Ser Maestras y Maestros: Colegiados.

Somos una familia con esencia magisterial. Nuestra historia está llena de lenguajes educativos y didácticos; de modelos, esquemas, rutinas, actividades, materiales y tareas educativas. Nuestras reuniones familiares, en muchos momentos, son o han sido extensiones de los juegos o técnicas experimentados en las aulas, laboratorios, plazas y patios escolares. Somos una comunidad integrada por maestras y maestros de Educación Preescolar y Primaria. Mi tía Betty (q.e.p.d.), mi tía Carmelita (en la CDMX), mi tío Emilio (originario de Yucatán) fueron o han sido maestras y maestros, egresados de escuelas normales, que laboran o trabajaron en el gremio durante toda la vida. Hoy están activos o jubilados. Todos ellos familiares, por parte de mi mamá. Por parte de mi papá, se encuentra mi prima Laura Patricia, también normalista, quien ha ejercido la carrera de maestra de Educación Primaria durante su vida profesional por más de 40 años.

Con ese antecedente, en el hogar, las conversaciones cotidianas entre Mine y yo giran en torno a temas de educación to-dos-los-dí-as. Ella es profesora, egresada normalista, licenciada por la UPN y actualmente directora de un jardín de niños público. Debo decir que, para nosotros, como familia, la práctica docente no es una actividad aislada, sino todo lo contrario. Esa práctica nos ha enseñado que el “ser docente” va más allá del sentido individual o “individualista” de la palabra, porque encierra también un sentido “comunitario”; es decir, hemos aprendido a ser o a trabajar como “colegiados”, con todo lo que ello significa.

Por lo anterior, cuando dialogo con mis estudiantes de la Universidad Pedagógica Nacional, con frecuencia les pregunto: ¿Tienen claro qué significa ser maestra o maestro? Encuentro respuestas variadas, sin embargo, en términos generales, me temo que no todo mundo sabe qué es eso. Lo digo porque una idea generalizada o extendida en la sociedad, quizá equivocada, considera que el docente es aquel que domina un campo de conocimiento y lo sabe “transmitir” o “facilitar los aprendizajes”, como si se tratara de una responsabilidad personal, no de un grupo.

Pero, ser Maestra o Maestro es mucho más que llegar, presentarse en las instalaciones y “checar”; luego, dirigirse a su grupo, coordinar una clase (como “conjunto de actividades dirigidas hacia los alumnos, de acuerdo con un guion preestablecido”); y, posteriormente, dejar que transcurra la jornada laboral, para “checar” después y salir. No, ese no es el significado de ser Maestra o Maestro; Profesora o Profesor; eso no es ser Docente.

La labor de la Maestra y del Maestro es compartir, intercambiar, dialogar de manera horizontal, con otros colegas. Justo de ahí proviene la palabra “colegio”, de ser colegas. El diccionario así lo afirma: “La palabra “colegio” proviene del latín collegium (literalmente asociación de colegas). Colegio y colega están formadas del prefijo com- (con) y del verbo legere (elegir)…” (1)

El lenguaje de la vida cotidiana y el lenguaje legal.

Tengo la impresión que, incluso, las y los respetables legisladores no han recogido ese espíritu comunitario del “ser docente”, en el sentido amplio de la palabra. Considero que las creencias, los usos y las costumbres sesgados, por parte de la sociedad, acerca de lo que es ser “Maestra o Maestro” pueden ser aceptadas, parcialmente o en general, por su falta de análisis o de sistematización, sin embargo, en la redacción de las leyes educativas no se debería de permitir ese sesgo.

La Ley General del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros en su Artículo 1. señala: “… Artículo 1. La presente Ley sienta las bases para reconocer la contribución a la transformación social de las maestras y los maestros como agentes fundamentales del proceso educativo y es reglamentaria de los párrafos séptimo y octavo del artículo 3o. de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Las disposiciones que contiene son de orden público, interés social y de observancia general en toda la República… Tiene por objeto: Establecer las disposiciones del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros en sus funciones docente, técnico docente, de asesoría técnica pedagógica, directiva o de supervisión, con pleno respeto a sus derechos; Normar los procesos de selección para la admisión, promoción y reconocimiento del personal que ejerza la función docente, directiva o de supervisión, y Revalorizar a las maestras y los maestros, como profesionales de la educación, con pleno respeto a sus derechos.”

Luego, la legislación aludida define así a las Maestras y los Maestros: “Personal docente: al profesional en la educación básica y media superior que asume ante el Estado y la sociedad la corresponsabilidad del aprendizaje de los educandos en la escuela, considerando sus capacidades, circunstancias, necesidades, estilos y ritmos de aprendizaje y, en consecuencia, contribuye al proceso de enseñanza aprendizaje como promotor, coordinador, guía, facilitador, investigador y agente directo del proceso educativo.” (2) ¿En dónde queda plasmado, en la ley educativa de referencia, el sentido “colegiado” del trabajo docente? ¿Hay que esperar a que se redacten los “perfiles” mencionados en el texto legal para aclarar esta duda?

En otra parte, el Artículo 8, Fracción III del mismo ordenamiento legal, sin embargo, se establece como uno de los objetivos del sistema: “… Mejorar la práctica profesional del personal al que se refiere esta Ley, a partir de la valoración de las condiciones de las escuelas, el intercambio colegiado de experiencias y otros apoyos necesarios para identificar sus fortalezas y atender las áreas de oportunidad en su desempeño…”. (negritas de J.C.M.A.) Con respecto a este punto, mi comentario es el siguiente: Los esquemas de evaluaciones de estudiantes egresados de las instituciones públicas formadoras de docentes o de profesionales de la educación, por ejemplo, para ocupar una plaza en el servicio público educativo, siguen los mismos patrones del pasado (2013): Se evalúa en lo individual y sobre capacidades, actitudes o valores, y habilidades docentes personales, además del manejo de la normatividad (cosas que se van a incluir en el llamado “perfil”); como si se tratara de un puesto de trabajo cuya trascendencia y desempeño fuera meramente de orden personal, sin considerar el valor del trabajo colegiado en las escuelas.

¿Acaso los evaluadores han puesto o pondrán sobre la mesa los criterios del potencial de trabajo, no individual, sino colegiado de las y los jóvenes docentes en las evaluaciones, a efecto de desarrollar los procesos “…para la admisión, la promoción y el reconocimiento del personal docente, técnico docente, asesor técnico pedagógico, directivo y de supervisión”? ¿Se ha ponderado la necesidad de introducir, durante dicho proceso de evaluación, una entrevista tanto individual como de grupo? ¿O se ha pensado en preguntar sobre cómo se desarrollarían las y los jóvenes docentes en un ambiente colegiado? …dado que son aspirantes a ocupar un puesto en el servicio público educativo que reúne esas características.

Esta noble vocación de ser Maestra o Maestro, es algo más que una profesión: Es una actitud ante la vida; es ser humilde y predicar con el ejemplo. Es resaltar y ejercer el compañerismo, la fraternidad. Es construir democracia en ese pedacito de patria que es el aula, la escuela, el plantel. Ser docente es compromiso, encausamiento, razón y sensación en el vínculo con las y los estudiantes. Es imaginar, planificar y poner en acción; caminar a un lado de las y los estudiantes; así como también compartir y aprender; colaborar y construir junto con nuestros pares, nuestros colegas docentes… en el seno del “colegiado”. Es usar camisas arremangadas, ponerse el overol o la bata. Es formar la personalidad; constituir o reconstruir al ser humano.

Por eso digo que lo educativo va más allá de los “simples” aprendizajes escolares. Si no se ha aprendido o no se ha comprendido por lo tanto esta visión completa, integral, del ser Maestra o Maestro, en el sentido “colegiado” o “comunitario”, entonces no se ha entendido de qué trata esta profesión, arte u oficio.

Fuentes consultadas:

(1)

http://etimologias.dechile.net/colegio#targetText=COLEGIO,escog%C3%ADan%20trabajar%20o%20estudiar%20juntas.

(2) Ley General del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros (DOF, 30 de septiembre, 2019).

Correo-e: jcmqro3@yahoo.com

Twitter: @jcma23


Artículo publicado en SDPnoticias

 

 
 

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