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El trasfondo de la toma – Psicosis magisterial.

La toma de la SEV este viernes tiene su trasfondo. No solamente es el retraso en el pago de los incrementos salariales relacionados con la concurrencia estatal de enero a la fecha así como una parte del llamado Bono Duarte. Tiene que ver también con el mal trato que dan el oficial mayor de la SEV, Edgar Spinoso Carrera, y el subdirector de Recursos Humanos José Arcadio Ojeda Rodríguez, a los secretarios generales de las delegaciones D-III-1, D-III-2 Y D-III-5 de la Sección 32 del SNTE. El primero de los funcionarios los atiende de forma grosera y prepotente; el otro los cita para dialogar y los deja plantados.

A esas razones se suma el hecho de que elementos policiacos apostados en la SEV aterrorizan a todas horas del día a los trabajadores si éstos osan reunirse en grupos de dos, tres o más al interior y en las inmediaciones de la Secretaría de Educación.

Si la SEV amanece tomada este viernes no es consecuencia de acciones de trabajadores de la educación que están en contra de la reforma educativa, sino de la insensibilidad de los funcionarios prósperos y policías que al parecer no entienden que si la niña es risueña no hay necesidad de hacerle cosquillas. El paro fue convocado, pues, por las mencionadas delegaciones por las razones ya descritas.

Informes indican que los secretarios generales de las delegaciones D-III-1, D-III-2 Y D-III-5 de la mencionada sección del SNTE solicitaron al subdirector de Recursos Humanos de la SEV, José Arcadio Ojeda Rodríguez, información acerca del por qué no se han pagado los compromisos pactados. Para ello, el funcionario los citó para las 19 horas de este miércoles, pero el subdirector de Recursos Humanos nunca llegó a la cita pactada. Sin embargo, al parecer, no quiso quedar mal con los representantes sindicales y les marcó a sus teléfonos a las 2 de la mañana de este jueves para decirles que los recibiría 9 horas después; es decir, a las 11 de la mañana. Los secretarios generales expusieron sus peticiones por escrito, pero la respuesta fue que mejor vieran al Oficial Mayor, quien los recibió a las 14 horas.

El encuentro fue desagradable. Apenas los secretarios generales expusieron su petición a Edgar Spinoso la respuesta fue tajante, altanera, soberbia: “¡a ustedes no tengo porqué informarles nada. Eso lo arreglo directamente con la comisión negociadora o con Juan Nicolás, ¿ustedes quiénes son para solicitar explicaciones?”. Acto seguido, le solicitó a su secretaria comunicación con el secretario general de la Sección 32 del SNTE, al cual le dijo que con sus secretarios generales delegacionales no trataría el asunto. Al colgar el teléfono, Edgar Spinoso siguió con sus palabras altisonantes por lo que los dirigentes se levantaron de sus lugares y lo dejaron con la palabra en la boca.

Apenas salieron de la oficina del Oficial Mayor de la SEV, los secretarios delegacionales llamaron a su secretario general el cual les confirmó lo que sospechaban: Edgar Spinoso Carrera nunca le llamó por teléfono. Por ello, con la anuencia del secretario general de la Sección 32, decidieron detener las actividades en la SEV para que los funcionarios aprendan a respetar sus compromisos y a contestar a las preguntas decentemente.

*** Como consecuencia del movimiento magisterial, en la SEV permanecen apostados un grupo de elementos policiacos que más que dar confianza causan temor entre los trabajadores.

La actitud poco amable del Oficial Mayor de la SEV hacia los secretarios delegacionales no dio oportunidad para que éstos recibieran una explicación acerca de qué es lo que hace un numeroso grupo de elementos policiacos al interior de la SEV.

En las oficinas centrales de la dependencia laboran unos 2 mil trabajadores, de los cuales poco más de 600 son docentes. Todos ellos se sienten intimidados por la presencia policiaca.

Los policías que se encuentran al interior de la SEV tienen órdenes de no permitir que los trabajadores se reúnan en grupos de dos, tres o más, ni siquiera para tomarse un café. Siguiendo esas órdenes, si los elementos policiacos ven que los trabajadores se congregan, inmediatamente se acercan para preguntarles qué es lo que hacen.

El límite del absurdo llega cuando los elementos policiacos comienzan a ponerse los cascos protectores y a cargar sus escudos para amedrentar a los trabajadores. Otras veces sólo toman sus toletes y escudos y así salen, por ejemplo, a las oficinas sindicales para amedrentar.

En la SEV, pues, se trabaja bajo un régimen de terror. Los trabajadores se sienten limitados en sus movimientos, amenazados y vigilados en todos sus movimientos. Se confirma una vez más que el magisterio ha pasado de ser el mejor de México al peor de los grupos delincuenciales.

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