Ofenden los dichos de Elba Esther Gordillo contra las madres que trabajan.

José Antonio Martínez Gutiérrez

Se equivoca tremendamente la Maestra Elba Esther Gordillo con sus dichos que,  llanamente van contra las madres que trabajan.

Según el diario Reforma, la lideresa sostuvo lo siguiente:

…“cuando la mujer tuvo que compartir la responsabilidad del ingreso familiar, no solo impactó en el deterioro individual sino en el de la sociedad toda”

…“el abandono de la madre en la formación de los hijos, convirtió a las escuelas en guarderías juveniles, a los maestros, en solidarios responsables de la educación, y vació de contenido educativo y de convivencia humana, enormes cantidades del tiempo familiar, el cual fue ocupado por el excesivo consumo de la televisión chatarra y el abusivo uso de instrumentos lúdicos envueltos en ropajes de tecnología, también chatarra”

Desafortunados y equivocados  razonamientos.   En un país como el nuestro donde  aún predomina el machismo no debe haber cabida para semejantes delirios.

Pero dejen lo desafortunado para las mujeres que trabajan, sino para el propio gremio magisterial que cuenta en su seno con la generosa  y abrumadora  presencia de nuestras queridas maestras que son madres trabajadoras.   ¿Es acaso  razonable la moralina argumentación de Elba Esther?  De ninguna manera.

Y es que a lo largo de la historia, las mujeres han sido víctimas de un sistema social que se fue tramando para favorecer al  sexo opuesto.   Ellas,  encargadas solamente del hogar, padecieron el anonimato en la vida productiva del País.   Hoy, el tiempo les da  razón a las mujeres que día a día manifiestan su talento cuando desempeñan  trabajos que eran de domino varonil.   Y déjeme les digo, lo hacen con una calidad  encomiable.

Por eso, lo vertido por la Maestra cae en el generalismo y  la deja como una mujer torpe de argumentos,   además parece  hacer malabares para demostrarnos que ella  sí está  sintonía con  valores esenciales  de la sana convivencia,  sin embargo,  escupe su  cara porque nos comunica que, o bien no trabaja porque se ha mantenido cultivando su hogar ó,  sus dichos no son aplicables a su persona.

Desde aquí el aprecio y reconocimiento para las  mujeres que dignamente trabajan dejando a su paso cabal constancia de  tenacidad e inteligencia.

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