Lo normal es el bullying.


Errado el titular de la SEP,  Emilio Chuayffet Chemor, cuando afirma que bullying es un fenómeno.   Más bien es un problema  normal, una condición de ésta sociedad en debacle.

Solo con la muerte del estudiante Héctor Alejandro Méndez, en Tamaulipas,  la dependencia educativa pareció entender que el acoso escolar agobia a muchos centros escolares.

Honrando  el viejo y conocido refrán que se tapa el pozo después del niño ahogado, anunció un plan piloto para enfrentar el problema, sin embargo, planes vendrán, se irán y fracasarán, porque el bullying no se cura con aspirinas.

Si a estas alturas del partido  los gendarmes que administran este País no han comprendido que el problema tiene sus raíces en el detrimento social, me parece que estamos condenados.

Hay que preguntarse qué han dejado de hacer las familias, que es la  institución que educa los primeros valores de los futuros escolares.

Hay que explorar el entorno en absoluta crisis, ahí donde la responsabilidad de la clase gobernante es insalvable, pues padecemos niveles de violencia que verdaderamente asustan.

En México, lector lectora,  se ha convertido tan normal la corrupción, el secuestro, la extorción, las ejecuciones, el robo y cuanto delito nos podamos imaginar.

Además, nos cargamos (para nuestra desgracia) dos basuras nacionales como Televisa y TV Azteca, las poderosas cadenas de televisión, concesionadas y toleradas por el Estado mexicano que cultivan a tope los estereotipos.

¡Que se agarre el  niño o niña cuya figura física no sintonice con la normalidad que supone la imagen de una bella actriz, un guapo actor, la moda del “buen vestir”, las conductas juveniles “adecuadas” y un origen que no sea el de la gran urbe!

Y como estamos ciertos que  la impunidad es la que Gobierna en nuestro País, señores y señoras, damas y caballeros, niños y niñas, más vale pidamos clemencia al bondadoso Chapulín Colorado.


José Antonio Martínez Gutiérrez
Profesor de Educación Primaria.

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=Transición en la SEP=