La mente en la encrucijada: Freire, Dussel y la descolonización del docente

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Descolonizar la docencia no implica rechazar el conocimiento universal, sino situarlo críticamente.


Introducción

En América Latina, enseñar nunca ha sido solo transmitir contenidos. También ha significado disputar sentidos, identidades y formas de ver el mundo. ¿Cuántas veces, frente a un grupo, hemos repetido un esquema que ni siquiera cuestionamos? El aula puede convertirse en un espacio de reproducción de la desigualdad o en un lugar de conciencia, diálogo y emancipación. Paulo Freire (1921-1997) y Enrique Dussel (1934-2023) coinciden en un punto esencial: la dominación no opera únicamente desde fuera, sino que puede instalarse dentro de la subjetividad de educadores y educandos (Freire, 2005; Dussel, 2011). Por eso, descolonizar la docencia no consiste en “quitar” saberes, sino en aprender a pensar críticamente desde nuestro contexto, nuestras lenguas, nuestras memorias y nuestras realidades concretas.

El docente colonizado

Hablar del “docente colonizado” no significa descalificar al maestro. Significa reconocer una condición histórica y cultural que muchas veces nos atraviesa sin que la notemos. Se trata del educador que, por formación, costumbre o presión institucional, termina repitiendo modelos ajenos, jerárquicos y bancarios, aun cuando su intención sea enseñar bien. Este tipo de docencia suele valorar más la repetición que la comprensión, más la obediencia que el pensamiento, y más el programa oficial que la experiencia viva del estudiante. Humanamente, eso desgasta al docente y también empobrece la relación pedagógica, porque el aula deja de ser un encuentro entre sujetos y se convierte en una rutina administrativa. ¿Quién no ha sentido, alguna vez, que enseña más por costumbre que por convicción?

Freire y la conciencia crítica

Paulo Freire desarrolló su pensamiento pedagógico en un contexto de exilio: tras el golpe militar de 1964 en Brasil, vivió fuera de su país y su obra circuló primero en español antes de poder publicarse en portugués (Freire, 2005). Esta biografía importa porque su crítica a la educación no nació en un escritorio, sino en la experiencia directa de la represión política. Freire denunció la educación bancaria, es decir, aquella en la que el maestro “deposita” información en alumnos tratados como recipientes vacíos. Frente a ese modelo, propuso una educación problematizadora, dialógica y comprometida con la transformación de la realidad (Freire, 2005). Desde esta mirada, el docente colonizado es aquel que ha interiorizado la lógica del opresor: teme perder el control, desconfía del diálogo y considera que enseñar consiste en explicar para que el otro repita. Freire recuerda que la liberación exige reflexión y acción, o sea, praxis; no basta con comprender la injusticia, hay que actuar para transformarla.

Dussel y la periferia

Enrique Dussel, filósofo argentino-mexicano y uno de los fundadores de la Filosofía de la Liberación, amplía la crítica de Freire al mostrar que el problema no es solo pedagógico, sino también histórico y civilizatorio (Dussel, 2011). La modernidad occidental ha construido un centro de legitimidad epistemológica que mira a América Latina como periferia, es decir, como espacio donde el conocimiento “verdadero” llega desde afuera y no nace desde la propia experiencia histórica. En sus propias palabras, Dussel sostiene que “la filosofía nació en los espacios periféricos en sus tiempos creativos. Poco a poco fue hacia el centro, en las grandes ontologías, hasta degradarse en la mala conciencia de las edades morales” (Dussel, citado en Centro Cultural de la Cooperación, 2017). Esta idea es clave para el aula latinoamericana: en la escuela, esa lógica se traduce en una mimetización del saber, donde se privilegian teorías externas sin relación con la vida local, se minimizan los saberes comunitarios y se enseña la historia como si los pueblos latinoamericanos solo existieran cuando Europa los nombra. Dussel propone superar esa asimetría reconociendo la alteridad: el otro no es un objeto de explicación, sino un sujeto histórico y ético que interpela al educador.

Rasgos de la colonización docente

Algunas señales de una práctica docente colonizada son fáciles de reconocer cuando se observan con honestidad. El maestro repite contenidos sin contextualizarlos, evita el conflicto interpretativo, considera que el conocimiento válido solo proviene de textos centrales o de autoridades externas, y reduce la participación estudiantil a respuestas correctas previamente esperadas. También aparece cuando el aula se convierte en un espacio sin escucha, donde el error se castiga más de lo que se aprovecha para aprender, o cuando la cultura, la lengua y la experiencia del alumnado se tratan como obstáculos en lugar de recursos pedagógicos. Ahí la educación pierde su dimensión humana y se vuelve un mecanismo de adaptación.

Hacia una docencia descolonial

Descolonizar la docencia no implica rechazar el conocimiento universal, sino situarlo críticamente. Eso significa dialogar con teorías globales, pero sin desprenderse de la realidad concreta de los estudiantes, de la historia local ni de las necesidades comunitarias, aplicando el archipiélago educativo que une el aula, la escuela y la comunidad, y que se trabaja desde el programa analítico en educación básica. Una práctica descolonial se construye cuando el docente escucha, pregunta, problematiza y aprende junto con su grupo. En lugar de presentarse como dueño absoluto del saber, se reconoce como mediador cultural, lector de contextos y acompañante de procesos de formación humana.

Cierre

Descolonizar la docencia es recuperar la posibilidad de mirar al estudiante como alguien que piensa, siente, recuerda y sueña. Es también recuperar al maestro como sujeto crítico, no como repetidor de fórmulas. En tiempos de uniformidad y prisa, enseñar con conciencia es un acto de dignidad.

Referencias

Centro Cultural de la Cooperación. (2017, 8 de julio). Continuidades y rupturas entre el pensamiento descolonial y la teoría de la liberación (II parte). https://www.centrocultural.coop/blogs/nuestramericanos/2017/07/08/continuidades-y-rupturas-entre-el-pensamiento-ii-parte

Dussel, E. (2011). Filosofía de la liberación. Fondo de Cultura Económica.

Dussel, E. (1985). Philosophy of liberation (A. Martínez & C. Morkovsky, Trads.). Orbis Books.

Freire, P. (2005). Pedagogía del oprimido (2ª ed.). Siglo XXI Editores.

Torres, R. M. (s.f.). Paulo Freire y la pedagogía del oprimido. Redalyc. https://www.redalyc.org/pdf/869/86901005.pdf