INEE y SEP se pitorrean de los maestros evaluados

 

Contrario a los argumentos sostenidos conjuntamente por la SEP y el INEE, la reprogramación de la fecha de publicación de los resultados de la evaluación del desempeño docente 2016 es una acción irresponsable y exhibe la brújula desorientada de los evaluadores.

Lee aquí:  INEE y SEP reprograman publicación de los resultados de la evaluación del desempeño docente 2016

Parece ser que ambos organismos no dimensionan que en torno a la evaluación del desempeño hay intereses de mucho peso que van desde la separación del servicio docente hasta la asignación de estímulos salariales, por lo que la certeza debe ser una cualidad garantizada.

No dimensionan lo que para el magisterio significa la evaluación del desempeño (la consideran violatoria de sus derechos laborales), y prefieren cómodamente pitorrearse reprogramando los resultados hasta el 30 de abril, y con ello, ganar más tiempo para ‘procesar’ los resultados, o por qué no decirlo, para manipularlos.

Es decir, el alto impacto que caracteriza a esta evaluación exige una ruta concreta, con tiempos y formas definidas y, sobre todo, que dicha ruta se cumpla cabalmente.

Y es que la reprogramación de la fecha de publicación de los resultados se suma a las diversas irregularidades del proceso de aplicación de la evaluación magisterial (notificaciones fuera de tiempo, tiempo excesivo para presentar las pruebas, preguntas descontextualizadas, sometimiento a presión de los sustentantes, etc.)

Me parece que INEE y SEP mandan el claro mensaje de que la publicación de los resultados de la evaluación del desempeño 2016, más que un proceso relevante y sustancial como argumentan, lo que campea en torno a ella es la improvisación o peor aún, el valemadrismo.

La pregunta es, ¿tienen idea Aurelio Nuño y Sylvia Schmelkes de la terrible escisión que hay entre los organismos que encabezan y los maestros mexicanos?

Seguramente no.   A Ambos les vale una fregada la confianza de un proceso cuestionado de principio a fin, rechazado por amplia mayoría y, hasta el momento, razón principal de humillante clasificación magisterial (destacados, buenos, suficientes e insuficientes).