No Esteban, así no: ¡ya basta!


Por: Lucía Rivera Ferreiro, Roberto González Villarreal, Marcelino Guerra Mendoza. Columna: CORTOCIRCUITOS. 21/04/2020

En el día de la educadora y el inicio de la fase III del COVID 19

Estamos viviendo una pandemia a nivel mundial. Nuestra existencia tomó un giro inesperado, al grado en que desconocemos qué nos depara el mañana, ni siquiera si habrá futuro; vivimos al día, anhelando el retorno a una normalidad que se desvaneció de golpe. Así estamos todes, todas y todos: la humanidad entera.

Por eso resulta chocante, incluso disonante con la realidad, que un secretario de educación siga repitiendo insistentemente que  los aprendizajes deben continuar, los planes y programas deben agotarse, que el ciclo escolar va a concluir, cueste lo que cueste, así sea  exprimiendo la energía que aún les queda a maestros y maestras.

Se pasa por alto que también ellos se enfrentan de golpe a una situación inédita; los recursos conocidos, las estrategias y trucos conocidos, generalmente utilizados de acuerdo al contexto y las circunstancias, no alcanzan. La situación es tan inédita que prácticamente se ven empujados a aprender a enseñar de nuevo.

Especialmente las maestras, enfrentan una triple explotación convenientemente nombrada como estrés: enseñar a la distancia pasando períodos prolongados frente a un dispositivo electrónico, buscando recursos para los estudiantes y para sí, sin faltar el interminable llenado de formatos y presentación de informes; lidiar con el manejo de la casa y las tareas domésticas; cuidar a los hijos, con la carga adicional de revisarles las tareas; todo en el mismo lugar.

El mundo se cae, pero el sistema educativo no cambia. En un video difundido el 17 de abril por la noche, quien lo dirige informó que las “clases” en línea se reanudaban; el ciclo escolar se va a cumplir, también los aprendizajes esperados previstos en los contenidos de planes y programas. “Ignoremos las críticas, porque cuando ladran Sancho, es que caminamos. El sector educativo no está paralizado, está tomando todos los elementos posibles para ayudar al mayor número de nuestras y nuestros estudiantes, para incorporar a madres y padres de familia en este proceso y sobre todo para que quede claro que el maestro, la maestra, son insustituibles. Esto es un apoyo que además vamos a remediar cuando lleguemos en el mes de junio a las clases regulares” (sic). Mientras tanto, todos los estudiantes tienen sus libros de texto para seguir aprendiendo, también está la televisión, una herramienta que por su amplia cobertura, permite la equidad (¡¡!!).  Los niños, niñas y jóvenes podrán acceder a contenidos por grado: al final de cada segmento, deben responder determinadas preguntas e integrar sus respuestas a una carpeta de experiencias.

Adelantó que en el mes de julio, se va a solicitar una evaluación que incorpore como un elemento complementario la presentación de la carpeta de experiencias. De 42 semanas del ciclo escolar se van a trabajar 36, por lo que pide a maestros que le digan a los alumnos que no se preocupen, “lo importante es que ellos estén bien, que logren sus aprendizajes y tengan un desarrollo socioemocional adecuado…. (Minuto 5:35 Mensaje de regreso a clases ). Aseguró que el espíritu de la Nueva Escuela Mexicana es el sentido de corresponsabilidad entre maestras, maestros, padres, tutores que deberán acompañar a los niños para educar lo más que se pueda en casa.

Tal como lo dijo, así fue: el lunes 20 de abril, las clases en línea se reanudaron a través del programa Aprende en casa. El primer día ocurrió lo de siempre: dificultades de acceso a la plataforma, horarios disparatados para los más pequeños (preescolar de 7 a 9 de la mañana), errores técnicos en el material videograbado, señal de TV que no llega a todos los rincones del país, por mencionar algunos.

Hoy, martes 21, en la conferencia mañanera, Esteban Moctezuma ratificó la información que previamente había dado a conocer en el video: “La escuela es relación con otros…..es ese vínculo, no el edificio”, afirmó en algún punto de su intervención, para enseguida insistir en la disposición a aprender, a seguir los planes de estudio, rescatar los contenidos de los libros de texto; “JUNTOS VAMOS A SACAR ADELANTE EN EL CICLO ESCOLAR, NO COMO REQUISITO SINO PARA SACAR ADELANTE LOS APRENDIZAJES ESPERADOS”.

Informó que en junio se regresa a clases presenciales, la culminación del ciclo escolar se aplaza al 17 de julio. “Lo primero es la vida”, pero al regreso se brindará apoyo para remediar rezagos.

Nada que no hubiera anunciado ya, excepto un pequeño detalle: informó que muchas maestras y maestros se habían inscrito VOLUNTARIAMENTE en una capacitación de google clasroom. Lo dijo así, rapidito, como si nada, sin entrar en detalles de la  estrategia que en alianza con Google Education y Youtube, puso en marcha esta misma semana (Google y SEP lanzan capacitación para docentes a través de webinars), con el webinar inaugural “Presentación de la Nueva Escuela Mexicana en Línea: desaprender para aprender”.

En un documento filtrado en redes hace varios días (Estrategia de Educación a Distancia), se dice que  el objetivo es “implementar una estrategia integral que permita a la SEP brindar a estudiantes una educación de calidad y de excelencia a distancia, a través de las herramientas que ofrecen Google y Youtube. Adicionalmente, se pretende establecer las bases de un sistema de educación a distancia sustentable y escalable, para contribuir a que los estudiantes refuercen las habilidades digitales para los trabajos del futuro” (las negritas son nuestras).

Tal como advertimos en La escuela después del COVID 19, la pandemia es una desgracia bien aprovechada por el sistema para introducir masivamente en el sistema educativo nacional, tres estrategias de intervención: la educación en casa, tipo homeschooling; la capacitación tecnológica de profesores -jornaleros digitales de mañana-; y socialización de niñas, niños y jóvenes en el home office.

Hoy sabemos que no queda hasta ahí el asunto; como suele ocurrir desde que el neoliberalismo comenzó a apoderarse del territorio de la educación pública en todo el mundo, lo que se nos presenta como supuestas ayudas y soluciones tecnológicas, responde a arreglos mercantiles entre la administración pública y particulares. ¿Cuánto se está pagando a estas empresas? ¿cuál es el monto de los recursos públicos destinados a ello? ¿en qué términos y hasta cuándo? A juzgar por la omisión del tema en la mañanera de hoy, Esteban Moctezuma, nuevo jefe del Cártel de la Reforma Educativa, no está dispuesto a informarnos sobre este asunto.

En esta iniciativa de la SEP está involucrada también Red Magisterial, un proyecto de Edilar, S.A. de C.V, empresa que según Alberto Aguirre (Deformación magisterial), encontró el modo de endeudar a maestros de zonas pobres, mediante el Programa Nacional de Bibliotecas Magisteriales, con el gancho de estimular la ampliación de sus conocimientos.  Pero esta es otra historia, de momento dejaremos hasta aquí los vínculos mercantiles entre SEP-SNTE-Edilar, que al parecer son de larga data.

Antes de seguir, aclaremos una cosa: no se trata de negar la importancia de la tecnología, hoy día es prácticamente imposible permanecer al margen de la misma, eso no está a discusión. Lo que nos parece sumamente cuestionable es el esquema mercantil en el que se sustenta una estrategia nacional diseñada en un momento de crisis, de la mano de grandes corporaciones, mismas que se distinguen por hacer del conocimiento una mercancía y de la información (que dicho sea de paso, nosotros mismos les aportamos) un lucrativo negocio.

En resumidas cuentas:

  1. A través del Programa Educación en Casa, la SEP pretende continuar con la revisión de contenidos, planes, programas, libros de texto, minimizando la crítica situación en la que nos encontramos. EMB parece seguir la lógica de su jefe Salinas Pliego: el show escolar debe continuar; impensable suspender clases y aprobar a todos, como lo han decidido ya en otros países.
  1. Las clases no se suspenderán. Sin embargo, el secretario da por hecho que habrá un atraso, por lo tanto, se anticipa a anunciar que vendrá un tiempo de recuperación; al final de su video del 17 de abril, dice: “Ya en el salón de clases los maestros sabrán como remediar el atraso de estas semanas”, cómo empatar el programa de estudios y sacar adelante un ciclo 2019-2020 exitoso. ¿Entonces, lo que se les está pidiendo hacer ahora mismo a todos, padres, maestros y alumnos, invadidos por el miedo a enfermarse, en condiciones de extrema precariedad económica, material y emocional, qué aviesas intenciones persigue? ¿es una estrategia de entretenimiento nada más o acaso una prueba de resistencia para probar los límites de las familias y de los propios maestros?
  2. En el plano de los afectos, no pinta mejor el panorama; el secretario pide a maestras y maestros “sacar” (sic) de las niñas y niños lo que hayan sentido o estén sintiendo ante una situación de completa fragilidad e incertidumbre; hay que trabajar mucho con ellos la educación socioemocional, también insistirles en que elaboren una agenda y sigan horarios. El tono es francamente insultante, como si la condición emocional, los sentimientos, fuesen un signo de debilidad, una mancha desagradable que hay que borrar. Esta es una solicitud reiterada a unas maestras y maestros igualmente agobiados, como si fuesen máquinas de enseñar aprendizajes esperados.

El mensaje oficial podríamos resumirlo así: de acuerdo, el mundo se derrumba, pero ustedes maestras y maestros, mientras sigan vivxs, trabajen al límite de sus fuerzas, pidiendo y revisando tareas. Niñas, niños, jóvenes, alumnos y alumnas, dedíquense a tomar “clases”; no miren, piensen ni reflexionen por su cuenta, mucho menos junto con otros. Padres y madres, apoyen a sus hijos en las tareas, al cabo que preparar la comida, realizar las tareas domésticas, aguantar la violencia intrafamiliar agudizada con el encierro, es su problema; lo mismo si no tienen trabajo ni dinero para alimentar a su familia.

No cabe duda: el sistema educativo mexicano, neoliberal, no cambia ni cambiará nunca. El mundo se colapsa y las respuestas son las mismas de siempre: apretar las tuercas, hacer sentir el peso de la maquinaria burocrática, ejercer el mismo autoritarismo de siempre, simular que la escuela fluye y sigue su curso rutinario en casa, exigiendo unos niveles de productividad en grado enfermizo.

Es tiempo de parar, de decir basta a una educación que se erige en el pedestal de la excelencia y el mérito individual, argucias para mantenernos sometidos a un ritmo constante de trabajo y explotación. ¡Eso es parte del problema!

Frente a una crisis planetaria como la detonada por el coronavirus, en lugar de preocuparnos por  contenidos, planes y programas, hagamos un alto, detengámonos a reflexionar qué hacer hoy,  ocupémonos de las personas, de la vida, de los otros; partamos de lo que sentimos, pensamos y estamos haciendo como colectividad para entender y enfrentar lo que está ocurriendo en el mundo, las razones por las que nos encontramos en esta crisis.

Es tiempo de discutir qué educación y escuela necesitamos para que nunca más una pandemia o cualquier otra catástrofe, nos pille descuidados, solos, desprotegidos, aislados y enajenados, sosteniendo un sistema que lo único que ha dejado a su paso, es devastación y muerte.

Contacto: labandadelxs3@gmail.com


Publicado en Insurgencia Magisterial


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