Pronunciamiento contra la violencia política

 

Apenas en 1953 se reconoció el derecho de las mujeres a votar y ser votadas, no obstante hasta la fecha el Congreso de la Unión y los congresos locales no tienen paridad, no hay más que una gobernadora y la cantidad de municipios gobernados por mujeres no rebasa el 10%.

Esta realidad contrasta con la escena en que todos los políticos y sus partidos se pronuncian a favor de la equidad de género y por la igualdad sustantiva, una vez más nuestras causas son usadas como bandera política para beneficio personal, contribuyendo así con la invisibilización de la violencia política de género y por lo tanto haciéndola más profunda.

Llama fuertemente mi atención el proceso electoral en el Estado de México, entidad gobernada siempre por el PRI, entidad con mayor cantidad de feminicidios, desaparición de mujeres, y trata de personas de todo el continente; resulta que hoy, como nunca antes, existe la posibilidad de que el partido de Peña Nieto pierda su bastión más importante, y que lo pierda en manos de una mujer de origen humilde, maestra de profesión y con relativamente poco tiempo en la vida pública. Ante esta posibilidad los priístas y sus comparsas del PAN incluyendo al ex presidente Felipe Calderón, han iniciado una guerra sucia en contra de la maestra Delfina Gómez Álvarez que incluye ataques misóginos, clasistas y racistas, y es que claro, una forma de opresión siempre va acompañada de otras.

Si la maestra Delfina, como cabeza de su partido en este proceso decide ir sin los liderazgos de su partido está en su derecho y debe respetarse su decisión, si por el contrario decide acompañarse por el presidente de Morena y por artistas, intelectuales, científicos, etc, igualmente debe respetarse su decisión, no es nada ilegal y nosotras cuestionamos ¿a caso al candidato del PRI alguien le dice cómo hacer o cómo no hacer su campaña? ¿no es mucho peor que este partido lucre con el hambre y su voto duro sea producto de la profundamente patriarcal compra del voto? ¿en vez de cuestionar a la maestra por su estrategia de campaña, no sería más honesto que las mujeres priístas cuestionaran la complicidad por omisión de sus dirigentes (todos hombres) en los casos de feminicidios, pederastia, trata de mujeres y un largo etcétera?

La violencia patriarcal pasa por deslegitimar a una mujer que producto de su esfuerzo es capaz de ocupar los cargos políticos más importantes, dice mucho de la situación que vivimos las mujeres la actitud del PRI, el PAN y demás partidos que deslegitiman a una persona a no por sus resultados en el ejercicio de la función pública sino por ser mujer.

La violencia política de género a la que someten a la maestra Delfina es sólo un ejemplo del carácter profundamente patriarcal de la clase política hegemónica, y de eso ningún partido se salva.

Pero estamos claras en que la historia del PRI es la historia de los últimos 50 años de violencia machista institucionalizada, la derrota del PRI pasa por el ejercicio organizado, articulado y claro de mujeres comprometidas con erradicar la misoginia, seremos nosotras las encargadas de derrotar al sistema patriarcal y estaremos orgullosas de decir que fuimos la generación que derrotó al PRI.

Por último decimos que queremos más mujeres en la política y los puestos claves, sí, pero mujeres comprometidas con la erradicación de las violencias machistas, mujeres feministas, con conciencia de clase, con conciencia histórica y empatía por sus congéneres, no personajes como las mujeres priístas que hoy, traicionaron a las mujeres para hacer el juego a su partido político.