La revolución silenciosa

 

Por: Fernando Oziel Cruz Evangelista*

El desafío más grande en la implementación apropiada de las políticas públicas es pasar de la teoría a la práctica. En el campo educativo en particular, ¿sí queremos…?, debemos voltear a ver a los agentes de cambio, a quienes están, y estarán en las escuelas: las y los maestros.

Entre ellos hay muchos actores, en especial en dos ámbitos: el primero está inmerso en el contacto directo con estudiantes, sus sueños e inquietudes. El segundo, concentrado (o debería estarlo) en la escuela y la comunidad: el director escolar.

Si bien el maestro frente a grupo diseña y ejecuta lo pedagógico, el director escolar permite y facilita que las actividades se desarrollen, evalúen y evolucionen para convertirse en referentes para los estudiantes.

Promover el desarrollo de liderazgo escolar es ganar en el terreno de continuidad y certeza. Quien dirige, puede consolidar un ambiente incluyente donde todos aporten, se sientan parte y se dirijan a una meta en común: transformar la comunidad donde tod@s estén, aprendan y participen. Desde la sociedad civil hemos comprobado el valor de apoyar el desarrollo del liderazgo efectivo en los directores con el Diplomado Internacional para Líderes Educativos Transformadores (DILET), implementado desde enero de 2015.

Su enfoque se centra en las personas. Se busca involucrarlas en la reflexión profunda del para qué ser director escolar, y los resultados de este proceso demuestran que si in- vertimos en los implementadores, la ruta de transformación estará más afinada en cada escuela.

Este año, Campeche, Hidalgo, Puebla, Sonora y Aguascalientes, junto a alianzas estratégicas de sectores diversos, encontraron en DILET una oportunidad para el desarrollo de liderazgo en los directores de preescolar. Cuando se entiende que el liderazgo es fundamental para generar sinergias en las comunidades escolares y a esto se le suma el nicho trascendental que significa la primera infancia, tenemos un horizonte amplio para que las nuevas generaciones puedan estar en la escuela, y participar en la construcción de su educación.

En el resto del país contamos con más de 500 líderes escolares que ya están cambiando sus prácticas directivas. Comparten una visión de la escuela que desean, acompañan procesos pedagógicos asumiendo riesgos junto a maestros y generan estrategias innovadoras para forjar un vínculo con la comunidad. El liderazgo escolar es pieza fundamental para el proceso de transformación educativa. En el mundo, no existe escuela exitosa que no cuente con un director escolar efectivo. En México está ocurriendo una revolución silenciosa que no tiene que ver con coyunturas políticas. Más allá de temas mediáticos, escuchemos las voces de esta revolución y apoyemos a los protagonistas que asumen su compromiso en la defensa y pro- moción del derecho a aprender de las niñas, niños y jóvenes.


*Es Coordinador de proyectos en Mexicanos Primero

 

 
 

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