El trabajo “invisible” de la escuela

Debemos comprender que la educación no es solo responsabilidad de la escuela, sino de toda la sociedad.
Image

“La educación no se trata solo de lo que sucede en el aula; es también lo que ocurre después de la campana escolar”. – Herbert Spencer

En derredor de la figura docente se abren muchos mitos sobre su trabajo, vacaciones y las horas que ello implica porque solo se ve el horario y calendario escolar, sin embargo, lo que pocas personas conocen, es que en derredor de cada hora frente a grupo, existen muchas otras que se llevan a cabo en casa y que resultan fundamentales para el desarrollo del proceso educativo y por tanto para el aprendizaje, que es el tiempo que “no se ve” pero que implica un gran desgaste físico y mental con un profundo impacto social, familiar y profesional.

Así, se tiende a enfocar la atención solamente en las horas frente a grupo. Sin embargo, es esencial detenernos y reflexionar sobre todo lo que sucede detrás de ello, en ese espacio que pocas veces se reconoce pero que constituye el corazón de la educación básica y, por ende, el futuro de nuestras niñas, niños y adolescentes.

Imaginemos por un momento que desapareciera ese tiempo “invisible” en la educación básica. ¿Qué sucedería? No habría revisión de tareas ni preparación ni revisión de evaluaciones, careceríamos de material didáctico de apoyo al aprendizaje, y al no existir la planificación de clases se convertiría en una improvisación constante. No habría registros de lo que ocurre en el aula, y los eventos cívicos y actividades culturales se esfumarían o serían igualmente improvisados. Las actividades extraclase serían un recuerdo lejano.

Pero el impacto no se detendría ahí. La tarea educativa también implica el cuidado y mantenimiento de las instalaciones escolares, el pago de servicios, la construcción de espacios educativos y una serie de gastos administrativos que a menudo son cubiertos con actividades extraclase, de manera personal o con las aportaciones de padres de familia. Esto significa que detrás de cada niño o niña que asiste a la escuela hay un esfuerzo muy significativo por parte de la comunidad escolar.

Es crucial reconocer que la labor educativa va más allá de las “horas de clase”. Se trata de una dedicación constante que va acompañada de vocación, experiencia, preparación, capacidad y entusiasmo. Todo esto se hace en aras de ofrecer una educación que va más allá de las cifras y las estadísticas, una educación que tiene el poder de transformar vidas y comunidades.

En un momento en el que la educación enfrenta desafíos sin precedentes, es fundamental que autoridades, familias y la sociedad en su conjunto reconozcan y valoren todo lo que sucede en los centros educativos. Debemos apreciar el esfuerzo y el compromiso de quienes trabajan incansablemente para llevar educación a cada rincón del país. Debemos comprender que la educación no es solo responsabilidad de la escuela, sino de toda la sociedad.

Así que la próxima vez que pensemos en la educación, especialmente en este periodo vacacional, recordemos que hay mucho más en juego de lo que se ve a simple vista. Detrás de cada lección, cada tarea y cada actividad escolar, hay un mundo de esfuerzo y dedicación que merece nuestro reconocimiento y apoyo. La educación básica es el cimiento de nuestro futuro, y debemos cuidar y valorar todo lo que la hace posible, incluso lo que sucede en ese tiempo «invisible» que da forma a las mentes y corazones de las generaciones venideras. Porque la educación, es el camino. Muy Feliz Navidad…

https://manuelnavarrow.com

manuelnavarrow@gmail.com

TEMÁTICAS: