativa brindada no está garantizando una educación de calidad, a pesar del dispendio de recursos proporcionado por la reforma educativa.

Sobre los aspectos que se relacionan con el aprendizaje, el informe señala que “trabajan”, lo cual señala un grave problema que se ha invisibilizado en nuestro país y al cual no se le ha prestado la atención que requiere.

De acuerdo con el sitio web del sitio del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF por sus siglas en inglés), en México, 3.6 millones de niños, niñas y adolescentes entre los 5 y 17 años de edad están trabajando, en donde, de acuerdo con el Diario Español “El País” la gran mayoría lo hace al margen de la ley, lo que deja en situación de vulnerabilidad, de normalización social y a expensas de las redes de la delincuencia por la falta de oportunidades que la propia sociedad les ha dejado en el abandono.

En el marco de los resultados del INEE, asi como de los datos de la UNICEF, resultan alentadores los datos que se aportan desde el Gobierno Federal que recién inicia en el sentido de otorgar becas educativas a los estudiantes de Primaria y Secundaria que provengan de familias de escasos recursos económicos.

Esperemos que dichos estímulos no solo lleguen a donde debe, sino que impacten en la reducción de la violencia y en la mejoría de tantos jóvenes que hasta el momento se les ha negado el derecho a la educación y a un futuro mejor.


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