Mexicanos Primero vs SNTE, la guerra de los cuestionables.

José Antonio Martínez Gutiérrez

La guerra entre la organización ciudadana Mexicanos Primero y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación se encuentra en punto álgido.    Mientras la organización continúa su campaña fin al abuso, el SNTE busca demostrar el número de comisionados a su servicio y su legalidad.

Quienes miramos desde el graderío podemos  emitir  opiniones a favor o en contra de los protagonistas, sin embargo,   quien escribe estas letras le resulta complejo el ejercicio.    Explico por qué.

Primero quiero señalar que si algo debió cuidar el SNTE fue su historia.     El Sindicato de Maestros padece los vicios propios del  sindicalismo mexicano.   Comúnmente se le mira jugando sus cartas en cada proceso electoral -algo que considero válido-, solo que muchas veces se compromete el voto corporativo hacia quien represente los intereses  cupulares y no  los gremiales.

Además, el SNTE mantiene un funcionamiento amurallado que no cede espacios a los cuestionamientos y sobresale una hegemonía de corte dictatorial.   Basta como ejemplo la simulada democracia que permea en los Congresos Seccionales donde al final de la jornada se apuesta por la planilla de “unidad” que aletarga en los cargos sindicales  a los mismos nombres y apellidos.

Podría enlistar más desatinos sntistas,  sin embargo, no es ese el propósito central, lo que deseaba era dejar en claro que el SNTE no es un botoncito de rosas.

En contraparte está Mexicanos Primero que se autoproclama como  organización ciudadana  y cuyo gran compromiso es la educación de calidad en todos los niveles y en particular en educación básica.

Y señala en su sitio el Decálogo siguiente:

1. Sólo la educación de calidad cambia a México.

2. La verdadera independencia y libertad está en la educación.

3. El derecho de los niños es primero.

4. Que no falte ningún alumno en la escuela.

5. Los maestros son nuestros y son la clave para avanzar.

6. Lo que no se evalúa no se puede mejorar, y lo que no se transparenta no se puede cambiar.

7. Ni un paso atrás, siempre avanzar.

8. La escuela no es del gobierno, es nuestra.

9. La escuela es el proyecto de la comunidad, no el reflejo.

10.El lugar de México en el mundo, es el lugar de mi hijo en la escuela.

Así a botepronto el Decálogo enamora a más de uno, pero, ¿qué hay detrás de la organización autoproclamada ciudadana?, en efecto hay detrás (o adelante)  ni más ni menos que un grupo de empresarios encabezados por la televisora que más abusa de su pantalla:  Televisa.

Desde ahí el asunto ya carece de credibilidad porque cuando Mexicanos Primero levanta la voz y empuña la espada en defensa de la educación pública uno sin ningún problema se puede preguntar, ¿cuántos de esos empresarios que encabezan el cuerpo directivo llevan a sus vástagos a la escuela pública? ¿será que encarnizan las deficiencias de un sistema educativo nacional cuyos problemas se deben a múltiples factores? ¿es necesario que esa cupulilla de adinerados sean redentores de la escuela pública?

¡Para nada!, mucho menos se flagelen y martiricen junto con la educación pública a la que seguro miran desde afuera.     A esos burgueses con corbata les  vale un pimiento la gratuidad de la educación porque  pueden pagarla sin problema.

Por ello, me apunto entre los que cree que  la educación pública necesita de acciones emprendidas por movimientos sociales genuinos y que esten dentro del sistema educativo.

Conclusión.      En la batalla Mexicanos Primero vs SNTE  los señalamientos deben  sostenerse  bajo la prédica del ejemplo.   En ese sentido,  ni uno ni otro.

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