“2021, año del Centenario de la Creación de la Secretaría de Educación Pública”

"En los 100 años que está por cumplir la SEP, no hemos llegado a meta final alguna, todavía hay retos que superar por el bien de los maestros de México. "

Casimiro Méndez Ortiz.
Ilustración: Mural de Diego Rivera en la Secretaría de Educación Pública

Hace unos días, presenté un punto de acuerdo a la mesa directiva del Senado de la República, para escribir en uno de los muros, paredes del pleno: «2021, año del centenario de la Creación de la Secretaría de Educación Pública».

 El próximo 3 de octubre la SEP, cumple 100 años de su fundación, y nuestro punto de acuerdo tienen el propósito de rendir un homenaje a los maestros de México, que día a día, al salir el sol, cerca de 2 millones de maestras y maestros, se movilizan en carretera, en bicicleta, en transporte público, a caballo, en burro, a pie o en bicicleta para llevar la educación, los valores, el amor a la patria y la posibilidad de un mejor futuro a cerca de 26 millones de alumnos mexicanos.

Nuestra propuesta tiene el objetivo de rendir un homenaje a las respetables, y heroicas misiones culturales, que llevaron la formación a los lugares más apartados del país, como un anhelo de justicia social producto de la Revolución Mexicana.

También reconocer a la «Escuela Rural Mexicana» de Rafael Ramírez y Moisés Sáenz, símbolo de una época dorada y ejemplo para el mundo de la vanguardia en la educación pública de nuestra patria.

Al gran maestro, intelectual, socialista, extraordinario ser humano, hombre de izquierda y leal a sus convicciones Narciso Bassols, quien en los años 30 ya proponía una educación sexual en la escuela pública, que hizo encender las antorchas inquisidoras de los conservadores, que con esa propuesta ya estaban desesperados por quemar en leña verde al maestro Bassols.

A la educación socialista de Lázaro Cárdenas, como otro acto por consolidar la justicia social en las clases más desprotegidas, para llevar la educación a comunidades indígenas, urbanas y rurales en cada rincón de la patria, que apremiara de la presencia de un maestro para enseñar a los campesinos sus derechos, a los trabajadores la organización y a las comunidades rurales el reparto de tierras, y plantarle cara a caciques y hacendados.

Reconocer El plan de 11 años que encabezó Jaime Torres Bodet, quien junto con miles de maestros encabezó el reto de alfabetizar a más del 45% de los mexicanos, además de ampliar la cobertura escolar en el país.

Sobre todo, reconocer el gran reto y desafío que asumió aquel 3 de octubre de 1921 en la creación de la SEP aquel gran maestro, intelectual, adelantado a su época José Vasconcelos –padre de nuestro querido compañero el Senador Héctor Vasconcelos–. Que al ponerse al frente de la SEP en 1921, supo sembrar el futuro de una patria con los niños de la mano.

La SEP, precarizada por los neoliberales y odiada por los conservadores, por ser gratuita, universal, y laica. Sin embargo, José Vasconcelos supo estar a la altura de las circunstancias, tanto que a 100 años de que encendiera la llama del conocimiento para el pueblo, esa llama sigue ardiendo de manera cálida, incandescente y humana para aquellos que quieren una patria nueva, con justicia social y una sociedad de pleno empleo y estado de bienestar. Siempre he pensado, que la educación es la primera piedra de la justicia social y hoy en la Cuarta Transformación los maestros de México tenemos otro nuevo desafío: engrandecer a la patria con la Nueva Escuela Mexicana, que atraiga alumnos y no que los rechace. Que sea solidaria, no individualista, que sea emancipadora, y no sumisa.

En los 100 años que está por cumplir la SEP, no hemos llegado a meta final alguna, todavía hay retos que superar por el bien de los maestros de México. Democratizar el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, aumento salarial, romper con la precarización de la labor docente, fortalecer la vinculación entre la educación y el trabajo, la escuela debe volver a integrar en sus planes de estudio el arte, los oficios, la filosofía, la educación nutricional, la astronomía, la ciencia, la oratoria y, reconocer verdaderamente a los maestros como factor de cambio. 

Para la transformación social es importante mejorar la infraestructura escolar, los servicios básicos, favorecer el desarrollo profesional de los docentes y, reformar administrativamente a la Secretaría de Educación Pública.

Siempre he pensado que profesionalizar al magisterio es poner a su disposición la oportunidad de cursar maestrías y doctorados a bajo costo o incluso de manera gratuita, y no como pensaban los neoliberales que un maestro lograba la profesionalización, contestando un examen de opciones múltiples.

Es por esto que proponemos a la mesa directiva del Senado, dejar inscrito en uno de sus muros de honor el reconocimiento a una de las instituciones más dignas, nobles y humanas de la patria: la SEP.

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