Una mentira repetida mil veces…

La educación es una preocupación muy sentida en la sociedad mexicana, representa los sueños y anhelos tan personales como las generaciones que representan el futuro del hogar, la ciudad, el estado o nuestro país, por tanto, es una fuerte tentación de los políticos, presentarla a la comunidad como una valiosa moneda de cambio para obtener votos en el corto plazo.

Como tal, quienes tenemos toda una vida de servicio a la educación, hemos visto como cada vez en mayor cantidad, se puede observar como ha ido evolucionando la presencia de personajes de clara identidad política en la toma de decisiones educativas en las entidades federativas y en el país.

En otro orden de ideas, los recursos que se invierten en educación representan un valioso elemento en cualquier sociedad, ya que, si son invertidos en políticas públicas adecuadas, significan alimento, edificios, capacitación, mejor formación docente, entre otras muchas variables en las que nuestro país se encuentra ávido de inversiones.

Hablando de recursos en la educación, nuestro país presenta dos características importantes en la materia, tomando en consideración lo que dice la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), organismo que agrupa a las economías más importantes del mundo y al cual nuestro país pertenece desde principios de la década de los noventas del siglo pasado. Somos el país que menos invierte hablando de monto de recursos, pero curiosamente, de los que más invierte porcentualmente hablando, por lo que la forma en que se invierten los escasos recursos se convierte en un tema por demás importante.

En este sentido, la noticia que fluyó la semana pasada por parte de la Secretaría de la Función Pública (SFP) en los medios en el sentido de que entre 2013 y 2018 la Secretaría de Educación Pública (SEP) gastó 4 mil 97 millones de pesos en publicidad, a través de la partida 36101, “Difusión de Mensajes sobre Programas y Actividades Gubernamentales”, de los cuales, el gobierno del presidente Peña Nieto gastó 3 mil 7 millones de pesos en aspectos destinados a la contratación de publicidad en medios de comunicación para promover la reforma educativa. Recurso con lo cual prácticamente se pudieron mejorar todas las escuelas señaladas en el censo que se hizo para tal efecto y que no se llegó ni al 10% de ellas.

Dice un dicho popular que una mentira repetida mil veces puede convertirse en verdad y eso fue precisamente lo que se intentó hacer con una reforma laboral vestida de educativa y en donde hoy se tiene la gran oportunidad de dejar atrás, si realmente existe la voluntad de cambio y se deja el intento en una reforma cosmética que aparente una unidad legislativa solamente.


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