La dichosa encuesta…

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No hay que perder de vista en este posible escenario a un jugador, digamos “clave” en este proceso consultivo; me refiero al SNTE y su líder magisterial que vive a los pies de lo que la mandataria nacional disponga.


Después de las intensas movilizaciones, mesas de negociación y varias manifestaciones en diferentes estados de la República Mexicana por parte de los integrantes de la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE), la presidenta Claudia Sheinbaum declaró que las propuestas de su gobierno no siempre llegaban de manera clara a la totalidad de las y los docentes a través de sus dirigencias sindicales, motivo por el cual se llevaría a cabo una consulta “escuela por escuela” a partir del siguiente ciclo escolar (2026-2027) para conocer la opinión del magisterio.

Evidentemente, con esta declaración, el gobierno que encabeza dicha mandataria nacional busca “saltarse” a las “cúpulas sindicales” para “dialogar” con las y los trabajadores de la educación sobre temas como la “desaparición” de la Unidad del Sistema de Carrera de las Maestras y Maestros (USICAMM), evaluar las necesidades de cada plantel, entre otras; obviamente no incluye a la Ley del ISSSTE 2007, sin embargo, bien valdría la pena preguntarse: ¿habría la necesidad de “conversar” con las y los profesores sobre estos temas cuando, por ejemplo, la desaparición de la USICAMM fue un compromiso político que desde la campaña electoral venía expresando en distintas plazas públicas para ganarse la simpatía y el voto del magisterio?, ¿no se supondría que tal promesa de campaña había recogido las inquietudes de las y los docentes a lo largo y ancho de la República Mexicana?, ¿por qué se tendría que dialogar entonces?

Como se recordará, desde los primeros meses de 2024, la entonces candidata a la presidencia de la República recogió precisamente el descontento de la CNTE respecto a la USICAMM, y por ello se comprometió abiertamente a revisar y reformar de fondo este sistema, argumentando que generaba “malestar” y ponía demasiadas trabas a las y los docentes. No obstante, para agosto de ese mismo año, ya como presidenta electa, justo después de haber recibido su constancia de mayoría en las votaciones, en reunión con el magisterio confirmó de manera contundente que este organismo no solo se reformaría, sino que sería disuelto por completo. De hecho, semanas más tarde (el 1º de octubre de 2024), al asumir la presidencia, en su discurso de los 100 compromisos expresado en el Zócalo de la Ciudad de México, la convirtió en una promesa de gobierno oficial, sentenciado que ya “tenía los días contados”. Repito, ¿qué se tendría que “dialogar” entonces a través de una “encuesta”?

Ahora bien, si se llegara a dudar de lo escrito en el párrafo anterior, recuérdese que el mismo secretario de educación, Mario Delgado, asumió completamente la tarea de esta promesa hecha por la presidenta y, precisamente el 24 de febrero de 2025, acudió a la Cámara de Diputados para inaugurar formalmente los “foros para la construcción del nuevo sistema para las maestras y maestros”. En este evento, él mismo anunció que el 11 de marzo de ese mismo año comenzaría la “cuenta regresiva” legislativa para la desaparición definitiva del organismo, buscando consensuar las nuevas reglas de ingreso y promoción, cosa que no sucedió ni ha sucedido y tampoco sucederá. Y bueno, ante la ola de manifestaciones por parte de la CNTE desde mayo y, particularmente de junio de 2026, en las mesas que se sostuvieron entre ambas partes, este funcionario presentó el esquema del que la presidenta viene hablando en estos días; me refiero a la dichosa encuesta “escuela por escuela”.

Si alguien no conoce el mecanismo que se pondría en marcha para su aplicación brevemente lo explico, esto considerando documentos y comunicados oficiales, así como lo dicho en algunas conferencias matutinas donde, tanto la presidenta como el secretario han hablado: este ejercicio (que ya se ha institucionalizado) se trabajaría en los Consejos Técnicos Escolares (CTE) de agosto, justo la semana anterior al inicio del ciclo escolar. Se supondría que los colectivos docentes leerían la “Carpeta informativa de Trabajo” oficial de la SEP (https://gestion.cte.sep.gob.mx/insumos/docs/2425_s7_Carpeta_de_Trabajo_consulta_escuela_por_escuela.pdf), en donde se explican las actuales atribuciones de la USICAMM. Posterior a ello, se contestaría el instrumento/formulario (https://gestion.cte.sep.gob.mx/insumos/docs/2425_s7_Instrumento_consulta_escuela_por_escuela.pdf) estructurado con preguntas cerradas, abiertas y de orden jerárquico; la idea es que aquí las y los maestros debatan y elijan, por ejemplo, qué elementos multifactoriales deben pesar más para el ingreso, además de aportar propuestas libres de hasta 5 conceptos clave sobre cómo debe operar el nuevo sistema.

Hago un paréntesis para recuperar lo dicho por Sheinbaum el pasado 16 de julio cuando en la mañanera le preguntaron a propósito de la encuesta y las manifestaciones de la CNTE en la Ciudad de México: “tienen que participar no solo la CNTE, sino todos los maestros del país. ¿Y cuál es la mejor forma de que lo hagan? Muy sencillo: en las escuelas; ahí es donde debe haber debate. Y también que el voto sea secreto en la decisión”. ¿A qué y por qué se refiere que el voto deba ser secreto cuando sería el resultado de un diálogo entre el colectivo docente? En fin.

Si alguien se llegara a preguntar sobre la instancia que procesaría y sistematizaría la información obtenida de los instrumentos y se llegara a responder que forzosamente tendría que ser un organismo externo, le diré que NO, que se equivoca, porque la misma SEP sería la institución que recuperaría los datos “cargados” por los directivos a “x” plataforma y, posteriormente, las distintas áreas de tecnologías de esta dependencia “procesarían” la información cuantitativa (votos y ponderación de los criterios) y se “analizarían” cualitativamente las propuestas. En síntesis, la SEP sería juez y parte… ¡Bendita democracia!

Se sabe que el uso de encuestas, consultas directas, plebiscitos o referéndums consultivos para legitimar decisiones políticas previas es una práctica extendida a nivel mundial; pudiéramos pensar que ante esto estaríamos ante una democracia participativa o, tal vez, una democracia plebiscitaria; por ejemplo, en años recientes, diversos gobiernos latinoamericanos de corte popular o de izquierda han reformado sus constituciones para incluir consultas y asambleas como eje de su narrativa de poder; véase el caso de Venezuela, Bolivia o Ecuador. El propósito de tales cuestiones es trasladarle al “pueblo organizado” el nacimiento de las decisiones de gobierno de diferente naturaleza; de este modo, cualquier resistencia posterior no se interpretaría como una lucha contra el gobierno, sino como una afrenta a “la soberanía del pueblo”. Esto último, desde mi perspectiva, es el objetivo de dicha consulta “escuela por escuela”, porque con ello: 1. Se establecería un contrapeso y se neutralizaría a las cúpulas sindicales, particularmente la de la CNTE, 2. Se legitimaría una reforma ya perfilada y, tal vez, hasta elaborada, y 3. Se desactivaría el descontento en ciertas coyunturas críticas como las que hace unas semanas se vivieron por las movilizaciones de la Coordinadora.

Ahora bien, no hay que perder de vista en este posible escenario a un jugador, digamos “clave” en este proceso consultivo; me refiero al SNTE y su líder magisterial que vive a los pies de lo que la mandataria nacional disponga. El charrismo que hemos observado de su parte en lo que va de la gestión de la presidenta es desmedido. Seguro estoy, que tendrán una gran injerencia para manipular o coaccionar al magisterio mexicano en esa consulta, tal y como lo hicieron hace unas décadas con la Ley del ISSSTE que hoy se demanda su derogación.

Ojalá, y lo digo como un sano deseo, que las y los trabajadores de la educación no caigan en su juego y que, en lugar de contestar un formulario, se movilicen para exigir mejores condiciones laborales y profesionales; digo, además del objetivo que persigue dicha consulta y que ya he referido líneas atrás, es bastante evidente que lo que también se pretende es dar continuidad a las formas de precarización y violación de los derechos de los trabajadores mediante la puesta en marcha de “un nuevo” organismo que, igual que antaño con la CNSPD o la USICAMM, no cambiaría en lo absoluto, más que el nombre pero no en sus procesos.

¡Ya basta de verle la cara al magisterio caray!

Al tiempo.