Repliegue táctico y lucha por una pensión digna: ¿quién pierde o quién gana?

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Replique táctico, reorganización, reagrupación, llámesele como quiera llamarse, pienso que la lucha sigue y seguirá en próximos días, semanas o meses…


Si simplificáramos en demasía el recién vivido conflicto entre los integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y el gobierno federal por la derogación de la Ley del ISSSTE 2007, de manera concreto tendría que decir, que nada tenía que perder este magisterio disidente y sí mucho que ganar. En primera, porque llegaron a la Ciudad de México sabedores de que la mandataria nacional ya había expresado que no sería posible su derogación. Y, en segunda, contrario a lo que pudiera pensarse, derivado de las mesas de trabajo que sostuvieron en estos días con la secretaria de gobernación, de educación pública y el director del ISSSTE, se pudo conocer, digamos de fondo, cuál era y será el planteamiento del gobierno autodenominado de la cuarta transformación: la defensa irrestricta de la ley calderonista que pauperizó las pensiones de las y los trabajadores. ¿Quién ganó y quién perdió entonces?

No obstante, el argumento anterior, permítanme decir que este tema, tan complejo como lo es, no debería ni tendría que ser simplificado de esta forma, porque dejarían de tocarse varias cuestiones que son dignas de un análisis un poquito más concienzudo. Pienso entonces, que más allá de una posible victoria o derrota de la que varios periodistas hablan en estos días en sus notas, tendría que subrayarse el motivo por el cual este magisterio movilizado puso en jaque a varios gobiernos estatales y, como parece obvio, al nacional y, particularmente, a la presienta Sheinbaum.

Decir que las y los integrantes de la Coordinadora se movilizaron por una promesa de campaña incumplida por la que hoy día es la presidenta de nuestro país es válido, pero insuficiente, porque, de nueva cuenta, se pierde de vista la lucha histórica de esta disidencia que, mucho antes del 2007, ha demandado una jubilación y pensión digna para todas y todos los trabajadores de la educación, y esta, guste o no guste, es una exigencia que se basa en un acto de justicia laboral y social para quienes entregaron buena parte de su vida en sus escuelas o aulas, a pesar de las paupérrimas condiciones en las que muchas de estas se encuentran desde hace varias décadas.

Caray, espero se entienda bien: una jubilación y pensión digna no es una dádiva o gasto suntuario, sino el cumplimiento diferido de un salario emocional y profesional por haber sostenido el desarrollo científico y cultural de todo un país desde las aulas y en las instituciones educativas; esto, establece una clara diferencia que no ha comprendido el gobierno de la República, porque, fue visto con claridad en estos días que, mientras que para este su prioridad fueron, son y serán las Afores y lo que ello representan, para las y los integrantes del movimiento magisterial movilizado, fue, es y será, una lucha por y para todos los trabajadores de la educación, pero también, para todo aquel trabajador del estado que este o haya cotizado al ISSSTE

Hago un paréntesis para señalar, en razón de esto último, que dicha ley de 2007 reconfiguró por completo la seguridad social del estado mexicano. Nadie que cotizó (y cotiza) al ISSSTE quedó fuera de su alcance; a unos les cambió las reglas de su jubilación solidaria aumentándoles la edad y topándoles los ingresos y a otros los mudó por completo a un sistema de ahorro privado e individualizado, es decir, empobreció sus bolsillos, pero engordó los de los dueños de las Afores. En fin.

Ojalá las y los integrantes “institucionales” del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), encabezados por su líder, hubieran hecho lo propio para demandar la abrogación de esta ley; desafortunadamente no fue, no es y no será así, porque el nacimiento de esta organización sindical se dio a los pies del gobierno de Ávila Camacho y precisamente a los pies de todos y cada uno de los gobiernos que le siguieron se ha colocado. Caso concreto: recuérdese que durante el 2007 quien se encontraba “dirigiendo” al SNTE era Elba Esther Gordillo; a cambio de que pasara esta ley ante las instancias correspondientes, esta “profesora” obtuvo posiciones clave dentro del gobierno federal, los casos más emblemáticos fueron su yerno al frente de la Subsecretaría de Educación Básica y en el ISSSTE a Miguel Ángel Yunes Linares.

Para nadie es desconocido entonces que la cúpula del SNTE participó directamente en el diseño de la ley calderonista; de hecho, recuerdo muy bien que toda su estructura expresaba por esas fechas que el ISSSTE estaba en quiebra técnica y que por esta misma razón se tenía reformar porque, de lo contrario, las y los trabajadores de la educación se quedarían sin servicios de salud y pensiones. Vaya, que no se olvide que la “profesora” Gordillo defendía púbicamente esta reforma en diversos foros nacionales y estatales, asegundando que el SNTE, a través de su liderazgo, salvaba a este instituto.

De Alfonso Cepeda poco se puede decir, creo que su escaño en el senado de la República por MORENA, así como el que la presidencia y secretaria de trabajo permitan que siga al frente del SNTE aun y cuando su periodo de acuerdo a los estatutos ya feneció, hablan por sí solas. Tristemente, las y los maestros tienen un sindicato “charril” con un dirigente antidemocrático y, por el otro, una presidencia que se dice de izquierda pero que en sus venas corre la más pura sangre neoliberal.

Muchas y muchos periodistas, académicos, investigadores, intelectuales, etcétera, han dado su opinión sobre este tema. Como parece obvio, todos hablan desde el lugar donde se encuentran y conforme a la ideología que les define. Creo que aquí las y los principales protagonistas son las y los maestros cuyas afectaciones salariales se han venido agudizando en los últimos sexenios, ¿por qué después de una vida entregada a la educación no tendrían derecho a una jubilación y pensión digna como la que podría tener cualquier trabajador en un país donde se reconozca la labor realizada a través de los años? Caray, si la misma presidenta en su momento reconoció que son pensiones de miseria las que reciben las y los maestros, ¿por qué no son merecedores de un acto de justicia?

Sí, con seguridad muchísimos medios de comunicación dirán que a los líderes de la CNTE ya les llenaron los bolsillos y por ello se retiran de sus protestas, cosa más falsa; yo me quedó pensando en aquella o aquel profesor con una pensión de siete mil pesos mensuales que acudió a la marcha o que asistió para pedir que su pensión no fuera de siete mil pesos en el momento en que se retirara. Vaya ¿para qué alcanza y alcanzaría esa cantidad? Sí, ya sé que alguien podría decir que para eso se creó la pensión del bienestar, para que dicho trabajador alcance una pensión de diecisiete mil pesos mensuales, pero, ¿para qué alcanza esa cantidad en un país donde la vida es más cara y la desigualdad social y económica se hace más evidente cuando se sabe que un ministro, que aprendió a leer gracias a un maestro, gana unos doscientos cincuenta mil pesos mensuales de pensión?

Replique táctico, reorganización, reagrupación, llámesele como quiera llamarse, pienso que la lucha sigue y seguirá en próximos días, semanas o meses, porque el mensaje de la CNTE ha sido claro y creo que muchos no lo vieron o escucharon: gobierne quien gobierne, los derechos se defienden, y qué bueno por eso.

Que tristeza que lobos con piel de oveja o neoliberales con piel de izquierda dirijan los destinos del país. Es una clara falta de respeto para quien sí luchó por la justicia e igualdad en nuestro México, pero bueno, ese es otro tema.

Al tiempo.