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Contrario a lo que ocurría hace unos meses, e incluso semanas, hoy pocos pueden mostrarse optimistas acerca del futuro inmediato, o de un pronto final de la pandemia, que en breve llegará al primer año de su comienzo y que ya ha cobrado la vida de más de un millón de personas, mexicanas casi la décima parte de ellas.

Frente a la multiplicación de contagios y decesos, el anuncio de la anhelada vacuna apenas puede alimentar la esperanza, una esperanza que debe abrirse paso denodadamente entre una espesa niebla de irresponsable y casi criminal temeridad de no pocas personas que deambulan haciendo una grosera ostentación de estulticia al no observar las medidas establecidas por las autoridades de salud

“Preparémonos para una pandemia larga”, repitió incesantemente López Gatell, mientras el presidente López Obrador afirmaba también machaconamente que ya estaba domada la pandemia.

La famosa luz al final del túnel ha resultado hasta ahora un espejismo. Y a ese espejismo se puede atribuir la tardanza en la adopción de medidas orientadas a la atención de la salud mental de los estudiantes (maestros, papás y población en general).

La problemática no es privativa de nuestro país, y la comparte con por lo menos Latinoamérica. Se trata de preservar la vida y de que ésta tenga mejores niveles de bienestar.

Justamente este viernes 13 tuvo lugar un conversatorio virtual en el que participaron especialistas en educación y salud mental de Argentina (Gustavo Paretti), Colombia (José Luis Rodríguez Castro), y México (Raúl Silva Perezchica, director del instituto de Educación de Aguascalientes), auspiciado por la Unión Nacional de Organizaciones Sociales para la prevención del suicidio, cuyo presidente, Nefi Jacob Campos, condujo el encuentro.

Y es que, según citaron, la OMS ha alertado por el alto riesgo de que se incrementen entre adolescentes y jóvenes los autoatentados contra la vida

En el caso de Colombia, Rodríguez Castro mencionó que se brinda soporte emocional a los estudiantes, tanto de manera virtual como presencial, con las medidas necesarias de protección.

Por su parte Paretti señaló que en Argentina se integraron cuadrillas que, también con todas las precauciones, realizan visitas domiciliarias a aquellos alumnos que presentan algún problema de carácter escolar o emocional derivado del confinamiento. A la tarea se han sumado incluso maestros que ya estaban jubilados o en situación de retiro, a quienes se les protege debidamente, además de otorgarles estipendio.

En tanto Silva Perezchica citó las acciones que la dependencia a su cargo desarrolla para hacer frente a la contingencia, y así brindar una especial atención a la salud emocional, así como apoyar a quienes carecen de acceso a las clases virtuales por falta de equipo o de conexión a internet.

En el primer caso, con la colaboración de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, y la participación de psicólogos del estado, se ha confirmado una red de profesionales de la salud mental para atender al estudiantado, sobre todo de educación básica y media.

A los bachilleres se les aplicó tamizaje, mediante el cual se detectaron numerosos casos de alumnos que requieren atención personalizada y especializada, toda vez que presentan severos cuadros de depresión, ansiedad, estrés…

Importante también ha sido el tema de equipo y conexión a internet, así como la capacitación de los docentes en el manejo de los programas de software y plataformas. Al efecto se lleva a cabo una campaña de donación para que nadie se vaya de la educación por falta de equipo, de manera que, con aportaciones individuales, de empresas y de organismos públicos, se ha logrado dotar gratuitamente de equipo (computadoras de escritorio, laptops, tablets…) a casi 4 mil alumnos.

Asimismo se ha capacitado a los maestros en el uso de los tics, y hoy el 95% ya las maneja aceptablemente, contra el 15% de hace unos meses. Escuelas y comercios se han habilitado como centros de internet para dar señal a aquellos alumnos que no cuentan wifi en sus domicilios.

Los panelistas coincidieron en que la pandemia nos está dejando grandes lecciones, particularmente al sector educativo; lo importante es que las aprovechemos y adquiramos experiencia para enfrentan futuras eventualidades.

Esta pandemia es lo peor que nos pudo pasar en todos los aspectos; pero también de los eventos negativos podemos obtener aprendizajes, señalaron.

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