Precarización laboral y el caso de las Escuelas no recomendadas para laborar en Tijuana

"La problemática de la precarización laboral en el campo educativo afecta indudablemente al maestro, puesto que depende de su salario para vivir..."

Francisco Daniel Guzmán Obeso

Recientemente se celebraron las tradicionales fiestas patrias en México. Hubo comiditas típicas, noche del grito, vestimentas, y las clásicas publicaciones estereotípicas en facebook sobre el orgullo de ser mexicano. El ambiente cercano a esas fechas es casi siempre como un momento suspendido en el tiempo, surreal. Este último adjetivo aplica para las numerosas desigualdades que imperan en el país, y que parecieran no tener una pronta solución. Se vieron también en las redes los posteos de algunos rebeldes que, con ánimos de ir a contracorriente, publicaron en facebook, twitter y otros medios el célebre poema de Pacheco: Alta traición. Poema que comienza con un verso contundente: “No amo mi patria”. Lo curioso es que, haciendo un pequeño ejercicio picaresco de creatividad e ironía, podemos cambiarlo, jugar a la semántica, y decir: No amo la docencia. Eso sería alta traición en el campo educativo, puesto que muchos, y me incluyo, fustigamos a todo aquel que cayó en el puesto de docente porque, en sus palabras: “había más vacaciones”. Es decir, somos inclementes contra todo aquel maestro que utilizó esta profesión como su comodín, como última opción laboral. Sin embargo, por ahí no va la cosa, el tono del poema va más allá de la ironía o la decepción. Considero que el poema es un llamado sutil a la rebeldía, y muestra el coraje del escritor, su impotencia callada, suavizada por el efecto lírico, pero que no deja de ser un grito ahogado, un desesperante intento por comprender los diferentes Méxicos y sus contradicciones.

Los invito a que lean detenidamente Alta traición y después regresen al artículo. A donde quiero llegar con esta digresión es, pues, a la visibilización de los gritos callados que se suscitan en el grupo de resistencia magisterial llamado: “Escuelas no recomendadas para laborar en Tijuana”. Este sitio, que tiene 4 años de creación, ha sido un espacio en el que un colectivo de miles de docentes tijuanenses resiste y lucha con el objetivo de denunciar y señalar colegios e instituciones de educación particular que ofrecen empleos precarizados. Es, sin duda, un grupo politizante y solidario, ya que entre compañeros(as) y colegas se comparten reseñas y denuncias anónimas sobre experiencias laborales, ya sean negativas o positivas, pero esclarecedoras sobre algunas escuelas que abusan de la necesidad de los docentes. Recorriendo el historial de publicaciones, se pueden ver algunas como las siguientes:

“Colegio X te quiere para maestra, pero no te pagan vacaciones ni de navidad, ni semana santa y pues ni hablar de verano, te dicen que te contratan por honorarios y no te dan tampoco seguro, te dicen que te darán pero solo te dan largas, y ni que hablar del finiquito tampoco te pagan nada se justifican con el pago por honorarios. Otra cosa, como te pagan por día, no dan CTE, prefieren que lo trabajes con clases. Y pff muchas cosas más!”

“¿1490 por 45 horas? ¡Qué abuso! Éxito en su explotación laboral!”

“Ya mejor digan abiertamente: Buscamos esclavos que acepten 4500 pesos al mes”

Y así podemos ir encontrando cientos de publicaciones anónimas, en la mayoría de los casos, que señalan irregularidades, atropellos e injusticias de índole laboral que afectan al docente que imparte en escuela particular y, en consecuencia, al cauce del entramado educativo nacional. Es tal la inconformidad y el enojo, que no son pocos los sitios que han ido surgiendo en redes e internet, mismos en los que se hace crítica y análisis de la política educativa en México, del SNTE y de la administración educativa en turno. Entre ellos, por mencionar algunos, se encuentran: Profelandia, Insurrección Magisterial, Otras voces en Educación y Educación Futura.

La problemática de la precarización laboral en el campo educativo afecta indudablemente al maestro, puesto que depende de su salario para vivir. Si el salario es precario, sus condiciones de vida, por ende, también se vuelven precarias, pobres. ¿De qué manera afecta esto a la educación en su totalidad y complejidad? Pues como respuesta, son numerosas las voces que han criticado la falta de valoración del trabajo que desempeñan los profesionales de la enseñanza, por lo que vale la pena recordar las palabras de lucha del maestro Freire con respecto a una auténtica revalorización docente en sus Cartas a quien pretende enseñar (1993):

Creo que los sindicatos de los trabajadores de la enseñanza deberían sumar a sus reivindicaciones salariales y de mejora de las condiciones materiales para el ejercicio de la docencia, otra a largo plazo. La que, desmenuzando la política de gasto público que incluye los desniveles entre los salarios de los maestros y los de los otros profesionales, analice también las comisiones y las gratificaciones que se incorporan al salario después de algun tiempo. Sería necesario un serio estudio de la política salarial sustantivamente democrática, no colonial, con el que se le hiciese justicia al magisterio, por un lado, y que por otro lado se reparasen desigualdades ofensivas. (…) Es urgente que el magisterio brasileño sea tratado con dignidad para que la sociedad pueda esperar de él que actúe con eficiencia y exigir tal actuación. Por lo tanto, seríamos ingenuos si descartásemos la necesidad de comparar los salarios de los diferentes profesionales y la disparidad entre ellos (pp. 72-73).

Retomando el hilo del discurso crítico de Paulo Freire, ¿es el SNTE una voz que defiende al magisterio en la política educativa mexicana? La respuesta la sabemos todos(as). Hace poco vimos un penoso encuentro entre nuestras autoridades educativas y nuestro pseudolíder síndical, que dice mucho y nada al respecto. Por lo que, considerando la trágica situación actual de nuestra querida profesión, y habiendo visibilizado un espacio de voces críticas en torno a la precarización laboral de las escuelas particulares y públicas, nos preguntamos ¿Qué sucederá en otras regiones del país y cuáles serán sus espacios de resistencia? ¿Hasta cuándo aguantaremos tanto atropello de nuestros derechos laborales? ¿Cuándo llegaran los vientos de rebelión educativa? Es, pues, la revalorización auténtica del magisterio una necesidad imperiosa que debería comenzar por una democratización verdadera del SNTE, en la que participen las bases, es decir, los que están en las aulas.

  Si lo que se busca es una verdadera y autentica revalorización del docente, se debe comenzar por hacer justicia salarial, es decir, no se debe quedar en el discurso y en palabras bonitas lo de la supuesta revalorización, sino en hechos y acciones concretas. Estamos conscientes, desde luego, de que el gobierno en turno echó abajo el examen punitivo del sexenio peñista, instrumento coercitivo utilizado como medio para degradar al docente que reprobara más de tres veces. Es un acierto, pero hay mucho que hacer en materia educativa. No basta con maquillajes, se necesitan acciones. Hechos, repito, no palabras bonitas. Algunas propuestas que pudieran ser el inicio de una verdadera revalorización docente podrían ser las siguientes:

1. Empezar por construir más Normales y darles el presupuesto necesario para que cumplan con sus funciones de la mejor manera posible. Estamos hablando de la formación de los futuros docentes del país, de los que llevarán las riendas de la educación, de los que educarán a las siguientes generaciones. Si ellos no están bien preparados en todos los sentidos, pues que podemos esperar del nivel educativo de nuestro país.

2. Aumentar significativamente el salario de los docentes, tanto en escuelas públicas como en privadas. La revalorización docente va de la mano con la justicia salarial. Entendemos que los docentes de privadas dependen del salario que asignan los patrones empresarios, pero el gobierno debe comenzar a echar mano de su poder de Estado, supuestamente soberano y democrático, para negociar un aumento considerable de los trabajadores de la educación particular. Es urgente.

3. Crear un programa universal de incentivos económicos a docentes por su antigüedad y por sus estudios (cursos, diplomados, maestrías, doctorados), organismo que debería de operar en todos los niveles educativos del país sin distinción, sin obstaculizaciones administrativas.

4. Democratizar el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). Es bien sabido que existen varios estudios sobre la corrupción, incompetencia, inoperancia y oportunismo político de nuestro sindicato charro, por lo que ya es imperioso que demandemos la democratización del SNTE, por el bien de todos los docentes mexicanos. En este sentido, la CNTE nos lleva ya un tramo recorrido en lo que respecta a la exigencia de derechos y a la lucha magisterial, por lo que no sería descabellado aprender de sus ejemplos de insurrección para comenzar las manifestaciones por la democratización del sindicato educativo. Al respecto, ya tenemos bastantes discusiones en este espacio.

En conclusión, pienso que los tiempos convulsos que vivimos son propicios para un cambio. El terreno político-educativo es hoy por hoy un campo fértil para la exigencia, la lucha y la insurrección. No es tiempo de callar, y estoy convencido de que no falta mucho para que veamos un movimiento magisterial como nunca se había visto en la historia de México. Alguien tiene que encender la llama. El futuro está por verse.

Mientras eso sucede, reivindico mi derecho a gritar que hoy ¡No amo la docencia!

No en estas condiciones.

Mañana… veremos.

REFERENCIAS

Freire, P. (2008). Cartas a quien pretende enseñar. Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina: Siglo XXI Editores Argentina

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