Jardines de Niños cerrados, sueños truncados

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La Educación Preescolar no es solo un espacio de tres horas donde los niños juegan solamente…


Al tratar de organizar mis ideas sobre el tema recordaba mis inicios allá por el años 2001, en una comunidad pequeña en la ribera del lago de Chapala, tenía un grupo de 15 niños entre 4 y 5 años, los jardines unitarios funcionan bajo la modalidad multigrado, ahí entre las tortugas que salían del lago, piedritas y escribir nuestro nombre en el lodo aprendimos a trabajar en comunidad, mucho antes de la Nueva Escuela Mexicana.

Los nuevos planteamientos de planeación en el Estado de Michoacán en cuanto a la matrícula nos han mostrado una realidad preocupante para las comunidades con jardines unitarios, si no se cuenta con el número de niños solicitado pasarán a ser cubiertos por el servicio de CONAFE, se afirma que se sigue respetando el derecho a la educación de los menores al no cerrar el jardín de niños, es necesario pensar por un momento si realmente estamos garantizando ese derecho o estamos simulando que todos los niños y niñas están en las mismas condiciones  de calidad, equidad y profesionalización que establece la Constitución en su artículo tercero.

Donde se establece que todas las personas tienen derecho a la educación que imparta el estado, que parte de los principios de excelencia, inclusión, equidad e interés superior de las infancias, asimismo, en la Ley General de Educación menciona que el Estado debe garantizar las condiciones que permitan el acceso, permanencia y los aprendizajes de niños y niñas, sin importar su contexto social o geográfico. Es de reconocerse la labor que realizan los instructores comunitarios, su compromiso ha permitido llevar la educación a rincones donde nunca ha llegado la atención de un docente, los aporte de CONAFE han hecho que la brecha de acceso a la educación no sea más grande, el problema no es CONAFE, es que el Estado no se haga responsable de llevar la educación al rincón más lejano y desfavorecido geográficamente.

La Educación Preescolar no es solo un espacio de tres horas donde los niños juegan solamente, quienes pertenecemos a este nivel educativo y defendemos los derechos de las infancias, sabemos que ésta representa una etapa de desarrollo fundamental, la intervención que se hace de manera pedagógica necesita de conocimientos de alguien especializado en desarrollo infantil, psicología del aprendizaje, didáctica y acompañamiento socioemocional, estas habilidades y saberes que tienen las educadoras y educadores que atienden nuestros jardines de niños dan muestra del nivel de profesionalización necesario para cuidar el futuro de nuestras sociedades.

La igualdad no significa ofrecer cualquier otra alternativa, se deben garantizar las oportunidades para todos los niños y niñas, independientemente del número de estudiantes de la comunidad donde viven, cerrar un jardín de niños unitario no representa solo una decisión  administrativa, significa eliminar espacios donde se construyen los primeros aprendizajes, se fortalecen los vínculos con las familias y se establece el trabajo comunitario, la escuela vuelve a ser parte de cada pueblo, esto también nos lleva al futuro donde el Estado tendrá también responsabilidad del limitado desarrollo de esas comunidades.

Cerrar los espacios también implica menos espacios laborales para educadores y educadoras que han dedicado 4 años de su vida a su formación, cada plaza que desaparece es una oportunidad menos de poder ejercer su profesión, por ello las políticas públicas no deberían obedecer a criterios de eficiencia administrativa o número de matrículas, sino considerar las condiciones sociales, culturales y geográficas de cada comunidad, especialmente las más vulnerables, donde la presencia de un docente con formación se hace más necesaria.

Lejos de cerrar espacios se hace necesario que se generen estrategias para favorecer el arraigo de los docentes que permita su permanencia, defender los jardines unitarios no significa defender una plaza o edificio, significa defender el derecho de cada niños a la educación impartida por profesionales, significa reconocer que la equidad no es ofrecer menos a quienes viven en comunidades pequeñas, sino garantizar lo mismo que en zonas urbanas, según datos de la Dirección General de Planeación, Programación y Estadística Educativa (2024-2025),   en nuestro estado  se atienden a 170 mil 902  niños y niñas  en 4.226 centros educativos, y se estima que 95 mil infantes no asisten al jardín de niños, con una cobertura de 30%  no hemos logrado atender a todos y todas,  como pretendemos poner un límite de matrícula si eso significaría reducir más estas cifras, tal como se muestra a continuación:

  • Atención a 3 años: 40.8 % (2018-2019)  36.8% (2023-2024)
  • Atención a 4 años: 94.8%  (2018-2019)  83.6% (2023-2024)
  • Atención a 5 años: 95.5%  (2018-2019)  85.6% (2023-2024)

Estos indicadores nos muestran que el reto no es cerrar los jardines de niños, sino incorporar más al Sistema Educativo, mientras exista una población significativa sin acceso a preescolar, la política educativa debe orientarse a mantener los espacios, fortalecer la cobertura y preservar las plazas docentes.

Como sociedad se hace necesario hacer un llamado a las autoridades para revisar las políticas de cierre y los principios de la Nueva Escuela Mexicana, tal pareciera que no llevan el mismo rumbo, preservar las plazas rurales fortalece y construye comunidad, la educación no puede reducirse a números, donde exista un niño o niña, debe existir el compromiso irrenunciable del Estado de ofrecer una educación digna, ninguna comunidad es demasiado pequeña cuando se trata de garantizar sus derechos, ninguna infancia merece perder las garantías que le confiere la Constitución.


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