La Política del Pueblo


Es común recibir la respuesta “trabajo para el gobierno cuando se le pregunta a un servidor público ¿para quién trabajas?. De raíz, ésta respuesta representa en si misma un atentado al orden de las cosas, ya que de fondo plantea que este servidor público trabaja para alguien en un cargo político, un alcalde municipal, un diputado, un gobernador, el mismo presidente de la república.

Está percepción refleja el resultado de lo que hoy vivimos, gobiernos que creen estar por encima de los intereses de las mayorías, para administrar los recursos a placer y en beneficio de unos cuantos: empresarios, burócratas, sociedades de capital, en si mismos. Es también la clara imagen de “Papá Gobierno como un dogmático guía que se encarga de encaminar a un pueblo ignorante, carente de capacidades para auto – administrarse y de cuestionables facultades en la toma de decisiones para un bien común.

Es esencial retomar la idea que QUIEN DA LEGITIMIDAD A LOS GOBIERNOS ES EL PUEBLO, la legitimidad no radica de las instituciones creadas por el régimen y que está será otorgada siempre y cuando haya un respaldo de las mayorías. Las personas dentro de los gabinetes laboran para administrar de forma correcta los recursos, salvaguardar la paz, proveer seguridad, otorgar salud, forjar programas que ayuden a mejorar la calidad de vida de las mayorías, cuidar los recursos naturales, impulsar una buena educación, contruir espacios públicos adecuados para la ciudadanía, así como muchas cosas más, todo esto de la mano de especialistas y con proyectos serios, con sustentos teóricos y prácticos a partir de tesis bien elaboradas.

Aquellos y aquellas quienes llegan a espacios de tal importancia a enriquecerse, beneficiarse de manera personal y a sus allegados o simplemente por las amistades, sin tener un conocimiento de la tarea que va a desempeñar en la Administración Pública, deberían considerarlo muchas veces, ya que quien llega a estos escaños deberá estar en la idea de servir al pueblo en todo momento, claro, con una retribución justa y prestaciones como las de cualquier trabajador.

Así mismo, seria importante aplicar estos criterios  en todos los espacios como representaciones sindicales, obreras, campesinas, organizaciones civiles, estudiantiles y cualquiera que haya sido concebida para defender, organizar y ejercer el poder popular mediante procesos de elección democrática.

Es por eso que debemos resignificar la palabra “Política como una acción sinónima del bien de las mayorías, apegada a la Democracia, con un afán de servicio al prójimo y para escuchar las necesidades de la ciudadanía, así como sus reclamos e incluso hacerse un lado cuando así lo determinen los procesos, aplicar realmente la Política del Pueblo, por y para las masas.


Juan Antonio Guerrero Orrostieta
Licenciado en Educación Física. Militante de la Sección XVIII de la CNTE-Michoacán

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