La desesperación de Otto Granados.

POR: José Antonio Martínez Gutiérrez

El Secretario de Educación Pública, Otto Granados Roldán, publicó un artículo en el diario español El País (https://bit.ly/2EwWYve), en el que ofrece las razones que lo motivan a votar por José Antonio Meade, el candidato de la coalición ‘Todos por México’.

Según Otto Granados, el artículo no lo escribió como funcionario del actual Gobierno Federal (el cual le paga e impulsa a José Antonio Meade), sino como un simple ciudadano que tiene derecho a la más “absoluta libertad política, personal e intelectual”.

Antes de esgrimir argumentos a favor de su candidato, el Secretario de Educación hizo un paréntesis en donde resaltó su estatura moral con base a los resultados que ha obtenido en más de tres décadas en el servicio público y académico, principalmente en el Estado de Aguascalientes en donde fue gobernador y que, según distintos reportes independientes que no cita, terminó su gestión con una aprobación del 72%.

“El Estado que goberné aparecía en primer lugar nacional en más de 37 indicadores de crecimiento, competitividad, seguridad, desarrollo social, transparencia y prácticas éticas. Supongo que por eso mismo se han escrito numerosos trabajos académicos y tesis de maestría y doctorado en distintas universidades y centros de investigación de México y el extranjero, casi todos positivos, sobre varios aspectos de mi Administración”, escribió el Secretario.

Y agrega:

“Por tanto, como decía Montaigne, si “el verdadero espejo de nuestro espíritu es el curso de nuestras vidas”, hablo entonces desde una legítima posición de autoridad moral y política. Y desde ella deseo explicar, con sinceridad, por qué Meade es la mejor opción para presidente de México”.

Considero necesario enfatizar en la soberbia proverbial y el narcisismo puro que padece Otto Granados.  Según lo que escribe, él cree tener la suficiente autoridad moral y política para primero, elogiar los logros del Presidente Enrique Peña Nieto y segundo, recomendarnos a Meade como el hombre prodigioso que reúne “preparación, capacidad, experiencia y madurez psicológica y emocional suficientes y sofisticados” para ser el próximo Presidente de México.

Sin embargo y para pesar del Secretario de Educación, la campaña de su candidato se hunde cada vez más porque representa la continuidad de un Gobierno de escandalosa corrupción, ineptitud y peor aún, porque representa al PRI, un partido ampliamente rechazado por los mexicanos y que al parecer, nada ni mucho menos nadie, aún con títulos académicos y trayectorias impecables de Gobierno, los va a convencer de que el priismo merece otra oportunidad.

Creo entonces que Otto, más que expresar razones contundes para convencer al electorado de que Meade merece el voto mayoritario de los mexicanos, lo que exhibe es desesperación ante la inminente derrota electoral que terminará con el actual régimen priista.

Entiendo además que, en la medida que se acerque la jornada electoral, la desesperación del Secretario de Educación será mayor.

En ese sentido y por prudencia, pero más por ética, Otto Granados debería irse grillar, tal como lo hizo Aurelio Nuño, que no tuvo empacho alguno en abandonar la SEP en el peor momento para muchas comunidades educativas luego de los sismos del año pasado, para dedicarse a cosas más importantes como coordinar la campaña del PRI.

Por último, el Secretario de Educación debió ahorrarse la clemencia inaudita al final de su artículo cuando pide a los mexicanos que no voten “con el hígado ni desde el rencor o el resentimiento, por comprensibles que sean”.

La verdad es que Otto es un funcionario sin conexión social que no entiende el encabronamiento de los mexicanos contra Peña y su pandilla.

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