La rebelión de la granja

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No creo que la idea de refundar la SEP sea algo descabellado; una institución que opera lejísimos de la realidad de las y los maestros, de las y los alumnos…


La serie de ideas que a continuación comparto, surgen de haber recordado un texto que leí cuando estudiaba en la universidad; su título lo dice todo: “La rebelión de la granja”, de George Orwell. Texto por demás necesario para comprender los movimientos sociales desde una literatura empapada de una fábula alegórica, en este caso, de la Revolución Rusa y el totalitarismo. Desde mi perspectiva, fue extraordinaria la manera en que su autor empleó la sátira para criticar el régimen estalinista en la Unión Soviética usando a unos animales para representar ciertos eventos históricos y figuras políticas de la época. En fin.

Dicho recuerdo vino a mi mente, por el encontronazo que hoy día se vive al interior de la Secretaría de Educación Pública (SEP) entre Marx Arriaga y Mario Delgado y compañía, especialmente, con la Subsecretaria de Educación Básica, Noemí Juárez, generado por una serie de políticas que ha impulsado dicha Subsecretaría que, a decir del mismo Director General de Materiales Educativos, se alejan del obradorismo y de lo que representa la Nueva Escuela Mexicana (NEM); me refiero a la revisión de los Libros de Texto Gratuitos (LTG) y la puesta en marcha de unos cuadernillos de “apoyo” para que las y los maestros favorezcan el aprendizaje de las matemáticas y la lectoescritura. Revisión y puesta en marcha de esos materiales que llevaron al propio Arriaga a “rebelarse” contra la SEP (según algunos medios de comunicación) y a llamar a la creación de unos Comités de Defensa de los LTG y de la NEM.

Como era de esperarse, muchos medios de comunicación, comunicadores, políticos y uno que otro despistado, fijaron postura dando rienda suelta a su imaginación y “creatividad” para desacreditar el llamado hecho por Arriaga y, curiosamente, apoyando a Mario Delgado; ejemplo muy concreto de esto fue el presidente del PRI, “Alito” Moreno, quien muy a su peculiar y salvaje estilo llamó “imbécil” y “payaso” a Marx Arriaga. Otros más mesurados, presentaron sendos escritos donde el análisis de la situación tenía más aristas de aquella que aludía a una posible ideologización o adoctrinamiento a través de un plan de estudios o LTG. Y unos cuantos más, abordaron lo que podría ser el punto fino de la discusión que se perdió entre la gresca: la lectoescritura y las matemáticas en México. Sin embargo, yo agregaría a esta última idea: la “práxis” docente como rehén de la política educativa, pero, particularmente, de las y los funcionarios que, aunque nada saben de educación como el señor Delgado, fueron nombrados Secretarios de Educación, es decir, Secretarios de Estado.

Desde luego que coincido con aquellos que consideran que el director de Materiales Educativos no es un desestabilizador de la Secretaría o del mismo sistema; sí coincido con quienes afirman que el actual secretario de educación persigue intereses particulares muy finos que están ligados con aquella no tan vieja intención de privatizar la educación de nuestro país. La pregunta aquí sería: ¿qué es lo que está en disputa?

Se ha dicho hasta el hartazgo que la educación es un medio para llegar a un fin y, por tanto, los gobiernos establecen una visión de lo que podría colaborar en la formación de ciudadanos críticos, pensantes, actuantes; entonces bien valdría la pena preguntarse: ¿qué tipo de ciudadanos se han venido formando y qué tipo de ciudadanos formaremos?

Ahora bien, se sabe que en los planes de estudio se haya el meollo de la formación y, por tanto, esta idea tiene un impacto directo en el quehacer docente; no hace mucho se hablaba incansablemente de las competencias, aprendizajes esperados, estándares curriculares o de la tan anhelada calidad educativa; hoy se habla de capacidades, campos formativos, progresión de los aprendizajes, etcétera. ¿Cuál es el balance de lo primero y por qué satanizar lo segundo si va comenzando?

Sí, muchos sabiondos dirán que las investigaciones han afirmado esto y lo otro, es decir, que la calidad y las competencias eran y son el camino al éxito; pero, ¿no acaso muchas y muchos que defendían hasta el hartazgo el enfoque basado en competencias hoy recorren el país dictando sendas conferencias, cursos y talleres sobre la NEM y cobrando una fortuna?

Es cierto, el actual modelo educativo y su consecuencia plan de estudios, LTG y otros materiales educativos no son perfectos, hay varias cuestiones que se tienen que revisar, dialogar, consensuar, mejorar, pero, ¿por qué la necedad de regresar a hacer lo mismo cuando los resultados no han sido los que se supone que se habían proyectado y solo se ha burocratizado el proceso educativo hasta el hartazgo?

No creo que la idea de refundar la SEP sea algo descabellado; una institución que opera lejísimos de la realidad de las y los maestros, de las y los alumnos, de las y los padres de familia debería repensarse y refundarse. En esta idea, hay quienes criticaron que la “rebelión” de Arriaga es irrelevante porque es parte del estado al ser un funcionario pagado decorosamente por el estado, y hay cierta razón en ello, pero, ¿quién más se ha rebelado?, ¿el SNTE? Se ha visto que este solo persigue sus propios intereses… ¿entonces?, ¿si hay o no rebelión en la granja y quiénes se supone que se han rebelado?

Se supone que, con la llegada del lopezobradorismo muchas cosas iban a cambiar en el país, pero ni con Esteban Moctezuma, Delfina Gómez o Leticia Ramírez esas cosas (tantas veces prometidas en los discursos) cambiaron en absoluto; se suponía que con el tan cacareado segundo piso de la transformación se “consolidarían” esas cosas que (no) cambiaron en el sexenio anterior, pero tampoco fue así, la designación de Mario Delgado al frente de la SEP fue una bofetada para el magisterio mexicano; pienso en aquel magisterio combatiente (y no combatiente) que padeció los estragos de la reforma educativa de 2013, donde la violación a los derechos de las y los trabajadores de la educación fue más que evidente.

Se supondría que la granja actuó en 2018 y votó por un cambio de régimen, sin embargo, al igual que Orwell, pienso que el poder corrompe y la opresión resurge, y hoy hay evidencia de ello.

Triste y lamentable horizonte para la educación en México.


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