El ingreso al servicio: ¿estábamos mejor cuando estábamos peor?

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La formación de docentes que atenderán a las niñas, niños y adolescentestiene que corresponder al área de conocimiento y del nivel educativo de que se trate.


En efecto, no cualquiera puede ser maestra o maestro. Una afirmación que desde hace tiempo he sostenido dada la apertura que, con la reforma educativa de 2013, se impuso con garrote en mano en el Sistema Educativo Nacional (SEN). De hecho, por esto último, en aquellas fechas, el ex Secretario de educación que aplicó a rajatabla los exámenes de ingreso y evaluación del desempeño docente se ganó el mote de “Sargento” entre el magisterio mexicano por esto que comento. En fin.

Lo anterior, viene a colación dada la emisión de las Convocatorias para el Proceso de Admisión en Educación Básica, ciclo escolar 2026-2027, en todas las entidades federativas. Un proceso que, insisto, se implementó garrote en mano en 2015 cuando Aurelio Nuño ya se encontraba en funciones en la Secretaría de Educación Pública (SEP), desde luego, sin olvidar el proceso (similar más no idéntico) que se vivió en 2008 con Felipe Calderón, cuando se aplicaron exámenes para el ingreso al servicio educativo, solo que en esa ocasión, un par de años más tarde, se suspendieron dada la injerencia de La Maestra Gordillo quien dirigía los destinos del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).

¿Por qué en pleno 2026 se emite una convocatoria considerando la Licenciatura en Formación docente en educación básica: patrimonio histórico y cultural de México para que los egresados de las Universidades para el Bienestar Benito Juárez puedan ocupar una plaza en educación preescolar cuando su plan de estudios solamente contiene un tema dentro de una asignatura o eje problemático denominado Estimulación para el aprendizaje de los 3 a los 6 años: creación, juego, coordinación motriz, espacialidad?, ¿qué sucede con los egresados de las licenciaturas en educación preescolar que egresan de alguna de las escuelas normales del país cuyo plan de estudios contiene todos los elementos curriculares, pedagógicos y didácticos propios de su carrera profesional?, ¿basta con egresar de una Universidad para el Bienestar para que sus egresados puedan participar por un lugar en cualquier nivel educativo sin tener los conocimientos necesarios para desempeñarse frente a un grupo de niñas, niños o hasta adolescentes?

En una mirada rápida a las convocatorias de este año en todas las entidades federativas se puede observar que en Guerrero, Michoacán y Puebla no se consideró esta licenciatura/perfil para que los egresados de estas Universidades pudieran participar por un lugar en educación preescolar y en el resto sí; entonces, ¿cuál es el criterio bajo el cual la SEP, a través de la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y Maestros mejor conocida como USICAMM, integre esta licenciatura/perfil en dichas convocatorias para ingresar al servicio educativo?

Recuerdo que muchos opositores de la reforma educativa de 2013, que hoy son gobierno, gritaban a los cuatro vientos en el 2015 que Aurelio Nuño se equivocaba cuando afirmaba que cualquier individuo con título de licenciatura podría concursar por una plaza docente y que, por esta afirmación, era digno de crucificarse; de hecho, casi casi lo quemaban en una hoguera con leña verde. Años después, estos mismos personajes, vestidos con guayaberas y palabras de una supuesta izquierda progresista, aplican la misma filosofía de quien tanto criticaron en su momento: sí, cualquiera con título de licenciatura puede concursar por una plaza docente.

De norte a sur, de este a oeste, en fin, en todo el territorio mexicano existen escuelas normales que imparten la licenciatura en educación preescolar; algunas de estas instituciones formadoras de docentes cuentan con más de 100 años formando educadoras y educadores como la Benemérita Escuela Normal Veracruzana, otras más cuentan con un reconocido prestigio y solidez académica como la Escuela Nacional para Maestras de Jardines de Niños, en fin, ¿acaso con la integración de estas Universidades del Bienestar a los procesos de ingreso al SEN y cuyo currículum no se especializa en la formación de educadoras y educadores en preescolar no está desplazando a los egresados de estas escuelas normales?, ¿qué pasó con el humanismo mexicano y la tan prometida revalorización del magisterio?

No, en absoluto podría estar en contra de las Universidades del Bienestar y, especialmente, de sus egresadas y egresados, pero hay que ser claros: la formación de docentes que atenderán a las niñas, niños y adolescentes tiene que corresponder al área de conocimiento y del nivel educativo de que se trate. Es lógico que un egresado de la licenciatura en educación física puede desempeñarse en educación preescolar, pero desde su área de conocimiento y formación. Es obvio que una egresada de la licenciatura en educación preescolar no podría dominar al cien por ciento el área de conocimiento de un educador físico por su misma formación, ¿por qué alguien en formación docente en educación básica: patrimonio histórico y cultural sí puede insertarse a preescolar?

No, desde mi perspectiva no estábamos mejor cuando estábamos peor; esto lo comento por aquello de las malas interpretaciones y de que se piense que es mi deseo regresar a un pasado que tanto lastimó al magisterio. La pregunta es válida para reflexionar sobre un proceso que no ha cambiado mucho que digamos, independientemente de que las banderas políticas y los discursos si lo hayan hecho. Tengo claro que este proceso de ingreso al servicio educativo requiere de una amplia revisión, no sin antes debatir, dialogar, conversar y, tal vez, consensar al respecto. Es cierto, alguien podría decir que antes de este proceso cualquiera podría ingresar al SEN derivado de la corrupción existente; hoy, esa corrupción sigue presente o… ¿acaso Puebla y todo lo que ahí está sucediendo en estos días no es la muestra más palpable de que los procesos de ingreso a la docencia siguen corrompidos por funcionarios sin escrúpulos?

De acuerdo al Secretario de Educación, Mario Delgado, desde hace unas semanas se haría llegar una encuesta a las escuelas para que el magisterio propusiera algunas ideas para la creación de la “nueva USICAMM”, es fecha en que no llega tal encuesta, pero tal parece que, en las oficinas de la SEP, ya existe un borrador de la “institución” que la sustituirá.

Menudo problema tenemos en nuestro país; como diría aquel: “mucho ha cambiado para que todo siga igual”.

Por cierto, cierro estas líneas enterándome del despido del Director de Materiales Educativos de la SEP Marx Arriaga; espero en próximos días abordar el tema, no sin antes comentar lo que ya he expresado en otras ocasiones: el neoliberalismo nunca se ha ido de la SEP o… ¿las formas en las que le dieron las gracias a este personaje son las de una supuesta izquierda progresista?

Al tiempo.


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