Democracia y Educación.

La Redacción

Por: Anel Guadalupe Montero Díaz

@Anelin00

Dice Douglas Lummis[i] que la democracia no es un “sistema”, sino un proyecto histórico que la gente (no los partidos) manifiesta luchando por él, pero ¿es así?

 Platón decía que la democracia era la forma de gobierno más adulterada y tenía razón: Fue la democracia la que llevó a Atenas a sufrir una derrota humillante a manos de Esparta y la que sentenció a muerte a Sócrates

 ¿Qué pensaría el maestro de Aristóteles si hubiera tenido la posibilidad de ver cómo en México la democracia está “encarnada” en los partidos políticos, que no representan los intereses del pueblo, sino cotos de poder que posibilitan negociar presidencias, privatizaciones y cualquier otro “detalle” que asegure el poder y la impunidad para “asegurar” su futuro y el de su familia?

 ¿Y el pueblo?

 Esa es la terrible y perversa paradoja. A los políticos no les importa el pueblo y es el pueblo el que los elige, evidenciando el viejo adagio francés: “cada pueblo tiene el gobierno que merece”…pero ¿en realidad es así o han estado operando fuerzas más allá de su control para perpetuarse en el poder a través de la educación de sus ciudadanos?

 Hoy en día, las encuestas muestran, contra todo pronóstico, que el Partido Revolucionario Institucional lidera las encuestas. Es conocido y ampliamente documentado que existen sindicatos enteros cuyos agremiados otorgan lo que se denomina “voto corporativo” y otras asociaciones “ciudadanas” en las que sus miembros sufragan a cambio de despensas, dinero o cualquier otro tipo de “ayuda”.

 Un ciudadano formado en un sistema educativo de calidad, jamás vendería su voto por una despensa. Es impensable…pero no en México.

 Platón decía que no todos los ciudadanos debían votar ¿por qué? Porque no todos están educados para vivir en la democracia. Lo que nos lleva a la siguiente reflexión ¿A quién conviene un pueblo que no es educado crítica, analítica y reflexivamente?

 En 1993, el entonces presidente de la república, Lic. Carlos Salinas de Gortari removió al legendario líder “charro” de los maestros, el Lic. Carlos Jongitud Barrios para colocar en su lugar a la profesora Elba Esther Gordillo y con ella se implementó la reforma curricular denominada “plan 94” ¿qué sucedió? Que 18 años después, más de la mitad de los bachilleres de este país, según el examen PISA, son incapaces de extraer la idea central de un texto o seguir instrucciones sencillas, es decir, no son considerados ni siquiera como mano de obra calificada.

 Este año, el yerno de la lideresa magisterial, que tiene a su cargo la subsecretaría de la SEP, evidenciando lo que Pablo Latapí Sarré llamó “co-gobierno SEP-SNTE”, lanzó el “Plan 2011” que, según Antoni Zavala, si se aplica en condiciones ideales, en 30 años estarán produciendo alumnos competentes (¿?)

 No se trata en este artículo, amable lector, de proponer que voten unos cuantos que pertenezcan a la “elite”, nada más alejado de esto. Se trata de educar verdadera y seriamente a los niños de este país, que en este momento son rehenes de una lideresa magisterial que los utiliza a ellos, a sus padres y a los profesores de México como moneda de cambio en pro de sus particulares intereses y de unos cuantos privilegiados de su gremio.

 No puede haber democracia en un país que forma a sus ciudadanos en un sistema educativo excluyente, politizado, descontextualizado y anacrónico.

 ¿A quién conviene seguir conservando las cosas tal y como están en el sistema educativo mexicano?

 ¿A quién conviene que la crítica, el análisis y la reflexión no se evidencien como parte del sistema de formación de los educandos mexicanos?

 Mire usted, en el Brasil de los años 60´s, bajo la dictadura militar, se levantó un pequeño gran hombre llamado Paulo Freire. A la milicia brasileña le pareció totalmente inofensivo un profesor que aplicaba un método de alfabetización denominado “la palabra generadora” a través del cual enseñaba a sus hermanos cariocas a pronunciar su voz y a leer y transformar su realidad a partir del reconocimiento de su realidad.

 Freire  hablaba de “alienación”, al tiempo que coordinaba a las pequeñas comunidades en ejercicios verdaderamente democráticos a elegir a sus representantes, a trabajar participativamente en bien de todos ¿y qué cree? Que lo corrieron de Brasil. Tuvo que refugiarse en los Estados Unidos, desde donde lanzó dos de sus más famosas obras: “La pedagogía del oprimido” y “Educación como práctica de la libertad”.

 Por eso, cuando Aristóteles criticaba la “democracia” decía que su principal defecto era que en el orden de ciertas decisiones de importancia, el número de los imbéciles siempre sobrepasa al de los sabios y prudentes, al grado de que la verdad y la justicia, dentro de un proceso político, podía recaer no en las mayorías, tampoco en las minorías, sino en una sola persona. Gandhi decía: “Una necedad, aunque la repitan millones de personas, siempre será una necedad”. Y para muestra un botón. Hay analistas que sugieren que el regreso del PRI  a los Pinos es inminente.

 No porque lo avale la mayoría está bien. Si esa mayoría no está preparada en un sistema educativo que le forme crítica, analítica y reflexivamente, entonces no está ejerciendo la democracia, que hoy en día no es mucho mejor que la del antiguo régimen, es más, se sigue pareciendo a él como dos gotas de agua, evidenciando que el problema no radica en “la democracia”, sino en el sistema educativo que forma a los ciudadanos insertos en el mundo actual.

Sin educación de calidad, no hay democracia posible ¿Usted qué opina, amable lector?


[i] Lummis, Douglas. “Radical Democracy”. Ithaca, Cornell, University Press, 1996)

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