¿Por qué hasta ahora la transparencia sindical?

José Antonio Martínez Gutiérrez

El presidente Calderón a poco más de dos meses de terminar su gobierno se pronuncia – y fuerte- por la transparencia sindical.     En su propuesta de reforma laboral, abunda sobre la opacidad con que se impregnan los sindicatos en el manejo de las generosas  cuotas de sus  agremiados, es decir, la rendición de cuentas brilla por su ausencia.

Para los celosos del sindicalismo, Calderón es un invasor de la autonomía sindical.  

Así entonces las voces de los líderes sindicales, entre ellos los del Sindicato de maestros elevan el volumen y sentencian que no pasará ninguna reforma que vaya contra dicha autonomía.

Sobre esto hay que decir que si bien  los sindicatos deben tener un orden de gobierno autónomo, en la práctica dicha autonomía abusa sobremanera de la fortaleza de su estructura sindical.   Además,  se mantiene un discurso falaz y adulón que resalta la rendición de cuentas a sus agremiados, pero sin demostrar que dicho ejercicio en el seno sindical es de manera  transparente.

Pero más allá de la transparencia sindical, está la tardía y oportunista reacción calderoniana.    Sus tiempos agotados ya no alcanzan para sacar reforma como él quisiera y,  mucho menos una tan de peso completo  que incluya  transparentación de  recursos  manejados por los sindicatos.   Me  pregunto, ¿Por qué hasta ahora?  ¿no hubo tiempo para debatir una manera de transparentar los jugosos recursos que maneja un sindicato, sin violentar su autonomía?, ¿fueron tan pocos seis años para subir a tarima éste  tema?

Se entiende,  el aún Presidente de la República con sus bonos cuestionados y,  en el ocaso de su gobierno desea un resquicio de credibilidad.   No lo va a lograr, sin embargo, ya es hora que los gendarmes sindicales pongan sus barbas a remojar y se preparen para rendir cuentas de manera transparente.

Por lo menos al Sindicato de Maestros le soplan el cuello las organizaciones ciudadanas, que guste o no, están llevando a debate nacional los pronunciados desatinos y privilegios de su Dirigencia.

Así entonces que Felipe Calderon no nos diga ni mucho menos nos cuente discursillos sobre transparencia sindical.     Él,  que necesitara de Elba Esther Gordillo  para encumbrarse en el poder es el menos indicado para legitimar sus palabras.

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