Las aspiraciones de Mónica Arriola son legítimas.




Para quienes se oponen a que Mónica Arriola -la hija  de Elba Esther Gordillo- aspire siquiera a  la Presidencia de la Comisión de Educación en el Senado déjeme les digo que se equivocan.

El asunto es tan sencillo y creo Salvador Camarena en un debate con Maite Azuela vía twitter lo dejó muy claro, ella es Senadora de pie a cabeza.   Nos guste o no, pero Senadora. 

Si bien encabezar una Comisión tiene suficiente peso porque es ahí donde se trabaja en la discusión, analisis  y modificación de las iniciativas y son llevadas al pleno para ser  votadas, esto no significa que las iniciativas que  se presenten serán aprobadas   porque la hija de Elba Esther así lo quiso.

Además, lejos de observar lo que haga Mónica Arriola debemos estar pendientes del accionar de los  Senadores que legislan en conjunto, desde sus bancadas o bien desde sus  individualidades.

Ellos  (los senadores) deben de ver ante todo por el bien de los ciudadanos  y eso implica escuchar propuestas, debatirlas y  en su caso votarlas para su posible aprobación.    Es más, la aspiración de Mónica Arriola esta supeditada a lo que decida el Senado desde el cabildeo político natural.

Así entonces, cuando  se apruebe algo que vaya contra intereses colectivos -entre ellos la educación-, no es porque lo haya aprobado Mónica Arriola, fue porque sencilla y llanamente lo aprobó  el Senado.


José Antonio Martínez Gutiérrez
Profesor de Educación Primaria.

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