La dilación: una cruel estrategia gubernamental.

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Por término “dilación” he de referirme a la evidente demora en las investigaciones de homicidios o magnicidios como se ha hecho común en los últimos tiempos, es esa tardanza con una clara evidencia de que solo es comprar tiempo para que la resignación de los dolientes o victimas ayude a minimizar la barbarie nacional al amparo del gobierno; esa estrategia de prorrogar la desesperanza y el retardo de las malas noticias de hechos abominables contra la población civil por algún tiempo, no puede ser más que la cara cínica de la indolencia y la omisión (muy parecidas a la complicidad indirecta) .

Relentizar los resultados de una investigación que por su gravedad pone en riesgo la estabilidad de un gobierno no reduce el dolor y la indignación que sienten los padres, hermanos y seres queridos en general de las víctimas de una guerra cada día más inhumana y grotesca.

Más aun cuando muchísimas de sus víctimas solo han tenido la mala suerte de estar en el lugar equivocado en el momento incorrecto; blancos pues del fuego cruzado entre jaurías insaciables protegidos (alentados) por la autoridad gubernamental que juró proteger y servir a la comunidad.

Los medios informativos solo permanecen expectantes y más allá del temor de encarar a los delincuentes solo optan por seguirles el juego a los representantes de las instituciones encargadas de hacer valer la ley en un estado de derecho cada vez más inverosímil. Cuando por el contrario deberían exigir responsabilidad y prontitud en las acciones. Esos periódicos y programas radio-televisivos que solo se prestan a reproducir el eco de las conferencias de prensas son también corresponsables directos de la tardanza e ineptitud (disimulada) con la que tratan a los demandantes.

Nadie puede prevenir lo que ya ha acontecido, pero si es justo y necesario que en cada situación la actitud no sea dilatoria, más todavía inaceptable es que se cuenten con todos los recursos para tales efectos y solo tengamos comportamientos banales con un dejo de amnesia que lejos de satisfacer las demandas, solo acrecientan el resentimiento nacional en contra de un gobierno republicano con olor fétido a dictadura represiva.

Baldemar Montejo Martínez

Baldemar Montejo Martínez

Profesor de educación primaria. Simpatizante de la justicia y la honradez.