Las sobras del SNTE (Primera Parte).


Hoy asoman la nariz para olfatear el rastro de lo que un día fue “la base magisterial”, ese tumulto que se conformaba con las mentiras de un visitante. Acechan la forma de volver al camino calculando los resultados de un daño profundo autoinfrigido, mirando los alrededores a sabiendas de que ya sus visitas no son creíbles, no son esperadas; por el contrario, son interesadas, hipócritas, lisonjeras, viles y rastreras.

Disfrazan el acercamiento con un cínico fingimiento de cordialidad creyendo que algo de credibilidad y respeto ha quedado guardado en la memoria descuidada de compañeros torpes y conformistas; pero ya no es así, ya no son tiempos del aplauso y la pleitesía para los gatos aquellos que disfrutan de comodidad en su oficina sindical calculando las ganancias de la siguiente “ayuda” gubernamental.

Pintan para relamidos politiquillos de quinta que sin conciencia solo viven del erario público, mientras que en los salones de clases no haya ni para marcadores. Sinvergüenzas sin talento que se aferran a su comisión como si la merecieran, como si fueran dignos de un trabajo para lo que no son apropiados.

Abogados que nadie contrató, títeres de un personaje que ya se olvidó lo que se siente vivir con un sueldo mediocre; reelectos de un proceso democrático farsante; sobrepoblación de achichincles que dispuestos a todo rebajan la dignidad que un día merecieron por conservar el “huesito” y sus beneficios.

¿Defenderían a alguien? ¿Con qué? ¿Quién dijo? Si da lástima ver como tiemblan ante el verdugo presidencial que somete, jala la correa y ata.   Solo les queda la resignación de: “primero perro, que volver a estar frente a grupo”.

Algunos demasiado faltos de elocuencia, carentes de virtud para persuadir, tartamudos, ciegos e incompetentes que no pueden hilar ni siquiera el saludo…

Continuará…


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