Capacitación de los maestros, solo demagogia.

José Antonio Martínez Gutiérrez

No descubrió el agua tibia la subsecretaria de Educación Básica, Alba Martínez Olivé, cuando aseguró que los maestros están hartos de los cursos de “capacitación” sin sentido.

Cierto también cuando dice que tales cursos eran tomados porque eran necesarios para obtener  puntajes requeridos  para carrera magisterial.

Obvio para el sentido común.   De no ser por la necesidad del puntaje, ningún maestro en su sano juicio invertiría tiempo en cursos variopintos, vacíos, grises, deslucidos, vomitivos y cuanto calificativo se nos pueda ocurrir.

Y es que lector lectora, uno de los más preciados fracasos  de la SEP es precisamente,  la formación continua de sus maestros.

Sin embargo, cuando los adalides de la educación apuntan con el dedo a los docentes y les culpan de la crisis educativa del País, ignoran que desde las políticas públicas en materia educativa nunca hubo un proyecto sensato que atendiera las necesidades formativas del magisterio.

Hoy que lenguaje oficial  (incluido el sindical) abruma con la evaluación y capacitación de los maestros debido a la reforma educativa, vale la pena comparar  la pasmosa  demagogia con la experiencia de los años que seguramente tú;  maestro, invertiste en  un sinfín de cursos falaces.

Porque si no existe un cisma en el fracasado sistema de formación continua, los maestros llevan por lo menos dos goles en contra sin siquiera haber iniciado el partido.

Los tiempos parecen no dan para más si tomamos en cuenta que para el 2015 el INEE va por la primera evaluación con consecuencias de los maestros.

Ya con los resultados de la evaluación, la pregunta es:  ¿tendrán garantía los maestros de que encontrarán  condiciones óptimas para capacitarse y salvarse de la quema?

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