Los Consejeros del INEE deben renunciar.

En el debate sobre la cancelación del INEE debe ponerse ya sobre la mesa la renuncia de los actuales Consejeros del organismo autónomo.

Cito palabras de Teresa Bracho González en el posicionamiento que expresó a nombre de la Junta de Gobierno el pasado 12 de diciembre:

“Las instituciones necesitan de nuestra ayuda, no pueden defenderse solas, las instituciones no hablan, hablan las personas. Las instituciones requieren de las personas, de los ciudadanos todos”.

Considero que para defender a una institución como el INEE es necesario que se hagan a un lado funcionarios indefendibles, como el caso de los actuales Consejeros.

Y es que hay cuestionamientos sobre cómo hicieron su trabajo al frente de un organismo en el cual se cimentaron grandes esperanzas.

Uno de esos cuestionamientos y quizás el que más encono produce, es el relacionado con el proceso de evaluación que más lastimó a los maestros mexicanos: el de permanencia.

Por donde se le vea, dicha evaluación fue un rotundo fracaso y hasta el día de hoy, no entiendo cómo fue que la entonces cabeza del INEE, Sylvia Schmelkes del Valle, imaginó que los maestros reconocerían a esta evaluación como un derecho.

Por el contrario, fue una evaluación que sometía. La prueba está en que tanto SEP como INEE presumieron altas cifras de participación, pero tramposamente no advertían a la opinión pública que los maestros fueron obligados a presentarla, ya que no hacerlo implicaba la consecuencia punitiva de perder el empleo.

Rescato de la memoria el primer proceso de evaluación de desempeño docente de 2015.  Sin duda fue un proceso que estuvo plagado de fallas tales como “problemas técnicos” para subir las evidencias, notificaciones a profesores a contrarreloj, profesores que no recibieron a tiempo las claves de acceso a la plataforma, preguntas sin contexto escolar en el examen, fallas en el sistema del CENEVAL para aplicar la evaluación en los equipos de cómputo, y las más graves por escandalosas; traslados de maestros (incluso en helicópteros de la Policía Federal) desde la madrugada a las sedes de la evaluación para resolver un examen de más de ocho horas de duración, condiciones físicas incómodas para la realización de la evaluación (sedes inundadas por ejemplo), condiciones poco propicias por sedes de evaluación resguardadas por Policías Federales debido a las protestas de maestros disidentes, entre otras.

A mi juicio, los resultados de la primera evaluación del desempeño debieron invalidarse. O siendo menos exigente, el INEE debió focalizar casos de maestros que presentaron la evaluación en condiciones de espanto para invalidar esos resultados.

Sin embargo y pese a tantos atropellos, los Consejeros no invalidaron nada, por el contrario, dieron validez y confiabilidad a los resultados.  Tenían muy claro que invalidar los resultados debilitaría la reforma educativa, ya que en ese entonces, el corazón de dicha reforma según la SEP, no era el modelo educativo; sino la evaluación docente.

¿Cómo pudieron imaginar los Consejeros del INEE que los maestros iban aceptar una condición denigrante como el sometimiento matizado de derecho?

Que los Consejeros se hayan sometido a los designios del Gobierno de Enrique Peña Nieto no significa que también los maestros tenían que hacerlo.

Y es que ese fue el más grande error de la Junta de Gobierno: dilapidar el más preciado atributo que le dio la reforma educativa; es decir, la autonomía.

Sylvia, Teresa, Margarita, Eduardo y Gilberto, jugaron el partido al ritmo que les impusieron los Secretarios de Educación en turno, principalmente el peor de ellos que se tenga memoria: Aurelio Nuño.

No podían cosechar otra cosa que rechazo magisterial.

De hecho, para abonar a ese clima, recientemente Teresa Bracho desató (aún más) el malestar de los maestros cuando reconoció en entrevista para ‘La Jornada’ que, efectivamente; la evaluación del desempeño afectó derechos laborales del magisterio.

Vale preguntar ¿por qué y para qué la Consejera que actualmente encabeza el INEE reconoció lo que a través del sexenio de Enrique Peña Nieto demandaron los maestros? ¿para congraciarse con ellos o con el Gobierno de AMLO?

Por último debo advertir que si bien Bernardo y Patricia tienen poco tiempo en la Institución, sus actuaciones también son reprobables.

Lo digo porque hermanados con Teresa y Sylvia se montaron en la campañita mediocre de intentar zafar al INEE del recuento de daños que la evaluación de permanencia causó a los maestros.

Es que sólo a Consejeros con poca estatura política y cero autocrítica se les ocurre propalar en medios la idea de que el INEE no evalúa a los maestros sino que es responsabilidad de la SEP.

Si bien es cierto que el organismo no está en la acción de “aplicar” la evaluación docente, sí lo está en acciones de mucho peso como “emitir” criterios y lineamientos para la evaluación docente, “aprobar” y “validar” los instrumentos para evaluar a los maestros y, cosa menor para ellos, “declarar”  validos y confiables los resultados de las evaluaciones a docentes.

Si con estas responsabilidades de tanto peso en torno a la evaluación del desempeño los Consejeros aún no entienden por qué tanto rechazo magisterial (incluso académico) y peor aún, insisten en su posición de entes incomprendidos, la verdad no están entendiendo nada y lo mejor para el incierto INEE es que ya se vayan.


REFERENCIAS:

La Jornada: Resultados ‘‘válidos y confiables’’: INEE 

Profelandia.com: Cambia INEE la evaluación del desempeño docente.

Profelandia.com: Admite INEE fallas en la evaluación del desempeño docente.

Profelandia.com: #VIDEO En sede de aplicación inundada, maestros presentan la evaluación del desempeño docente.

Video: Maestros reclaman falla en el sistema de la evaluación docente

Profelandia.com: Reconoce INEE que evaluación del desempeño docente “es de orden laboral”.

 

 
 

Comenta la publicación.