La @USICAMM_OFICIAL y el regreso del escalafón

Vale la pena desmenuzar el contexto en el cual la manipulación y las nuevas narrativas sindicales buscan recuperar la hegemonía que les fue arrebatada...

Por: Anel Guadalupe Montero Díaz Tweet

«Entre una mala cocinera y una envenenadora no hay sino una diferencia de intención”

Pierre Desproges, Fondo de cajón

Decir que la evaluación de ingreso y promoción vertical y horizontal de la Unidad del Sistema para la Carrera de las maestras y los maestros fue un fraude, es una verdad de perogrullo. Nadie lo niega ¿Y qué decir de todos los maestros que no lograron ingresar en tiempo y forma al portal de la USICAMM porque el horario de funcionamiento era de 9 de la mañana a seis de la tarde?

En estos procesos no sólo la discrecionalidad operó, la discriminación por antigüedad y universidad de egreso fueron duros golpes para los maestros y maestras jóvenes y de nuevo ingreso en el servicio educativo e incluso para los normalistas, pues darles prioridad mientras se recorta el presupuesto para las normales no solamente es una simulación, es una afrenta que ningún profesional de la educación merece. “El que es buen gallo, donde quiera canta”, dice el sabio refrán.

Sin embargo, tratar el gravísimo asunto de las evaluaciones a cargo de la USICAMM de manera aislada, es centrarnos en el árbol perdiendo de vista el bosque, porque todo parece indicar que el desastroso desempeño de la Unidad es el preámbulo de la implementación de una elaborada estrategia sindical que pugna por el regreso del escalafón en toda forma, tal y como operaba antes de la Reforma Educativa del 2013.

Por eso, vale la pena desmenuzar el contexto en el cual la manipulación y las nuevas narrativas sindicales buscan recuperar la hegemonía que les fue arrebatada, buscando viejas glorias, nuevos liderazgos y, por supuesto, nuevos nichos de mercado.

1.- Al cliente lo que pida

Hoy, las gargantas magisteriales de tono estándar truenan en contra del Presidente López Obrador “¡traidor!” dicen unos “¡nos engañó!” reclaman otros. La mera verdad es que El Ejecutivo les dio a los maestros lo que pidieron, sobre todo a los autodenominados “disidentes magisteriales”, cuyo máximo logro fue llevar a Cuitáhuac García Jiménez a la gubernatura de Veracruz y a Zenyazen Escobar a la Secretaría de Educación de Veracruz.

Es decir, antes del reclamo al Presidente, convendría una profunda autocrítica por parte de los grupos magisteriales que reclaman a título personal el término “disidente” secuestrando la voz y el discurso de maestros de nuevo ingreso y de maestras que fueron amenazadas, agredidas y difamadas por ejercer su derecho a la evaluación.

A todos los maestros y maestras que osaban discrepar con el modus operandi de su “lucha”, lo etiquetaban de “traidor”, pero guardan un silencio sepulcral cuando se les pregunta ¿dónde están ahora los “líderes insurgentes”? Algunos cabecillas obtuvieron prebendas inimaginables para ellos y sus familias, pero los más “revolucionarios”, ejercieron su derecho a la evaluación conforme a la Ley General del Servicio Profesional Docente, siendo ellos mismos la prueba irrefutable de que la Reforma de 2013 tenía grandes beneficios. Es decir, mientras con la mano izquierda “luchaban” contra la Reforma, con la derecha aprovechaban las bondades de la misma en beneficio propio. La pregunta que cabe es ¿de eso también van a culpar al actual Presidente?

Tal vez la gran lección es que el ex Presidente Enrique Peña Nieto y el Presidente Andrés Manuel López Obrador sólo dan al cliente lo que pide, porque los maestros mexicanos no podemos exigir que nos traten como profesionales de la educación actuando y exigiendo como trabajadores de la misma. Ahí hay un abismo de diferencia y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y sus corrientes “disidentes”, lo saben.

2.- Los académicos de la cresta de la ola

En la antigua Grecia, los sofistas eran sabios alquilados al mejor postor, que utilizaban el diálogo socrático como una forma de negociación para manipular a los incautos a favor de sus mecenas.

Hoy la cosa ha devaluado tanto, que la sabiduría ha sido sustituida por la complicidad, pues sólo se conforman con ser una mala comparsa del SNTE. Una cosa une a los émulos de los sofistas clásicos: la lástima por los maestros. “Pobrecitos profes” dicen unos. “¡Miren, los están maltratando!” dicen otros, mientras persiguen el aplauso, las relaciones y el reconocimiento que les brinda regentear la voz de los verdaderos docentes en escenarios reales y virtuales. Y todavía nos extraña que los políticos vean y traten al magisterio como votos cautivos.

Este tipo de académicos son fácilmente identificables por el nivel de sinapsis estándar, revelada en sus sesudas disertaciones. Casi todos comienzan sus diatribas tronando contra la Reforma Educativa de 2013 a nombre de “los desvalidos trabajadores de la educación víctimas de la sagrada inquisición magisterial”…más o menos así va la narrativa.

Cualquier persona con criterio, medio entendida y enterada de qué se trató la Reforma Educativa de 2013, sabe que ésta tuvo tres vertientes: ingreso, promoción y permanencia. Si bien es cierto que la parte de permanencia que articuló los resultados de la evaluación con la estabilidad laboral en el servicio fue cuestionable por su implementación (y por la narrativa que el SNTE difundió a la par), también es cierto que los procesos de ingreso y promoción permitieron que miles de maestros por fin pudieran ver los frutos de su trabajo convertidos en una plaza, en una nueva adscripción o una nueva función dentro de la estructura del sistema educativo nacional.

Decir en abstracto que la Reforma Educativa de 2013 fue un caos, es negar la realidad, desconocer procesos y tratar de implantar la narrativa del mecenas. Y si tienen éxito, tendremos más de lo mismo, en la peor de las formas posibles: el regreso del escalafón del SNTE.

3.- ¿Qué evaluación, para qué maestros y en qué mundo?

Hay académicos, líderes magisteriales y políticos afines que denuncian una violencia simbólica en las evaluaciones magisteriales que nunca vieron cuando se trataba de equidad de género en el campo educativo, cuando las maestras que querían tener su plaza debían pagar con el derecho de pernada a algunos líderes que hoy son recordados como héroes de la lucha magisterial. Ese es el regreso de las antiguas formas que hoy se busca.

Si los sesudos analistas no saben lo anterior, son los tontos útiles de la historia. Si lo saben y aún así apuntalan el uso discrecional del concepto de “violencia simbólica” son el remedo de los sofistas griegos, con la desventaja absoluta de que la mayoría de los maestros los identifica totalmente. A nadie engañan.

En redes sociales, hay cuentas “anónimas” (cuando les conviene, claro) que operan a favor de los intereses de líderes sindicales y académicos afines. Organizaron campañas de linchamiento en contra de todos aquellos que representaban una amenaza para sus fines, formando parte de la aceitada campaña del SNTE en contra de la Reforma de 2013 y de los maestros que se habían evaluado (que no fueran de su “disidencia”, claro está). Aprovechando la indignación magisterial, hasta la fecha pretenden regentear la voz de los maestros y utilizarla para apuntalar la agenda de sus alfiles.

Ellos representan una amarga pero útil lección que los maestros tenemos que aprender: un profesional tiene voz propia y no “habla” a una cuenta anónima para pedir apoyo, ayuda o consejo por el simple y sencillo hecho de que no sabe para quién o quiénes trabajan los regenteadores de la misma. Incluso, se atreven a solicitar información personal de seguidores ¿para qué? ¿para quién?

¿Recuerdan cuando un reconocidísimo académico denunciaba la “pertinencia social” de las evaluaciones de la Reforma de 2013? Un día sí y otro también, sin tregua, clamaba justicia por los pobrecitos maestros víctimas de la Santa Inquisición ¿alguien sabe dónde está ahora? Se le busca en la ventanilla de congruencia, por si lo encuentran.

También estaba otro sesudo miembro de la sapiencia a favor del magisterio (no me ayudes, compadre) que afirmaba que la evaluación de la Reforma de 2013 no servía ni funcionaba…pero la de él, sí. Este último “pequeño detalle” olvidó mencionarlo antes de que un auditorio lleno de “disidentes” lo aclamara con porras y matracas.

Por todo lo anterior, la evaluación magisterial debe continuar. El INEE es indispensable, sobre todo en este tiempo de crisis e incertidumbre, donde las figuras clave del sistema educativo nacional desconocen cuál es su función y dedican gran parte de tiempo y recursos haciendo tequios en las escuelas.

Entonces ¿qué se propone? Que reestablezcan el INEE. Que desaparezca el SNTE. Y que jamás regrese el Escalafón.

¿Usted qué opina, estimado lector?

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