Esteban Moctezuma… ¿eres tú?

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Conocer cómo percibe el magisterio la relación entre las tareas pedagógicas y administrativas que realizan cotidianamente, es uno de los puntos centrales de la dichosa encuesta…


La Secretaría de Educación Pública (SEP), encabezada por Mario Delgado, puso otra vez en la mesa un tema que de por sí es de los más sentidos para el magisterio: la descarga administrativa; esto, al enviar una “encuesta nacional” dirigida a las figuras educativas de educación básica con el propósito de identificar qué actividades administrativas realizan, qué información les solicitan las autoridades y cuánto tiempo les destinan a estas tareas. Por más inverosímil que parezca, la propia SEP “desconoce” qué tanta carga administrativa le ha sido impuesta a las y los trabajadores de la educación y, peor aún, qué actividades administrativas desarrollan en sus centros de trabajo.

Conocer cómo percibe el magisterio la relación entre las tareas pedagógicas y administrativas que realizan cotidianamente, es uno de los puntos centrales de la dichosa encuesta y, para ello, esta dependencia estableció una lista de actividades que realizan, por ejemplo, el programa analítico, planeación didáctica, la participación del Consejo Técnico Escolar (CTE), la elaboración del diagnóstico escolar, los registros de evaluación, el programa de mejora continua, las tareas de asistencia y estadística, los inventaros, el seguimiento a programas, concursos, convocatorias, etcétera, además de la información que recurrentemente se solicita a las escuelas y por las cuales estos no atienden su quehacer.

No obstante, lo anterior, no hay que perder de vista que, en esa encuesta nacional, también se plantean 6 posibles acciones que podrían disminuir esta problemática: simplificar los formatos e informes, eliminar los registros duplicados, integrar todas las plataformas digitales, reducir el número de insumos solicitados, reducir el número de actividades solicitadas y coordinar mejor las solicitudes entre autoridades. Y bueno, con la obtención de esta información, se supone que esta secretaría podría echar andar algunas mejoras en este rubro, pero, ¿no acaso lo que lo que pretendería hacer la SEP con esa información sería “eficientar” la burocracia existente y por ello nada cambiaría? En fin.

Ahora bien, no está por demás recordar en estos momentos, que la eliminación de la carga administrativa a las y los trabajadores de la educación, fue una promesa que lanzó Delgado Carrillo en febrero de 2026 cuando se llevó a cabo la Quinta sesión del CTE. Al parecer, la idea de este funcionario público fue (y ha sido) la de ganarse la simpatía del magisterio, tal y como en su momento lo hizo Esteban Moctezuma, ex titular de esta dependencia durante el sexenio lopezobradorista (de 2018 a 2021). Sin embargo, Delgado no es Moctezuma, y la aprobación de la reforma educativa de 2013 por parte del primero, es un tema que le sigue y seguirá cobrando factura, pero bueno…

Además de estos dos personajes, ¿alguien más ha prometido lo mismo?, es decir, ¿cuándo y por quién surgió formalmente la famosa “descarga administrativa” en el Sistema Educativo Nacional? Veamos algunos datos interesantes.

La historia reciente nos muestra que Emilio Chuayffet (titular de la SEP en el periodo de 2012 a 2015) fue el primero en colocar formalmente el término en el lenguaje normativo a través del Acuerdo 716 sobre la autonomía de la gestión escolar, en virtud de que, como se recordará, al inicio de la reforma educativa de 2013, se prometió simplificar las cargas administrativas para que directivos y docentes pudieran enfocar sus esfuerzos en la gestión pedagógica. Una vez que dejó el cargo, Aurelio Nuño (titular de 2015 a 2017), bajo su gestión, lanzó el programa “La escuela al centro”, que incluía expresamente la reducción de la burocracia escolar, de ahí que se haya propuesto la creación de la figura del Subdirector de Gestión Escolar en las escuelas de mayor tamaño para que asumiera el papeleo y, con ello, el demás personal estuviera “liberado” de esa carga.

Unos años más adelante, Delfina Gómez y Leticia Ramírez (titulares de esa dependencia después de Moctezuma y cuyo periodo comprendió de 2021 a 2024), durante la “consolidación” de la Nueva Escuela Mexicana mantuvieron formalmente los días de “descarga administrativa” en el calendario escolar oficial (días específicos sin clases para vaciado de calificaciones que, recuérdese bien, quedaron establecidos en el periodo de Moctezuma). Sin embargo, la transición hacia el nuevo plan de estudios y con el establecimiento del trabajo por proyectos generó formatos inéditos de diagnóstico, planeación y evaluación, mismos que provocaron un incremento real de esa carga administrativa.

¿Qué sabían estos ex titulares de la SEP que los llevo a establecer en la norma y en el discurso la tan prometida “descarga administrativa” o simplemente fue una forma de ganarse en su momento la simpatía de las y los trabajadores de la educación?, ¿por qué, entonces, de nueva cuenta se retoma el tema, pero a través de una “encuesta” mediante la cual se “dialoga” con el magisterio y se toman en cuenta sus propuestas?

Ojo, las y los trabajadores de la educación, además de la lista de actividades que la SEP ha colocado en este formato/encuesta, realizan otras tantas más que no necesariamente vienen incluidas en ese paquete porque, además de las planeaciones y adecuaciones curriculares extensas, el vaciado de calificaciones y capturas de informes, la elaboración de expedientes y carpetas de evidencias, los diagnósticos , programas y comisiones escolares, la gestión y la estadística escolar, entre otras, desarrollan unas más que las han tomado como parte de su quehacer cotidiano, por ejemplo, contención emocional y gestión de crisis individuales (incluye conflicto entre padres de familia), diagnóstico no formal y detección de barreras para el aprendizaje, gestión de la convivencia y resolución de conflictos entre pares, trabajo de asistencia y de apoyo socioeconómico con recursos propios, gestión con la comunidad y el entorno social (incluye los contextos de violencia de todo tipo), diseño de ambientes de aprendizaje, mantenimiento y logística (guardia, recreos, higiene, etc.), formación continua y autoformación, entre otras, insisto, que NO tendrían que realizar porque no son psicólogos, terapeutas, médicos, enfermeras, ingenieros, arquitectos, plomeros, carpinteros, etcétera, etcétera, etcétera. No sé si sea lo mejor o peor de todo, pero casi siempre realizan estas últimas con sus propios recursos o… ¿usted cree que algunos desperfectos del salón muchas veces se arreglan con los recursos de la escuela o los padres de familia? En fin. A continuación, les presentó dos propuestas, cosa que ya había hecho en artículos anteriores pero que retomo y ahora mejoro un poco (para checar una de esas propuestas leer: https://profelandia.com/no-es-tiempo-muerto-es-carga-administrativa-pero-lo-que-no-esta-en-el-papel-no-existe/):

La primera: menos letras en papel y menos discursos es lo que se requiere si en verdad se pretende descargar administrativamente a las y los maestros. Digo, es una ecuación sencilla, pero, pienso que, por su misma sencillez en las oficinas de la SEP no se entiende y por ello han tenido la brillante idea de preguntarle al magisterio. Ciertamente, es probable que ya se esté trabajando o se tenga listo un esquema mediante el cual “ahora sí se descargue” al profesorado de trabajo sin sentido ni beneficio, sin embargo, como se ha visto, la historia reciente nos muestra que, en lugar de descargarles algo de ese trabajo se les asigna mucho, pero muchísimo más. Creo que esta propuesta de la SEP y de Delgado Carrillo quedará en eso, en una simple y llana propuesta, cargada, tal vez de buenas intenciones.

La segunda la divido en varios rubros:

  1. Sustitución de la fiscalización por el principio de confianza profesional, eliminando pedir evidencias como la entrega de planeaciones didácticas, portafolios o diagnóstico individuales, en virtud de que estas cuestiones es un instrumento de trabajo del docente para el aula y no un insumo de control burocrático, ¿por qué no la supervisión escolar pasa a ser un órgano de acompañamiento pedagógico situacional en lugar del que ahora desempeña: revisión documental?
  2. Digitalización cero-captura o captura por excepción para que, en lugar de calificar y registrar a todos, se elimine la captura de evaluaciones cuantitativas alumno por alumno en plataformas colapsadas; la idea sería contar con un sistema en el que se generaran boletas cualitativas mediante seleccionadores sintéticos en una app institucional sin redacción libre obligatoria por cada campo formativo (ver modelos de Chile, España o Singapur) para que el docente solo registre excepciones positivas (avances sobresalientes) o alertas tempranas (BAP, riesgo de abandono, etc.).
  3. Delimitación estricta de la jornada, es decir, un “blindaje pedagógico”, para prohibir por reglamento la solicitud o recepción de trámites, llamadas, mensajes, reportes o correos fuera de la jornada escolar asignada. Concretamente: cero trabajo en casa para las y los maestros. Para ello se puede asignar horas no lectivas, por ejemplo, en preescolar y primaria se puede liberar la última hora del viernes de cada quincena para trabajo técnico-administrativo interno y, para secundaria y bachillerato, por cada x cantidad de horas pagadas por grupo, se puede asignar una 1 hora pagada de gestión en la escuela.
  4. Hacer efectiva la asignación de las funciones de los Subdirectores de Gestión Escolar porque, aunque en el papel se sabe qué responsabilidades tienen, en la práctica no se realizan del todo por infinidad de “situaciones escolares” que a diario se viven en los centros escolares, por ejemplo, que el director se sienta desplazado por su presencia y le haga la vida imposible.
  5. Emitir un catálogo único de formatos nacionales (físicos y digitales) con formato sintético, quedando prohibida su modificación, ampliación o rediseño por los estados. Hecho esto, establecer en una ley o norma de responsabilidad administrativa para las autoridades educativas que soliciten información no prevista en el calendario oficial o en el catálogo, pero también, para que los docentes o colectivo docentes que no entreguen aquellos que no están en dicho calendario/catálogo no sean sancionados.

En fin, ideas puede haber muchas, sobre todo si se ha pisado una o varias escuelas en diferentes contextos, aquí la cuestión es si la SEP y sus flamantes secretarios van a querer entrarle al toro por los cuernos, porque, de hacerlo, tendrían que cambiar radicalmente un sistema que así ha vivido por décadas. ¿En serio Mario Delgado se atreverá a ello? No creo. Al menos Moctezuma hizo un milimétrico intento.

Al tiempo.