El magisterio ante la emergencia social


No cabe duda de que la emergencia sanitaria ha trastocado nuestras vidas, se trata de una situación que ha llevado al mundo entero a cambiar de tajo sus actividades más elementales y se han tenido que generar nuevas maneras para las cuestiones más elementales, partiendo desde la denominada sana distancia, pasando por las medidas de higiene, las formas de saludo, la asistencia a clases, etcétera.

Particularmente, en el ámbito educativo, la situación ha sido tan novedosa como extraordinaria, independientemente del punto de vista de donde lo apreciemos. Sin duda alguna la presente emergencia sanitaria fue un golpe sobre la mesa para dejar en evidencia las grandes desigualdades que se han acumulado durante décadas y que, visibilizan las brechas, las condiciones económicas, las violencias, la falta de acceso a los servicios básicos y la falta de capacitación que, a partir de la simulación que se hizo durante al menos los tres últimos sexenios del gobierno federal, dejan en un plano complicado para el proceso de enseñanza y aprendizaje en un ambiente que se encuentre fuera de las aulas.

Pero el problema no termina ahí, porque tenemos la problemática específica del personal docente, que, sin mayor sensibilización o capacitación, se le dijo que debería de tener un equipo de cómputo, señal de internet, aprender a utilizar herramientas digitales para la enseñanza y el aprendizaje, todo por supuesto con costo al propio docente, para generar una estrategia que, dado el nivel elevado de complejidad de madres, padres, estudiantes y docentes, ha resultado un alud  de tensiones y estrés, porque lejos de que se le deje al docente la carga de resolver la emergencia bajos sus propios medios, por parte de la estructura educativa se le ha cargado la mano solicitándole evidencias, evidencias y más evidencias de lo que está haciendo y obligándole a llenar infinidad de formatos que poco tienen que ver con lo que se hace en el aula y por supuesto, complicando más las cosas.

Como podemos ver, la situación no ha resultado nada sencilla en este proceso en el que la educación se encuentra inmersa en este nuevo proceso de la nueva normalidad que se a anunciado desde el Gobierno Federal y seguido, unos más y otros menos por las Entidades de la República, sin embargo, es momento de hacer un alto en el camino y en verdad reflexionar sobre lo hecho.

Si nos ponemos a pensar, la educación a distancia, la educación en línea, la educación a través de la radio o la televisión, son sin duda un factor que, en otras circunstancias son un excelente aporte para el sistema educativo, para reducir las brechas y para generar acciones propositivas y una verdadera sinergia de la sociedad en la educación, sin embargo, las tensiones, la problemática sobre el empleo, el encierro en casa, el elevado número de casos de violencia en el interior de la casa, son factores que se deben de tomar en consideración para no presionar demasiado a los actores fundamentales del proceso educativo, quienes están trabajando muchísimas horas de más para hacer llegar a cada una y a cada uno de sus alumnos, las posibilidades de concretar lo que en nuestra legislación está establecido como el derecho a la educación de las niñas, niños, adolescentes y jóvenes de nuestra entidad y de nuestro país.

Blog: https://manuelnavarrow.com


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Manuel Alberto Navarro Weckmann
Cuenta con una Maestría en Educación por el Centro de Investigación y Docencia, una Maestría en Dirección de Instituciones Educativas por la Universidad de Barcelona, una Maestría en Políticas Públicas para el Desarrollo Social y la Gestión Educativa por el CREFAL. Actualmente estudiante del Doctorado en Educación en la UACH

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