Un compartido desinterés… II


Al gobierno en la totalidad de sus niveles no le interesa una educación de calidad, no le importa; porque si bien es cierto que la tarea en gran medida depende de los profesores al frente de los grupos escolares, tal encomienda no puede ser reducida a un solo agente vulnerable y despojado de sus facultades disciplinarias, un profesionista desprestigiado socialmente y atribuido de desprecio institucional.

En las instancias gubernamentales y sus capacidades de dominio se encuentran las soluciones que podrían mejorar las condiciones y resultados de una labor devaluada al extremo del exhibicionismo. Pero aunque algunos sectores de la población opinen lo contrario (sin saber cuáles sean sus motivos) de nada servirán más leyes y reformas si quien debe aplicarlas no muestra un interés verdadero.

Distinto sería si las dadivas y “apoyos gubernamentales” se les condicionara a los cientos de miles de familias en comunidades donde solo se favorece la pereza y la parasitosis, vociferando bienestar y desarrollo social. Manteniendo vigente el paternalismo y el clientelismo electoral evidente a través de tantos años con los mismos mecanismos cínicos y degradantes no se logra otra cosa que tener a la gente desentendida de sus deberes y sus obligaciones, languideciendo en su descuido y analfabetismo masoquista.

Pero una de esas consecuencias es que muchísimos (y sumando) de los padres, madres y tutores de alumnos(as) también han olvidado que a ellos les corresponde una parte fundamental de la labor educativa. Son muy pocos los interesados en el desarrollo educativo integral de sus hijos(as), cada día son menos. Cada día es más el desinterés mostrado.

Muy lamentable y tristemente para los padres y madres de familia en su mayoría la escuela del nivel básico  ha sufrido una metamorfosis, de institución de enseñanza-aprendizaje ha pasado a ser una guardería institucional subrogada por el gobierno. Lástima que no contemos ni con extintores como las verdaderas.

La educación es más que solo conocimiento, es más que instrucciones sobre procesos alfabéticos y matemáticos, la educación es una responsabilidad personal, social y universal.


Baldemar Montejo Martínez
Profesor de educación primaria. Simpatizante de la justicia y la honradez.

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