La aparente Capacitación.


Como una imposición dictatorial de la SEP se han terminado en su gran mayoría los Cursos Estatales.

Lamentablemente se acepta y se cumple con la penitencia impuesta por el Máximo Jefe de la Educación.

Desmedidamente se acepta como normal la burla escarnecedora de simular que estamos capacitándonos y saliendo de las aulas  muy preparados, muy digitalizados (y por ende actualizados), cuando la tristísima realidad es que, estamos solo aparentando lo que a muy pocos le interesa.

Y muchas de esas condiciones donde nos “capacitamos”, no cumplen con los requerimientos pedagógicos mínimos. Más que interactuar en un ambiente participativo, solo evidenciamos los malos hábitos heredados insanamente por nuestros ilustrísimos antecesores.

Los Cursos Estatales son responsabilidad de los Centros de Maestros.   Muchos de ellos  son una madriguera de la holgazanería asistida, consentida e hipócrita.

Son el sueño de un maestro con aspiraciones burocráticas. Asemejan un cubículo más del sinfín que tienen la Secretaría de Educación (Secretaría de Aviación Educativa).

Pero el mal está arraigado desde su concepción, no tienen visión ni misión que realmente contribuya al mejoramiento profesional de los docentes. O probablemente se le debería de cambiar el nombre por algo más apropiado.

No es bueno que un espacio que solo es administrativo ostente un nombre que le queda demasiado grande, y mucho menos que sea administrado por personas con habilidades distintas a las requeridas.

“No tiene la culpa el indio…sino el que lo hace su compadre”.


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