Del dicho al hecho…

De poco sirve entonces, que la Secretaria de Educación Delfina Gómez Álvarez, anuncie recortes de personal en concordancia con la visión de austeridad del presidente...

El presidente Andrés Manuel López Obrador ha señalado, en no pocas ocasiones, el cambio radical y fundamental que significa la actual administración federal, calificándola como una revolución política, pero sobre todo, mental y de las conciencias la parte más importante y de donde surgen los grandes cambios enfatizó en una mañanera, y creo que tiene razón, todos los nuevos paradigmas se sustentan en una postura esencialmente antagónica a la preexistente; en otras palabras, el actual proyecto político de nación debe abolir la corrupción, la impunidad, el influyentismo, el nepotismo, el amiguismo y todas las demás lacras de la política imperantes en los pasados sexenios.

Por ello, además de las necesarias reformas a la constitución y a la estructura administrativa de diversas dependencias y secretarías, el mandatario federal ha emprendido una campaña para tratar de concientizar a los funcionarios públicos de cualquier sector y nivel jerárquico, a no incurrir en ninguna de las manifestaciones putrefactas antes mencionadas, invitación que los más avispados han podido entrever como una “última llamada a portarse bien”, pero que muchos otros servidores públicos siguen ignorando flagrantemente y por supuesto en el sector educativo abundan.

Y es que, en pleno siglo XXI nuestro Chiapas continúa siendo aquel estado distante, alejado de la capital del país no sólo en términos geográficos, sino en la implementación de políticas públicas emanadas de la federación, por lo que para ciertos personajes corruptos disfrazados con los colores de Morena (otrora los más viscerales enemigos de la 4T) nuestra entidad les proporciona el “cobijo histórico de la distancia” para seguir actuando con el gatorpardismo de siempre ante cualquier reforma que pretenda aminorar sus privilegios o propuesta de gobierno que intente hacerlos entrar en razón, que los cargos públicos no son para saciar sus intereses mezquinos ni para satisfacer sus complejos.

De poco sirve entonces, que la Secretaria de Educación Delfina Gómez Álvarez, anuncie recortes de personal en concordancia con la visión de austeridad del presidente, si por estos lares seguimos observando que al interior de las escuelas se mantienen enquistados los mismos “directivos idóneos” beneficiados por la mal llamada reforma educativa del pasado sexenio; quienes reparten plazas sin previo concurso, inclusive a conyugues, a familiares, a concubinos(as), amigos(as) y demás arribistas a los que ceden hasta 20 horas, aun cuando los nuevos contratados ya tienen tiempos completos en otras escuelas, aduciendo que una es Federal y la otra dependiente del Estado; mientras que en el mismo plantel, existen docentes con muchos años de trabajo, grados de maestros y el perfil requerido, con apenas un cuarto de tiempo y todo por no ser producto de la Reforma Educativa impulsada por Peña Nieto, el personaje que menos valora la educación y quien además del rastro indeleble de corrupción, es también tristemente célebre por su nula cultura y preparación.

Acá en este bello estado que tanto y tan bien conoce nuestro presidente, la 4T no termina de llegar para los que votamos por el cambio. Seguimos viendo como subdirectoras(es) académicos son sólo de nombre, porque tienen más de dos décadas que no pisan un aula para impartir una clase frente a grupo y que poco o nada saben de pedagogía ni de procesos administrativos, como no podía ser de otra forma con documentos de maestría cursados en universidades patito y sin RVOE, las cuales inundan nuestras calles como si de Oxxos se tratara, pero dejaremos su análisis pendiente para otra entrega.

Desde nuestra querida y lejana entidad, presenciamos a través de los medios de información, cómo los maestros de la UNAM se manifiestan ante Palacio Nacional por la insultante morosidad en el pago de sus sueldos y en lo precario de los mismos, reclamos que afortunadamente son atendidos con éxito debido a la proximidad con la residencia-despacho del Presidente López Obrador; sin embargo, en las escuelas y universidades chiapanecas, continuamos padeciendo las tranzas de los mismos caciques de siempre, “lideres” que cobran en el ayuntamiento por la mañana, por la tarde son notarios públicos y por la noche atienden clases y esto último en escasas ocasiones, pues tienen una descarga de hasta 30 horas cobrada con clave de 40, porque el director es su compadre o un fantoche instalado en el cargo con el único fin de no estorbarles ni siquiera con el traslape de los horarios, acomodados a placer.

“No se puede poner vino nuevo en botellas viejas”, enfatiza nuestro mandatario casi en cada conferencia matutina, pero en mi querido Chiapas persisten los mismos de siempre al frente de rectorías, coordinaciones estatales, supervisiones y jefaturas; cómplices de la corrupción en sus jurisdicciones, quienes semestre a semestre observan y permiten que la matrícula se desplome en las escuelas o facultades a su cargo de manera indolente e irresponsable, blindados por una tradición rancia de solapamiento de la ineptitud y la mezquindad, en pro de evitar que se produzca “ruido” en el sector educativo.

Afirma nuestro mandatario que “ya se erradicó la corrupción […] los corruptos ya no pueden como antes”, no cabe duda que hablamos de dos Méxicos distintos, porque acá en la frontera sur siguen pudiendo los mismos chapulines sin escrúpulos a quienes la Cartilla Moral les hace lo que el Viento a Juárez (siguiendo con los proverbios reiterados en las mañaneras), que sin importar el discurso de austeridad republicana y justa medianía, dobletearán pensiones para contribuir en ampliar el déficit de 2.2 billones de pesos a los sistemas estatales, equivalente al 10 por ciento del PIB nacional*.

La verdad es que a escasas semanas de las elecciones intermedias, el panorama se vislumbra desolador. Urge una revisión a fondo por parte de las autoridades federales para detectar personas que estando jubiladas por parte del IMSS buscan hacerlo (o ya lo consiguieron), por el ISSSTE y viceversa. No es posible que estos personajes reciban jugosos salarios cobrando doble, mientras docentes con décadas de antigüedad sigan con magros ingresos.

Urge que el Presidente le jale las orejas a quien corresponda, o de plano leerles la cartilla (la moral o la del despido) creo que ya es necesario a casi medio sexenio de hacer lo mismo y con los mismos. Es inadmisible que a estas alturas, los cacicazgos de expriitas-verde ecologistas, ahora fervientes neo-morenistas, sigan vigentes cuando ya no engañan a nadie, están moralmente derrotados y mantenerlos en los cargos educativos (para ellos políticos) a toda costa, lo único que provocará es seguir salpicando con su inmundicia a la Cuarta Transformación y a su proyecto.

Del dicho al hecho hay un gran trecho… es el proverbio ancestral que el pueblo sabio y bueno nos ha legado, y el aforismo que más apremia ser considerado por nuestras autoridades federales; atajar y revertir su cumplimiento antes de que sea muy tarde y se instale en la mente de muchos ciudadanos quienes no hemos visto cambios sustanciales. Todavía hay tiempo.


*Arturo Sánchez Jiménez. (2021). Pensiones: déficit catastrófico. 05052021, de La Jornada Sitio web: https://www.jornada.com.mx/notas/2021/04/25/opinion/pensiones-deficit-catastrofico-20210425/

Juan Manuel Méndez Zamora

Juan Manuel Méndez Zamora

Docente titular en DGETI, Licenciado en Comunicación por la Universidad Iberoamericana y Maestro en Admón. por la Universidad Autónoma de Chiapas. Fue profesor Universitario y jefe de departamento en el gobierno del estado de Guerrero.
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