Emilio Chuayffet, con oficio político, pero sin ser el académico que merece la SEP.

José Antonio Martínez Gutiérrez

Demasiado pronto para hacer un análisis sobre la designación de Emilio Chuayffet al frente de la Secretaría de Educación.

Quizás lo  que se podría esbozar es su amplia experiencia política y su probado liderazgo.

Me parece también que tiene un perfil adecuado,  sin embargo, no es  de lo mejor que hay el País para encabezar tan importante secretaría.

Y es que sexenios van y vienen y la silla de Vasconcelos sigue sin ser ocupada por un académico con los  conocimiento duros de los enceres educativos.

Basta una breve mirada a la lista de nombres que forman el gabinete y  notaremos que Peña Nieto, en los cargos importantes apostó por la regla,  es decir,  no se salió del guion y  evitó “inmerecidas jaquecas”  designando a personas de su confianza –o más bien dicho- de su círculo cercano.

Lo  hizo bajo ese esquema burocrático  de  lealtades políticas  como  el caso del nuevo titular de la SEP.

En fin, el tiempo marcará la dinámica y los resultados de un Gobierno que aseguró en campaña que “Mexico va a cambiar”.

Aunque con el beneficio de la duda, deseo un buen sexenio educativo.   El País ya no merece seguir perdiendo terreno frente a otros que han sabido diseñar políticas educativas eficaces.

Ojalá que Emilio Chuayffet traiga proyecto bajo la manga.    De  no ser así, el Gobierno seguirá fertilizando la tierra de la ignorancia; por seis años más.

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