La encuesta llegó y decepcionó

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En unos días, pomposamente en la mañanera, el influencer, tiktoker o secretario de educación habrá de exponer los datos que arrojó la encuesta.


El momento que tanto había anunciado la presidenta Sheinbaum en sus mañaneras llegó y decepcionó rotundamente. La encuesta tan prometida que se aplicaría a todo el magisterio en torno a la desaparición de la Unidad del Sistema para la Carrera de la Maestras y los Maestros (USICAMM) no pudo ser peor. Preguntas como “¿Estaría usted de acuerdo en la aplicación de un instrumento de valoración de los conocimientos y aptitudes para la obtención de plaza, promoción vertical y promoción horizontal o en regresar al pasado mediante la aplicación del viejo esquema de reparto discrecional de plazas a través de las Comisiones Mixtas donde correspondía un 50% a la autoridad y un 50% al sindicato?” fueron una verdadera falta de respeto para las maestras y maestros de México. Más grave aún, las dos opciones: “a) Aplicación de un instrumento de valoración de conocimientos y aptitudes y b) Reparto discrecional de plazas a través de Comisiones Mixtas”; esto último no tiene… memoria. ¡Vaya sesgo!

No uno, dos o tres docentes se decepcionaron, fueron cientos de ellos, pero, indistintamente, las y los futuros maestros de México cuyos estudios están en curso en alguna institución formadora de docentes fueron las y los más agraviados. ¡Vaya forma de valorar su formación en alguna de estas escuelas por cuatro o cinco años, porque, con seguridad, el “nuevo organismo” que sustituirá a la USICAMM seguirá reduciendo su capacidad de actuar en un salón de clases o en escuela mediante un solo examen!

¿Qué podría esperarse de un secretario de educación que en lugar de realizar su trabajo intenta posicionarse como influencer o tiktoker a través de sus redes sociales causando más pena que gracia?, ¿qué podría esperarse de una presidenta que en campaña prometió hasta el hartazgo a las maestras y maestros la derogación de la ley del ISSSTE 2007 por ser neoliberal y porque los afectaba en demasía, pero ya en gobierno dijo “no puedo” porque “no hay dinero”?, ¿qué podría esperarse de un gobierno cutroteista que prometió derogar la reforma punitiva de 2013 y dejó intactos sus cimientos en este rubro?

“No escupas para arriba porque en la cara te puede caer” es un dicho popular mexicano y, para el caso que me ocupa, aplica y aplica muy bien. Y es que no, no fueron una, dos o tres veces en las que los que hoy son gobierno vociferaron a los cuatro vientos consignas en contra de la reforma educativa del peñanietismo por ser neoliberal, carente de un sentido pedagógico y, lo más grave, punitiva al cien por ciento. Hoy, todos estos personajes guardan el más completo y oscuro silencio. Claro, “no es lo mismo ser borracho que cantinero”, y es muy cierto.

Para como están las cosas, pienso que “ya se les hizo bolas el engrudo” y, al paso que vamos, el Sistema Educativo Mexicano avizora grandes y profundos problemas, más de los ya existentes. Es obvio, si no hay capacidad para pensar en otros mecanismos para el ingreso y promoción y, mucho menos, una pizca de inteligencia para convocar al diálogo a través de foros democráticos sin sesgos, ¿qué podríamos esperar en cuanto a la atención a varios de las problemáticas que atraviesan dicho sistema mexicano?

Vaya, no hay que ser genios para tomar una computadora o diversos textos para indagar qué países en el mundo han desarrollado procesos de ingreso y promoción muy diferentes al mexicano, donde la confianza en la formación inicial docente sea una prioridad, donde la evaluación se realiza en la práctica real, donde lo formativo se antepone a lo punitivo y excluyente, y donde la formación continua se aprecia y valora porque, lo transcendental, es asegurar la existencia de una o un profesor experto. ¿En la Secretaría de Educación Pública o en Palacio Nacional desconocen este tipo de datos? No lo creo; aún con ello: se los dejo de tarea.

¡Qué cosas con la política educativa cuatroteísta! Priorizar el mantenimiento de políticas del pasado que “tanto aborrecen”, en lugar de transformarlas para beneficiar a la clase trabajadora es, sin lugar a dudas: una insensatez, por no llamarla de otra manera.

Irrisoriamente, un gobierno que se dice de “izquierda”, con esta dichosa encuesta que no encuesta nada, busca lo mismo que el prianismo: el control de las formas de contratación y de las condiciones laborales y profesionales de las y los maestros violentando, al igual que lo hizo Fox o Peña Nieto, sus derechos. Por eso es que pregunto ¿si es un gobierno de izquierda?

Y para variar, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación que no defiende ni por un momento al magisterio; vive y ha vivido a los pies de este y de otros gobiernos, así lo ha hecho desde su nacimiento. ¿O acaso la firma de alianzas con el panismo y el priismo para favorecer ciertos intereses corporativos y de capital nacional y extranjero en lugar de cuidar y/o proteger los intereses de su gremio no es la muestra más palpable de la mezquindad y podredumbre de sus líderes cien por ciento “charros”?

Caray, ¿por qué no defender a las y los trabajadores de la educación hoy que la misma autoridad educativa pide, sin excusa ni pretexto, que le envíen capturas de pantalla donde se observe que dichas y dichos trabajadores han respondido la famosa encuesta? Esto, para los ojos de quien solo vive para que lo volteen a ver y sea considerado candidato a un puesto en el sistema o en dicho sindicato sería una nimiedad, pero, para alguien que se siente agraviado por la falta de confianza de quien dice dirigir los destinos educativos de cientos de estudiantes y docentes es una verdadera falta de respeto.

Curiosamente, llama la atención que dicha autoridad, que difícilmente tiene a la mano datos disponibles en cuanto a vacancias y contrataciones que se han generado a partir de las jubilaciones y de los pusilánimes mecanismos de ingreso, hoy sí cuenten con un sistema que reconoce, a partir de su CURP, el centro de trabajo en el que se encuentra adscrito la o el trabajador para que responda dicha encuesta.

Me hubiese gustado que, en tal cuestionario, se hubiera colocado alguna pregunta que evaluara el desempeño de la USICAMM. Seguro estoy que hubiera reprobado porque, desde sus inicios, cuando era la Coordinación Nacional del Servicio Profesional Docente, no ha habido un solo proceso que haya tenido éxito; literal: ¡ninguno! ¡Ah, pero eso sí! No fuera que algún participante no siguiera al pie de la letra los puntos que marca el procedimiento de ingreso o promoción porque de inmediato queda fuera. En fin.

En unos días, pomposamente en la mañanera, el influencer, tiktoker o secretario de educación habrá de exponer los datos que arrojó la encuesta. Con seguridad dirá que el 100% considera necesario aplicar un instrumento en lugar de volver al pasado. La presidenta, muy contenta y orgullosa de su muchacho sonreirá y comentará: ¡Ya ven, teníamos razón, el magisterio quiere un nuevo organismo que aplique un nuevo instrumento, tanto para ingresar como para promocionarse en el sistema!

Caray, una farsa bien hecha para legitimar una decisión previamente tomada.

¡Qué vacilada!

Al tiempo.


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