El bienestar como meta educativa: Rafael Bisquerra

La educación emocional no es un mero complemento, sino un pilar esencial en la formación docente.


Toluca, Estado de México. En el marco de las celebraciones por el CXLIV Aniversario del Normalismo Mexiquense, el Dr. Rafael Bisquerra Alzina —catedrático emérito de la Universidad de Barcelona y presidente de la Red Internacional de Educación Emocional y Bienestar (RIEEB)— dictó en la Escuela Normal No. 1 de Toluca la conferencia magistral: “Inteligencia emocional, competencias emocionales y educación emocional”.

El evento congregó a la comunidad normalista en su conjunto: directivos, investigadores, docentes y estudiantes de licenciatura y posgrado de las Escuelas Normales Públicas del Estado de México. La ceremonia de apertura fue presidida por el Mtro. Raymundo Sánchez Zavala, Director General de Educación Normal, quien destacó en su mensaje que la educación emocional no es un mero complemento, sino un pilar esencial en la formación docente. “Educar es también formar corazones, construir esperanza y transformar vidas”, puntualizó.

Durante su intervención, el Dr. Bisquerra subrayó la urgencia de implementar la educación emocional como respuesta estratégica ante desafíos sociales crecientes como la ansiedad, el estrés, el burnout, la depresión y la violencia. El especialista propuso transitar del modelo clínico —reactivo, asistencial y centrado en el tratamiento terapéutico— hacia un modelo educativo o psicopedagógico.

Este último enfoque se distingue por ser proactivo y estar orientado a la prevención y al desarrollo integral. Bajo esta óptica, la adquisición de competencias emocionales en el ámbito escolar constituye la base para fortalecer la resiliencia y el bienestar colectivo. En este sentido, el ponente desglosó cinco competencias fundamentales:

Consciencia emocional.

Regulación emocional.

Autonomía emocional.

Competencia social.

Habilidades para la vida y el bienestar.

El Dr. Bisquerra enfatizó los avances de la neurociencia afectiva, señalando que la integración de la biología, la psicología y la pedagogía proporciona una base científica sólida para la práctica en el aula. Al respecto, explicó cómo la Corteza Prefrontal Ventromedial (CPFVM) actúa como puente entre el sistema límbico y los procesos cognitivos. Dado que esta zona —responsable del juicio moral y la toma de decisiones— se ve afectada por el estrés crónico, resulta imperativo educar para proteger el desarrollo cerebral de los jóvenes.

Para aterrizar estos conceptos, el autor del Diccionario de emociones y fenómenos afectivos refirió diversas técnicas y metodologías para favorecer el aprendizaje emocional:

Relajación, meditación, respiración, mindfulness.

Dinámicas de grupo, dramatización, música, análisis de creencias.

Modelado, práctica reflexiva, diarios personales, coaching y evaluación continua.

Uso pedagógico de la tecnología (plataformas, videos, audios educativos).

Entre ellas destacó la técnica DAPHne (Debate, Análisis, Play, Homework) y la herramienta comunicativa NEMO (Nombre, Emoción, Motivo, Objetivo), aplicada al diálogo emocional y la resolución pacífica de conflictos.

Para concluir, el ponente profundizó en la noción de bienestar emocional, distinguiendo entre la perspectiva hedónica —vinculada al placer y la alegría inmediata— y la eudemónica, centrada en el florecimiento personal, el sentido vital, el amor y la serenidad profunda. Con esta distinción, se reafirma que la educación emocional busca no únicamente la satisfacción momentánea, sino la realización integral del ser humano.