“Si no tienen pan, que coman pasteles” es una frase que se le atribuye a María Antonieta, esposa de Luis XVI, cuando el pueblo comenzó a pasar hambre debido a las malas cosechas y a la crisis económica de 1789 en Francia. Se dice que, en esa época, la imagen de esta reina ya estaba en extremo desgastada y, por estas y otras razones, las calles se llenaron de panfletos revolucionarios que la pintaban como una extranjera frívola, derrochadora y completamente ajena al dolor del pueblo francés.
Tal expresión, en ese contexto, desde mi perspectiva podría tener dos significados (o tal vez más, pero en lo que a mí concierne, me quedaré con estos dos): 1. La ignorancia y desconexión absoluta, de parte de la realeza, de lo que el pueblo vive porque, en su imaginario, se podía pensar que un alimento básico que escaseaba (el pan), podía atenderse con una solución mágica y brillante al substituirlo por otro (los pasteles), ignorando que, si la gente no tenía para comprar un simple pan, mucho menos tendría para un pastel. 2. Insensibilidad y burla, sobre todo porque, para el colectivo o pupulus representaría el colmo del cinismo político, al responder a una crisis alimentaria y de subsistencia con una propuesta superflua, ridícula y fuera de contexto.
En términos sencillos, lo expuesto en líneas anteriores retrataría con claridad el concepto que he empleado para titular estas ideas; por supuesto, me refiero al desdén entendiendo por este, la indiferencia y menosprecio que se puede tener o sentir hacia una persona o cosa.
En la literatura se dice que cuando alguien actúa con desdén, solo evidencia un desapego cargado de soberbia, como si aquello que se le pone enfrente no tuviera un valor o no fuera digno de su atención; para el caso que me ocupa, emplearé este término para definir el actuar de la mandataria nacional de los últimos días, específicamente, al negarse abiertamente a sentarse a dialogar con las y los trabajadores de la educación que integran la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) para escuchar y atender sus demandas, especialmente, la relacionada con la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007, la desaparición de la USICAMM, un aumento salarial al 100%, mejoras en los servicios de salud, entre otras.
Como sabemos, el origen de las demandas de la CNTE de los últimos días no es algo nuevo o, como ingenuamente alguien podría pensar que esto se da “por el mundial”; sin embargo, sus planteamientos son históricos y su lucha se fundamenta en sus raíces. No por nada los pilares que la sostienen desde su origen son tres: democratizar la educación, democratizar el país y democratizar el sindicato.
Curiosamente un gobierno “izquierdista” como lo es de la presidenta Sheinbaum, que tiene un “profundo” conocimiento sobre las luchas sociales, igualdad social o estado de bienestar, emplea un discurso fuera de la realidad al afirmar que las y los profesores son aliados de la ultraderecha por el simple hecho de exigir mejoras laborales que cualquier trabajador de cualquier país podría demandar si se encontrara en la misma situación como la que hoy padecen las y los trabajadores de la educación a causa de un neoliberalismo desmedido que ha precarizado su labor profesional en las aulas de las escuelas mexicanas. ¿De verdad tendría que callarse la clase trabajadora para gozar de la simpatía de una supuesta izquierda vestida con traje neoliberal?
Peor aún, es increíble que, de la noche a la mañana, una promesa de campaña que la misma presidenta realizó en eventos públicos ante cientos de simpatizantes (muchísimos de ellos maestras y maestros), consistente en derogar la Ley del ISSSTE de 2007, pareciera ser que nunca existió o que nunca se hubiera pronunciado. ¿Acaso el magisterio movilizado fue el causante de haya vociferado tales propuestas electorales o de haber ofertado electoramente tales cuestiones?, ¿acaso con este tipo de acciones, este mismo gobierno, no ha quebrantado la fe pública de aquellos que sentían la esperanza de un cambio verdadero? Bien se dice que la palabra empeñada se pierde al llegar al poder (amissa fides in imperio) y es totalmente cierto. La actual presidenta en evidencia de ello.
Ahora bien, resulta incomprensible que esta misma mandataria nacional, falta de sensibilidad, envíe a las “mesas de negociación” con las y los integrantes de la CNTE a quien fue un aliado de ese neoliberalismo, me refiero al actual secretario de educación que, como se recordará apoyó e impulsó con vehemencia la reforma educativa de 2013. Esto es, desde mi perspectiva, un verdadero insulto. ¿Acaso ya no se recuerda la serie de vejaciones o humillaciones de las que fueron objeto, no uno, sino varias y varios maestros durante la aplicación de una evaluación punitiva como fue la del desempeño docente en 2015?, ¿acaso ya se olvidó cuando, con bombo y platillo, Aurelio Nuño declaraba a los cuatro vientos ante los medios de comunicación que no tendrían liquidación poco más de 3 mil maestros por no haberse presentado a su evaluación o que serían removidos de su cargo o asignados a una nueva adscripción porque sus resultados habían sido “insuficientes”? Señora presidenta: ¿qué más pruebas quiere?
Y, por si fuera poco, el pasado 4 de junio fuimos testigos de un hecho casi inverosímil: la propuesta del gobierno de México para fortalecer PENSIONISSSTE y la posible creación de una aseguradora pública. ¿Acaso no se ha entendido que, no de ahorita, sino desde hace varios años el magisterio movilizado está exigiendo la derogación de la Ley del ISSSTE de 2007 y que, dada la promesa de campaña de la presidenta, hoy solo se pide que cumpla lo prometido? Creo, a fuerza de ser muy sincero que no hay mucha ciencia en ello, como tampoco la hay para entender que lo propuesto por tales funcionarios es insuficiente.
Irrisoriamente, tanto la secretaria de gobernación como el mismo Mario Delgado piensan que a ese magisterio movilizado se le puede dar atole con el dedo; craso error de su parte y, desde luego, de la presidenta Sheinbaum.
No, no se trata de boicotear el mundial y hacer ver mal a la mandataria nacional a nivel mundial como muchos izquierdistas trasnochados vociferan a cada rato, se trata de una lucha por la dignidad, mejoras laborales y por hacer efectivas las promesas electorales de un gobierno que dice ser y hacer pueblo. Tanto dice que son pueblo que fue absolutamente trágico y reprobable que hoy haya un maestro ciego por culpa de un petardo que se disparó del lado de los granaderos.
Finalizó este texto cavilando en lo que estaría pensando María Antonieta por esos años al expresar tal cuestión Es cierto, muy probablemente alguien pueda decir que tales palabras no las dijo ella porque Rousseau ya la empleaba antes de que se conocieran, sin embargo, no hay certeza de ello.
En cualesquiera de los casos solo diré que: cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.
Al tiempo.