A seis meses de la pandemia, lo que se puede y no hacer en educación


Qué podemos decir en términos de salud a seis meses de la pandemia técnicamente quizá no mucho por no ser especialistas, sin embargo, estadísticamente no nos deja bien situados con respecto a otros países. China donde fue el origen dejó hace ya bastante tiempo de ser protagonista, lo mismo pasó con todo el continente asiático y el europeo que es donde más fuerte se presentó en los primeros meses. Después América es la región que tiene los más altos índices de mortalidad, Estados Unidos, Brasil y México son las naciones que presentan cifras de mayor mortandad y ello refleja serios cuestionamientos a sus sistemas de salud, las medidas sanitarias y por supuesto las decisiones que se tomaron o dejaron de tomar para enfrentar la pandemia.

El propósito de estas líneas no es en referencia estricta sobre el tema de la salud, sin embargo, se retoma y replantea para que sirva de contexto en el marco de lo que ha venido presentándose en materia educativa como resultado del confinamiento social. Si las decisiones políticas en relación a la salud son cuestionables no se diga las que se han tomado en todos estos meses con respecto a la educación.

La oferta educativa a través de la televisión se constituyó en el eje rector de un amplio sector del sistema educativo, no se puede decir que, de todo, porque hay niveles educativos (nivel medio superior y superior) que decidieron trabajar con el uso de las plataformas electrónicas como medio principal para el trabajo docente. El nivel básico (preescolar, primaria y secundaria) ha sido el que principalmente ha llevado a efecto el modelo educativo a través de la televisión y a él me referiré.

¿Qué se puede esperar como resultado de un modelo educativo en el que la intervención docente quedó hecha a un lado más allá de las bondades de la televisión? ¿Cómo se podrá medir el verdadero impacto de la estrategia educativa a través de los medios de comunicación? ¿A partir de los que los medios llaman rating? ¿será el índice de audiencia lo que determinará qué tan efectiva fue la estrategia? Con el rating efectivamente se podrá medir cuántos tele espectadores pudieron estar conectados a la pantalla, pero ese dato no reflejará por sí mismo la eficacia de la estrategia con respecto al aprendizaje de los estudiantes. El estar frente a la televisión viendo y escuchando lo que se presenta, no garantiza que el aprendizaje se pueda lograr, si ni de manera presencial en muchas ocasiones el aprendizaje es efectivo, es mucho más difícil saberlo con el uso de la televisión.

Con todo y los recursos que se presentan (videos, materiales de consulta, maestros presentando las clases) es de mayor complejidad saber los alcances con la enseñanza a distancia, del otro lado de la pantalla no sabemos exactamente qué suceda con los estudiantes, si los padres o tutores estén acompañándolos o no en este proceso, si lo hagan solos, si cuando tengan que resolver las actividades solos (porque así lo requiere el ejercicio) no intervengan los padres. Es una verdadera incógnita, así entonces, la evaluación que se haga de las actividades que se realicen será subjetiva pese a la “objetividad” las evidencias que se recopilen del trabajo de los alumnos. Las evidencias reflejarán en todo caso, que sí hubo trabajo de por medio, que sí cumplió, que sí realizó la actividad, pero lo que no será visible o será cuestionable es el aprendizaje. La verdadera prueba de fuego será cuando los estudiantes regresen o no las escuelas realicen las actividades responsablemente y esto quiere decir sin la ayuda de los padres más que para lo indispensable, de tal manera que el esfuerzo, límites y alcances de los estudiantes se vea reflejado en esos trabajos que entregan. Ciertamente se requiere del apoyo de los padres, pero ese apoyo tiene que ser traducido en tenerle en tiempo y forma los materiales que se utilizarán, formarle hábitos de estudio, si presenta alguna dificultad en el aprendizaje (TDA, capacidad diferente, dislexia) llevarlo al especialista para recibir orientación profesional, pero no intervenir en las respuestas que se solicita dé el alumn@ para saber su aprovechamiento, no se solicitan respuestas a las actividades que se dejan de padres y estudiantes, las actividades no son en conjunto, los padres sólo tienen que cerciorarse que sus hij@s realicen las actividades.

 La estrategia educativa que se lleva a cabo ciertamente no es mala, más bien es incompleta, hace falta una retroalimentación, pero para ello de no ser de manera presencial que en este momento dadas las circunstancias es muy complicado, tendría que ser a partir del uso de clases virtuales, situación que en algunos casos ya se está realizando, pero no hay la cobertura, recursos y condiciones suficientes para que de la misma manera que la televisión llega a un amplio sector de la población pueda hacerse con el uso del internet. Quizá el esfuerzo del gobierno federal debió apuntar hacia esta dirección y no a la televisión. El programa de becas y apoyo a las escuelas tendría que estar enfocado hacia la incorporación de la tecnología a la educación, por supuesto que ese esfuerzo económico tendría que ir acompañado del esfuerzo que hicieran los padres y docentes para complementar los gastos para la adquisición de equipos tecnológicos y de esta manera garantizar ahora sí un acompañamiento, seguimiento y retroalimentación de los maestros hacia los estudiantes de una manera más eficaz.

La educación, sus efectos, alcances y limites es corresponsabilidad de todos y es en ese marco en el que se pueden tomar mejores decisiones en la búsqueda de mejores resultados. La pandemia no sabemos cuánto tiempo más se pueda prolongar y no podemos estar en espera de ello, en lo que sí podemos decidir qué hacer es en el sector educativo y ésta indudablemente se constituye en una obligación ineludible.


Juan Carlos Oropeza Tapia
Docente con 29 años de servicio en Educación Pública en México. Egresado de la Benemérita Escuela Nacional de Maestros, generación 87-91. 25 años de servicio en Educación Media Superior como Profesor horas clase. Maestría en Enseñanza Superior por la UNAM.

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