Más allá de la crítica. Un pendiente de las resistencias

Ya es urgente salir de la crítica funcional y de la post-crítica radical, para atreverse a pensar desde la materialidad del mundo, desde el ...
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Este texto puede tener dos inicios: uno político, otro conceptual.

El primero: el comienzo del cuarto año del gobierno de AMLO y la (re)aparición de un conjunto de movilizaciones y protestas en diferentes niveles y ámbitos del Sistema Educativo Nacional, que tienen en común lo que podríamos llamar los límites y contradicciones de la mal llamada cancelación de la reforma educativa del Pacto por México.

Se observa en tres cuestiones, además de las manifestaciones callejeras ya muy visibles:

  1. El reconocimiento, implícito o explícito, de que la reforma educativa neoliberal del Pacto por México no se canceló. Lo han dicho hasta dirigentes seccionales de la CNTE,[1] lo que representa una diferencia sustantiva respecto al famoso grito “Ya cayó, ya cayó, la reforma ya cayó”, proferido por la Comisión Única Nacional de Negociación, aquel 27 de mayo de 2019 en Palacio Nacional.[2]
  2. La desacralización de la figura presidencial, llevada a cabo por el magisterio chiapaneco el 27 de agosto de 2021, cuando bloquearon su camino para exigirle la resolución de diversos problemas y la continuidad de las negociaciones interrumpidas durante muchísimos meses.[3]
  3. La denuncia de múltiples formas de precarización docente; algunas añejas,[4] otras nuevas, como las condiciones laborales de programas estratégicos de la IV T, las Universidades del Bienestar Benito Juárez[5] y los centros PILARES.[6]

El segundo: los límites, las contradicciones, los bloqueos conceptuales y estratégicos de una crítica funcional a la reforma educativa; de una crítica que se mostró incapaz de entender su profundidad y contribuyó a la continuidad manifiesta de los contenidos neoliberales en la reforma educativa de la IV T. Se revela en cuestiones como:

  1. La inexistencia de una propuesta de reforma constitucional concreta, profunda, transformadora, que alterara las condiciones del problema planteado por los neoliberales y aceptado hasta por las resistencias, que solo cuestionaban su presunta parcialidad y sobre todo su implementación. Era tan clara la subordinación conceptual de los críticos y los movimientos organizados, que terminaban buscando otros contenidos a la calidad, otras orientaciones a la evaluación, otras especificaciones regionales y culturales, hasta étnicas, a los aprendizajes; sin cuestionar en ningún momento la trifecta pedagógica neoliberal: aprendizaje-calidad-evaluación.
  2. La cooptación político-conceptual de las dirigencias partidarias, parlamentarias y hasta magisteriales, por las narrativas y las políticas neoliberales. Los casos más obscenos fueron, a no dudarlo, Mario Delgado, de MORENA, que se había subido al tren reformador desde 2012 y que luego pretendió declarativamente alejarse de él, pero no sustantivamente, como fue manifiesto en la reforma de 2019; la ahora secretaria de educación pública, Delfina Gómez, cuya única iniciativa parlamentaria -en plena discusión de la cancelación de la reforma neoliberal- fue proponer la incorporación del ¡emprendimiento! a los contenidos curriculares de educación básica; y Adela Piña, diputada por MORENA, procedente de la CNTE y presidenta de la Comisión de Educación, cuya iniciativa de cancelación fue modificar algunos artículos de la LGE.
  3. Las limitaciones de las propuestas alternativas de la CNTE; particularmente visibles en el caso más desarrollado, más complejo y más completo: el Plan para la Transformación de la Educación de Oaxaca (PTEO). Más allá de su contenido, el problema fue evidente cuando pretendió ser la base de la ley estatal de educación y fue desechado por estar en contraposición con la reforma constitucional de 2013. Este es un límite evidente: las propuestas locales no pueden ser contrarias al texto constitucional; suponer que un modelo alternativo estatal se convierta en ley es desconocer la arquitectura constitucional de una república federal.

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Decíamos que este texto podía tener dos inicios, uno político y otro conceptual, quizá porque manifiesten más claramente que nunca las dificultades estratégicas ante las que nos encontramos en el ámbito educativo; pero si se ve bien, no nada más aquí.

Como se observa en las tres últimas cuestiones, el problema es conceptual, pero sobre todo político: dejar de hacer propuestas a nivel federal, para concentrarse en aspectos locales, es abandonar el campo de combate estratégico en el que se definen las reglas de juego para todo el país. Es lo que sucedió en Oaxaca y, sin propuesta concreta, también en Guerrero y otros estados durante la armonización de leyes estatales y las dos reformas educativas neoliberales, la de 2013 y la de 2019.

Lo más significativo es el abandono del combate estratégico-institucional; es decir, la propuesta desde debajo de una transformación post-neoliberal del Sistema Educativo Nacional.[7] Eso se le dejó, se le ha dejado, se le sigue dejando a la derecha neoliberal y a sus cómplices -ya es hora de decirlo con todas las letras- de la IV T, del magisterio y de la academia.

¿Quiénes han desarrollado las problematizaciones, los conceptos, las iniciativas, los programas y los flujos de acción de las reformas neoliberales de 2013 y de 2019?

Una parte de los críticos y comentaristas dicen que los organismos internacionales, como el Banco Mundial y el FMI, eso es cierto, pero a esa crítica se le olvida una cuestión fundamental: la imposición no se realiza solo por procesos violentos y/o contractuales,[8] sino eminentemente cognitivos e institucionales, es decir, por la adopción/apropiación de los modos neoliberales de reflexionar, de intervenir y de programar por parte de fuerzas muy diversas que actúan en la política nacional, y no solo en la política, sino en academias, universidades, asociaciones, redes y demás.

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Eso fue evidente en la reforma de 2013, en la que la Coalición Ciudadana por la Calidad y la Equidad Educativa tenía mucha producción previa e incluso hizo una propuesta de reforma constitucional que fue adoptada y perfeccionada por Peña Nieto y por la oposición; recuperada y llevada hasta el límite por Mario Delgado; vigilada y orientada por Mexicanos Primero; y, en la reforma de 2019, a través de la Red de Derechos y Educación, los partidos del Pacto por México reloaded, Esteban Moctezuma, el nuevo jefe del cártel de la reforma educativa , y Guevara Niebla, reciclado como subsecretario en el gobierno de AMLO,  eterno diagnosticador de las desgracias del sistema educativo que él mismo ha contribuido a formar y fuente inacabable de sabiduría educativa de la que abrevó Mario Delgado para legitimar la reforma de la IV T.[9]

La profundidad de los poderes cognitivos neoliberales es de tal magnitud que basta revisar con cierto detalle el mayor ejercicio de legitimación de una reforma constitucional de que tengamos memoria, los Foros de la reforma educativa de 2019 y los ejercicios de parlamento abierto,  en los que participaron centenas de especialistas, críticos, dirigentes sindicales, funcionarios , políticos y maestros, y cuyos resultados fueron reseñados en cientos de páginas del dictamen constitucional, para encontrar solo repeticiones, actualizaciones y algunas mejoras a los conceptos y contenidos neoliberales de la reforma.

Digámoslo claro: ¡la reforma de 2019 se legitimó, no se impuso! ¡El neoliberalismo de la reforma constitucional era evidente y la IV T lo mantuvo, lo legitimó y lo profundizó!

¿Qué hicieron las resistencias en estas circunstancias? ¿Qué hicieron, qué hicimos lxs que durante años luchamos contra la reforma neoliberal? Muchos callaron, muchas se acomodaron en el nuevo gobierno y en el parlamento, muchos continuaron en las mesas de negociación, muchas se dedicaron a preservar “lo conseguido”, y si AMLO decía que eso era la cancelación, pues entonces “eso era”.

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El problema es que la pandemia, sus repercusiones y su gestión hacen palpable la continuidad neoliberal y ahora aparece todo lo que durante años se quiso negar: no hubo cancelación de nada, al contrario, legitimación y profundización neoliberal en el sector educativo. Y ahora hay que luchar contra todo eso: pero ¿cómo, si en primer lugar no queda claro qué eso de los contenidos neoliberales? ¿Cómo; si no hay propuestas conceptuales o políticas para hacerlo?

¿Cuáles son los conceptos, los objetivos, las reflexiones post-neoliberales? ¿Dónde está su traducción jurídico e institucional? ¿Dónde las repercusiones programáticas y organizacionales?  ¿Dónde los contenidos curriculares o postcurriculares? ¿Dónde?

Ya lo dijimos, el problema con los programas alternativos -que, por otra parte, demandan una revisión y reactualización-, es que nunca se traducen en reformas constitucionales, en orientaciones estratégicas para el país, por tanto, pueden ser rápidamente objetados desde la constitución federal. Es lo que pasó con el PTEO; con otras experiencias no se ha llegado ni siquiera a eso.

Por tanto, ¿cómo disputar la narrativa y la práctica gubernamental de la IV T, más neoliberal que nunca en educación, si no contamos con las propuestas conceptuales, políticas, institucionales y organizativas para hacerlo?

Es tiempo de reconocer la debilidad político-conceptual de las resistencias al neoliberalismo en educación.

Primero debemos reconocerlo, luego actuar en consecuencia y a profundidad. La cuestión conceptual es básica, pues no es hora de consignas o choros reciclados de los años setenta. Nos encontramos en otro momento; y ya la concepción de la educación como la didáctica o la pedagogía es muy atrasada.

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Tampoco son suficientes los eternos llamados a la especificidad humanista de la educación, pues a la luz de la pandemia debíamos  entender de una vez por todas que el humanismo es una narrativa burguesa, especista y hasta criminal;  ni a la escatología para-religiosa de la liberación; lo cierto es que la educación es un campo muy complejo, que se configura con estratos  económicos, organizativos, presupuestales, organizativos, pedagógicos, axiológicos, comunitarios, regionales, internacionales, y ahora, más evidente que nunca, vitales, ecológicos, de género, entre otros.

Algunos contingentes magisteriales, políticos o académicos ni siquiera han llegado a comprender el profundo atraso que significó la reforma educativa de la IV T en las esperanzas transformadoras; habrá que acompañarlos.

Otros, como nosotrxs, hemos diagnosticado y criticado iniciativas, reformas, planes y programa; seguimos desmontando y desconstruyendo los conceptos y las prácticas neoliberales, pero estamos muy atrasadxs en las propuesta conceptuales e institucionales que alteren la hegemonía neoliberal. Habrá que transitar a propósitos no solamente críticos. Y ¡ojo!: la propuesta no tiene nada que ver con el programa viable para el gobierno en turno; sino para el arsenal de reconfiguración política de los procesos educativos.[10]

Muchas más se dedicarán a torpedear todo esto.

Así está la situación, así la vemos. Nos falta mucho; por tanto hay que empezar a plantear las cosas, reconocerlas y realizarlas entre todxs.

Ya es urgente salir de la crítica funcional y de la post-crítica radical, para atreverse a pensar desde la materialidad del mundo, desde el reconocimiento de lo que hacemos y lo que tendríamos que hacer  para imaginar no políticas alternativas, sino alteraciones   a la política de la educación y las construcciones de otros sentidos a los procesos educativos.


[1] https://www.jornada.com.mx/notas/2021/12/14/politica/demanda-la-cnte-abrogacion-definitiva-de-la-reforma-educativa/

[2] https://www.sinembargo.mx/27-05-2019/3587535

[3] https://www.elfinanciero.com.mx/nacional/2021/08/27/maestros-retienen-a-amlo-en-chiapas-e-impiden-que-llegue-a-la-mananera/

[4] https://www.elsoldecuernavaca.com.mx/local/nuestras-autoridades-nos-enganaron-maestros-proni-6478035.htmlhttps://www.infobae.com/america/mexico/2021/03/23/que-esta-pasando-en-la-unam-y-por-que-la-facultad-de-ingenieria-y-la-de-artes-estan-en-paro/

[5] https://www.proceso.com.mx/nacional/2021/8/12/profesores-de-universidades-para-el-bienestar-denuncian-despidos-injustificados-269771.html

[6] https://www.laizquierdadiario.mx/Nepotismo-y-hostigamiento-en-PILARES-precarizacion-detras-de-los-programas-sociales

[7] Dejemos los calificativos y los prefijos adecuados para más tarde; quedémonos, por lo pronto, con el simple post para indicar algo que ha pasado la reforma neoliberal.

[8] Por ejemplo en la contratación de deuda o en los acuerdos de intercambio.

[9] Quien lo dude, revise las intervenciones de Mario Delgado en la reforma constitucional de 2019La continuidad neoliberal

[10] Aquí hay discusiones teóricas y políticas que abordaremos luego. Nos referimos a la cuestión del territorio de intervención; parecería que aquí privilegiamos el asunto del gobierno, de las instituciones, de los organismos, al centrar nuestra atención en lo que llamamos el abandono, desde abajo, de las iniciativas conceptuales e institucionales de reforma educativa. Hay quienes afirman que ese no es nuestro territorio, que el gobierno es un ámbito de lucha que no nos corresponde o que forma parte del sistema que queremos cambiar. Las conjeturas de gobernar-habitar; las tesis de cambiar al mundo sin tomar el poder; entre otras, son muy relevantes, no lo dudamos, pero no ha sido ese el terreno de las discusiones educativas en México; quizá solo Esteva y algunos proyectos locales, a los debemos volver pronto.


Publicado en Insurgencia Magisterial

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