Reforma Educativa: ¿opinar o callar?

Han pasado apenas unos días desde que se publicó en el DOF, el decreto de la reforma educativa, la primera medida que se dejó sentir fue la de la suspensión de las evaluaciones de ingreso y promoción que estaban programadas en los meses de mayo y junio. Hay mucho ruido en las redes por dicha suspensión, sin embargo, es en los transitorios en donde la propia ley decretada contempla dicha medida,  particularmente en el segundo que dice lo siguiente:

Segundo. A partir de la entrada en vigor de este Decreto se abroga la Ley General del Servicio Profesional Docente, se derogan todas las disposiciones contenidas en las leyes secundarias y quedan sin efectos los reglamentos, acuerdos y disposiciones de carácter general contrarias a este Decreto.

Hasta en tanto el Congreso de la Unión expida la ley en materia del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros, queda suspendida cualquier evaluación y permanecerán vigentes las disposiciones que facultan a la actual Coordinación Nacional del Servicio Profesional Docente de la Secretaría de Educación Pública, para proveer las medidas necesarias y dar cumplimiento a los procesos derivados del Servicio Profesional Docente.

En la aplicación de este Decreto se respetarán los derechos adquiridos de las maestras y los maestros, los cuales no podrán ser restringidos o afectados de manera retroactiva con las disposiciones de nueva creación.

En ocasiones el ruido en las redes y el exceso de información circulante, aunado a la polarización existente en casi todos los ámbitos de la esfera pública, hacen difícil saber distinguir con claridad que tanto de lo que se dice es real y que tanto es falso, muchas de las opiniones vertidas en redes vienen cargadas de emociones personales, y generalmente cuando las cosas no resultan como esperamos que ocurran, terminamos contaminando las redes con nuestro personal punto de vista, con opiniones guiadas en muchas ocasiones por las vísceras.  Discernir y corroborar la información en fuentes confiables debe ser la tarea, antes de engancharnos en debates intensos que no ayudan, sino al contrario, enturbian el ambiente, alimentando la incertidumbre. Tal vez a muchos generar esta incertidumbre les sea benéfico, a muchos otros no.

Creo que el decreto de reforma educativa ha generado expectativas en algunos, algunas decepciones en otros, la información concerniente a dicha reforma ha fluido a cuentagotas, los análisis de especialistas del tema educativo son ambiguos, nadie se ha atrevido a manifestar una postura fuerte, y desde mi óptica es totalmente lógico, puesto que,  se ha dejado en las leyes secundarias una gran responsabilidad, es en estas donde se definirán con claridad los temas torales que han mantenido en vilo a muchos actores de la sociedad que tienen intereses en la educación que el estado mexicano impartirá en este sexenio, el andamiaje fino de cómo se aterrizará la nueva ley puede hacer la diferencia a favor o en contra del proyecto educativo de la cuarta transformación.

Mientras el debate educativo cobra vida en la esfera pública, la cuarta trasformación emprendida por nuestro presidente de la república, está siendo víctima de su propio éxito, los mismos medios que lo ayudaron a llegar a la presidencia, hoy parece están jugando en contra, la clase política que antes gobernaba, está experimentando con tropiezos lo que es ser oposición, la clase política que antes era oposición, está aprendiendo con tropiezos lo que es gobernar. En ambos casos les está costando trabajo ubicarse en los lados que la historia actual les está otorgando, en medio estamos los ciudadanos, un tanto perplejos, entendiendo lo que podemos desde las gradas, desorientados, no sabemos (por lo menos yo) si es políticamente correcto ser críticos con nuestro gobierno actual, como si lo fuimos con gobiernos anteriores, o quedarnos callados ante lo que nos parezcan desatinos.

Mi naturaleza como docente es no quedarme callado, desde hace tres ciclos escolares he leído conjuntamente con mis alumnos en turno  “la rebelión en la granja” de Orson Wells, cada que lo terminamos pido a mis alumnos que reflexionen acerca de lo leído y siempre termino convencido de la importancia de no callarnos ante las cosas que no están bien, el riesgo es muy alto. En  el pasado inmediato en Quintana Roo hemos padecido de gobernantes con ínfulas de monarcas, con enormes egos y ejércitos de gente que todo les aplaudía, los resultados están a la vista de todos, el poder sin contrapesos y que no admita la crítica sustentada, suele terminar mal para todos. Razón de sobra, por la cual es importante no callar (ciudadanía) y de aprender a escuchar (gobierno) y tenerlo como una de las premisas fundamentales para construir sociedades más tolerantes, generando esquemas de gobernanza efectiva, por el bien de todos.

Uno de tantos maestros que la vida me ha regalado me dijo una vez “fácil es destruir o señalar lo que está mal, difícil construir” me parece que eso ha estado ocurriendo, yo recuerdo a nuestro hoy presidente siendo critico férreo de sus antecesores, siempre tuvo una opinión certera acerca de lo que a su juicio estaba mal, por años manifestó sus opiniones, manifestó también en sus campañas presidenciales las propuestas de cómo iba a mejorar todo eso que criticaba.

Hoy estoy convencido de que los toros se ven distintos desde las gradas, bajarse al ruedo mirar de frente al animal herido que lucha por no morir cala a cualquiera, la curva de aprendizaje a partir de prueba y error es casi inexistente y muchas veces mortal en los toros. Nunca pensé que cambiar las cosas en el gobierno fuera una cosa fácil, tampoco creo que sea rápido como  muchos quisieran. Voté por Andrés Manuel López Obrador, así me lo dictaba mi conciencia, pero sin idealismos ni endiosamientos, sin cegarme de sus limitaciones. Definitivamente el presidente ha cometido errores y no por eso es el más malo, también ha tenido muchos aciertos y no por eso es el más bueno, nuestra naturaleza ambivalente debería permitirnos aceptar dicha dicotomía propia de los seres humanos, sea quien fuere.

Al final la historia con su implacable juicio pondrá a todos en su lugar y el olvido con su gran misericordia se hará cargo de todos, solo es cuestión de tiempo, disfrutemos el intermedio.

Soy Jorge Isaac Alvarado Alcocer.- Esta mi reflexión desde el aula.

 

 
 

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