He visto varios artículos, entrevistas y análisis dando por hecho el argumento de que los Libros de Texto Gratuitos (LTG), específicamente el de historia, no incluyen a las mujeres. En contraste con esta versión de la subsecretaría de educación básica, maestros de grupo que están en contacto directo con ellos, colocaron en sus redes sociales imágenes y fotografías mostrando lo contrario. Los testimonios de los docentes dan cuenta de gráficos, portadas y contenidos donde se recogen temáticas alusivas a las pensadoras clásicas y los movimientos feministas en la actualidad, a la formación para contravenir el machismo y la violencia de género.
Lo más enrarecido en este encuentro de las ideas es que la titular de la subsecretaría, quien está presente de forma constante durante las conferencias mañaneras de la Presidenta para hablar del papel de las mujeres omitidas por la historia, participó de la coordinación y elaboración del libro Historia del Pueblo Mexicano, que forma parte del catálogo nacional de la Conaliteg y que fue distribuido para los alumnos de secundaria en todas sus modalidades. De hecho, este es el único creado por asignatura o materia, por lo que nos remite a otro debate.
La NEM respondió a una discusión pedagógica en torno a la organización curricular, donde la crítica central fue la parcialización del conocimiento. La complejidad de los fenómenos socionaturales es tal, que cada vez más se opta por grupos de investigación o estudios integradores con diversas perspectivas científicas. En el caso de los actuales planes y programas, un avance sustancial había sido la organización por campos formativos y no por materias separadas, esto último tiende a desarrollar un currículo instrumental, que se presenta con aprendizajes prestablecidos y los docentes terminan asumiendo el papel de simples operadores. Entonces, pretender que los libros de texto contengan a priori todos los conocimientos posibles (aunque sean críticos) y además las instrucciones precisas para que éstos sean apropiados por los estudiantes, es una idea enciclopédica anacrónica para una sociedad que ha producido tanta información que resulta imposible sistematizarla en algunos ejemplares impresos.
La base inicial de los codiseños, es decir, de los procesos participativos de construcción colectiva del conocimiento, de la contextualización y territorialización del currículo para constituir programas específicos por escuela, la podemos encontrar en siete ventanas que nos invitan a hacer una lectura crítica de la realidad; la igualdad de género es una de estas miradas contempladas en los ejes articuladores de la NEM que, como su nombre lo indica, van tejiendo articulación entre las necesidades, problemáticas e intereses cognitivos de la comunidad, para que en los campos formativos se recojan contenidos temáticos integradores.
Ahora, también hay nueve estrategias nacionales que derivan en la organización de acciones concretas y la implementación de dispositivos de aprendizaje, una de ellas se refiere específicamente a la perspectiva de género y otra a la educación inclusiva; sin embargo, hasta el momento el énfasis del gobierno federal se ha focalizado en las que se refieren a la lucha contra las drogas y por la vida saludable. Podemos observar que, tanto en los ejes como las estrategias, el punto de referencia tendría que ser el planteamiento de Paulo Freire: primero el contexto y después el texto. Es decir, los LTG no deberían ser el derrotero de la educación crítica, como si fueran un contenedor para el vaciamiento de los aprendizajes bancarios, pero sí uno de los varios materiales posibles para consultar, indagar y profundizar los nudos temáticos integradores, emergidos de los proyectos y programas escolares específicos.
Esta línea de seguimiento es un ejemplo de algunos elementos observables en el aterrizaje de la NEM en las escuelas y las aulas, que tendrían que ser atendidos por diversas áreas de responsabilidad y niveles de intervención de la SEP, pero no ha sido así: no se ha fortalecido la evaluación formativa, pues todavía se solicita la entrega numérica de calificaciones por materia; en los trayectos de actualización de los docentes abundan los cursos para el currículo instrumental o por competencias, son muy pocos los que retoman las metodologías socio críticas para el trabajo por proyectos; junto a los sistemas de precarización del magisterio están los llamados protocolos escolares que van escalando a niveles preponderantes sobre la centralidad de lo pedagógico, cuyas consecuencias son la vigilancia y la criminalización de la docencia.
Sirva para reflexionar desde la autocrítica y tener un espejo analítico de lo que hoy acontece con la NEM y sus LTG, el siguiente fragmento que escribí en 2020 sobre nuestro Programa de Educación y Cultura de la CNTE en Michoacán, en el que advertíamos el peligro de simplificar una vasta experiencia que se había materializado en múltiples programas de educación popular: “la burocracia patrimonialista instaló en la subjetividad de los educadores que era más importante la carga administrativa del proyecto y la implementación de los libros de texto (alternativos) que el impulso de las tareas pedagógicas, la planeación comunitaria, la formación de los educadores críticos, la sistematización y el currículo para la insurgencia”.
