- La dialéctica en el siglo XX: Desde la visión de Adorno y
La tradición de la escuela critica fundada en la “Escuela de Frankfurt” que desarrolla una crítica a la dialéctica de la sociedad contemporánea que, nos posibilita la lectura de la realidad educativa, y, en nuestro caso la de la Nueva Escuela Mexicana (NEM) como propuesta curricular emergente desde una visión crítica. De esta academia emerge la corriente de pensamiento dialectico de Theodor W. Adorno, quien definió la dialéctica negativa como método para revelar contradicciones inherentes a las estructuras sociales; en su obra “Dialéctica negativa” escribió: “La contradicción es la no identidad bajo el aspecto de la identidad” (Adorno, 1998, p. 5). Con esto en mente es que proponemos hacer un acercamiento dialectico a la NEM, a sus ideales en contraste con la realidad histórica, social y material.
Cabe señalar que Herbert Marcuse, también utilizó la dialéctica para criticar la racionalidad instrumental del capitalismo, señalando que la verdadera emancipación requiere de superar la lógica de dominación y, que desde la NEM se platea su estudio para la superación de las contradicciones que emergen en la comunidad, la escuela y el aula definidas como territorios, desde los cuales se problematiza la realidad, para transformar, comprender y aprender.
En este sentido la formación de las y los estudiantes de la NEM busca que vivan los derechos humanos desde sus realidades concretas, en su cotidianidad y en permanente relación con la diversidad territorial, social, lingüística y cultural que constituye un país como México para que interactúen, dialoguen y aprendan diversas capacidades que les permitan comprender y participar en la transformación de las relaciones desiguales que existen por motivos de clase, etnia, sexo, género, edad o capacidad, mismas que violentan la dignidad humana. (SEP, 2022, p.8)
Ahora bien, desde el grupo de filósofos asociados a la escuela de Frankfurt, el desarrollo de la corriente de pensamiento conocida como “Teoría critica”, está profundamente influenciada por el marxismo y la filosofía hegeliana en la que se busca comprender y transformar a las sociedades capitalistas avanzadas.
En dicho sentido, la dialéctica negativa de Adorno profundiza en la idea de que la dialéctica no es un simple método para resolver contradicciones, sino una herramienta para revelar las contradicciones inherentes a las estructuras sociales. En el caso educativo, esto puede ejemplificarse a través del análisis del currículo propuesto por la NEM, que refleja tensiones y contradicciones propias del sistema educativo en su transición hacia un modelo más inclusivo y crítico.
- Dialéctica negativa.
Por otro lado, Adorno sostiene que: “La dialéctica negativa rechaza la reconciliación forzada y busca mantener viva la tensión inherente entre lo ideal y lo real” (Adorno, 1966/1998). Aplicado al currículo de la NEM, este enfoque permite identificar cómo el modelo busca promover la inclusión, la interculturalidad y el aprendizaje crítico (lo ideal), mientras se enfrenta a estructuras educativas tradicionales que aún responden a la lógica del rendimiento estandarizado y la formación para el mercado laboral (lo real). Por ejemplo, aunque el currículo de la NEM prioriza proyectos comunitarios y la resolución de problemas contextuales, los desafíos en su implementación revelan contradicciones entre estas intenciones y las prácticas heredadas del modelo tecnocrático al cual los docentes parecen estar dependientes, lo que impide su hacer uso de su autonomía.
Cabe resaltar que con la NEM llegan autores contemporáneos como Boaventura de Sousa Santos, quién aportan una perspectiva relevante: “La transformación de la educación requiere enfrentar las contradicciones del conocimiento dominante, que perpetúa la desigualdad, y abrir espacios para epistemologías del Sur” (Santos, 2009, p. 68). Esto se refleja en el esfuerzo de la NEM por integrar saberes locales y promover una educación contextualizada, que reconozca la diversidad cultural y social del país. Sin embargo, la resistencia institucional y la falta de formación docente en pedagogía critica adecuada ponen en evidencia las tensiones entre los objetivos del currículo y las condiciones materiales del sistema educativo.
Por su parte, Paulo Freire subraya que: “La educación no puede ser neutra; o es un acto de liberación o es un acto de domesticación” (Freire, 1970, p. 69). En el caso de la NEM, la propuesta curricular busca ser un acto de liberación al empoderar a los estudiantes para analizar críticamente su realidad. Sin embargo, la falta de recursos y la persistencia de prácticas autoritarias en algunas escuelas representan obstáculos que mantienen viva la contradicción entre lo que el currículo aspira a ser y lo que es en la práctica.
En términos de la dialéctica negativa, estas contradicciones no deben verse como fallos a superar, sino como oportunidades para profundizar en el análisis crítico del sistema educativo. Como concluye Adorno: “La verdad no se alcanza eliminando las contradicciones, sino enfrentándolas y exponiendo su naturaleza” (Adorno, 1966/1998). Este principio es central para entender cómo la NEM, al poner de manifiesto las tensiones inherentes al currículo y su implementación, puede convertirse en un motor de transformación educativa que no busca la perfección, sino el cuestionamiento constante de las estructuras que perpetúan la desigualdad y la exclusión.
Ahora bien, en la dialéctica este pensamiento se presenta la contradicción como la no-identidad. Es decir, ni es la tesis, ni es la antítesis, Adorno afirmaba que la contradicción no es simplemente una oposición entre dos términos, sino una no-identidad oculta bajo la apariencia de identidad. Según Adorno, “…la identidad es la ideología por excelencia, y su función es ocultar las fracturas y contradicciones inherentes a lo real” (Adorno, 1966/1998). Esto se ejemplifica en la sociedad capitalista, donde la promesa de libertad individual coexiste con sistemas que perpetúan la alienación y la dominación.
En el caso educativo, esta contradicción se refleja en las políticas y discursos que proponen una educación equitativa y universal, mientras persisten condiciones que perpetúan la exclusión y las desigualdades estructurales. Por ejemplo, la NEM plantea como objetivo central la inclusión educativa y la promoción de aprendizajes significativos vinculados a las realidades sociales de los estudiantes. Sin embargo, en la práctica, las estructuras tradicionales del sistema educativo, como la desigualdad en la asignación de recursos o la evaluación estandarizada, generan una disonancia entre el ideal inclusivo y la realidad material.
En este sentido Boaventura de Sousa Santos señala que: “La escuela, en lugar de ser un espacio de emancipación, puede reproducir las mismas contradicciones sociales que pretende superar” (Santos, 2009, p. 47). En este sentido, el currículo de la NEM, aunque busca democratizar el acceso al conocimiento y fomentar una educación comunitaria, aún enfrenta desafíos derivados de la brecha entre los principios establecidos en el marco curricular y las condiciones laborales y materiales de los docentes y estudiantes, entre ellas la dependencia de los docentes a modelos educativos tradicionales como reminesinecias del viejo paradigma tecnocientifico.
Respecto a la no-identidad Henry Giroux, aporta al análisis al sostener que: “Las escuelas funcionan como sitios donde las contradicciones de la democracia capitalista se ponen en evidencia: promesas de igualdad que chocan con la realidad de la desigualdad estructural” (Giroux, 2001, p. 23). En el contexto de la NEM, esta contradicción puede observarse en la implementación de proyectos socioeducativos que promueven la inclusión, mientras que las carencias de formación docente y recursos pedagógicos limitan su alcance, así como una supervisión escolar atada a modelos autoritarios y fijos.
La dialéctica de la no-identidad, según Adorno, permite revelar cómo estas promesas educativas de emancipación e inclusión se ven atravesadas por estructuras sociales que reproducen desigualdades. Éste concluye que: “La conciencia de la contradicción es la condición para la crítica, y la crítica es el primer paso hacia el cambio” (Adorno, 1966/1998). De este modo, analizar la educación desde esta perspectiva no busca resolver las tensiones de manera inmediata, sino abrir un espacio crítico para enfrentarlas y transformarlas progresivamente.
La dialéctica como crítica negativa, según Adorno, es una herramienta para desenmascarar las falacias y contradicciones de la sociedad moderna basada en el capital y la narcocultura dominante. Para éste, “…la sociedad moderna presenta su estructura como natural, aunque está cargada de contradicciones internas y de relaciones de poder que perpetúan la opresión” (Adorno, 1966/1998). Este enfoque permite revelar cómo el sistema capitalista logra que las desigualdades estructurales se acepten como inevitables, convirtiéndolas en una suerte de ley natural en lugar de reconocerlas como construcciones sociales que pueden y deben cambiar si no son funcionales para la vida misma.
- Tensiones entre el ideal educativo y la realidad.
En el ámbito educativo, esta crítica negativa puede observarse en las tensiones entre los ideales proclamados por sistemas educativos como la NEM y las realidades que enfrentan tanto docentes como estudiantes. Así, el hecho de que la NEM busque promover una educación equitativa, crítica y contextualizada en las comunidades, representa el “ideal”, pero el sistema educativo, al estar inmerso en una lógica capitalista, enfrenta presiones que limitan su capacidad transformadora “realidad”. Por ejemplo, las evaluaciones estandarizadas (pisa), la presión social y el entendimiento de hecho educativo desde una visión de competitividad laboral y económica, la centralización curricular (que aun y cuando se dé a manera de sintética y dé una supuesta autonomía al docente, sigue la lógica del capital, al homogenizar los conocimientos y las habilidades de los alumnos al cobijo de las supuestas habilidades humanas) y las desigualdades en infraestructura, entre otras, finalmente reproducen las mismas contradicciones que el modelo educativo pretende superar.
Por su parte, Diego Ruzzarín, influencer de corte crítico, en sus reflexiones contemporáneas, señala que “…la educación es una herramienta del sistema para perpetuar las estructuras de poder, pero también puede ser un espacio de resistencia si se asume desde la crítica y la reflexión” (Ruzzarín, 2022). Desde esta perspectiva, la dialéctica negativa aplicada al análisis educativo permite identificar, cómo las promesas de inclusión y democratización se enfrentan a una realidad donde el capital define qué conocimientos son valiosos y cuáles no. “Logro del perfil de egreso”.
Ahora bien, Boaventura de Sousa Santos complementa esta idea al afirmar que “…la educación moderna tiende a homogenizar las experiencias de los estudiantes bajo una lógica tecnocrática, perdiendo de vista las realidades culturales y materiales de las comunidades” (Santos, 2009, p. 56). Esto es evidente en la implementación de currículos que, aunque buscan ser inclusivos, no siempre consideran las condiciones socioeconómicas y culturales específicas de las comunidades marginadas.
En el marco de la NEM, las contradicciones emergen, por ejemplo; en la apuesta por un currículo que valore las lenguas indígenas y la cultura local, se observa que las realidades educativas continúan privilegiando un enfoque uniforme y centralizado en el terreno de los hechos, esto debido a varias circunstancias antes mencionadas. Aquí, se observa lo que Adorno describe como la aceptación acrítica de la desigualdad como algo natural, es una situación que, según él, sólo puede ser cuestionada mediante una crítica radical que rechace la reconciliación superficial entre ideales y realidades.
Adorno concluye que “…la crítica negativa no busca un consenso inmediato, sino la exposición de las contradicciones como paso esencial hacia la transformación” (Adorno, 1966/1998). En el caso de la educación, esto implica no sólo identificar las falacias del sistema, sino también abrir caminos para que las comunidades educativas encuentren alternativas más justas y equitativas, en este sentido, la NEM parece en su esencia un buen principio para el logro de sus ideales.
- Conclusión: La crítica dialéctica como posibilidad de transformación
A la luz de la dialéctica negativa desarrollada por Adorno y retomada por otros pensadores de la Escuela de Frankfurt como Marcuse, se revela con claridad que las contradicciones presentes en el sistema educativo no son meros obstáculos para superar, sino expresiones estructurales de una realidad social profundamente atravesada por la lógica del capital, la desigualdad y la racionalidad instrumental. En este contexto, la Nueva Escuela Mexicana representa una propuesta curricular que, al mismo tiempo que aspira a la inclusión, la equidad y la emancipación, se ve enfrentada a estructuras históricas y materiales que niegan o limitan tales aspiraciones.
Lejos de disolver las tensiones entre lo ideal y lo real, la dialéctica negativa insiste en mantenerlas visibles, como condición crítica para la transformación. Así, la NEM, más que una solución cerrada, se configura como un campo de lucha simbólica y material donde se disputa el sentido mismo de la educación: ¿educar para qué?, ¿para quién?, ¿desde dónde?
En este punto de la reflexión, se hace necesario avanzar hacia un análisis de la dialéctica contemporánea más allá de la Escuela de Frankfurt. Para ello, en la cuarta parte de este artículo, retomaremos las perspectivas de pensadores actuales como Slavoj Žižek, Boaventura de Sousa Santos y Byung-Chul Han, cuyas visiones aportan nuevas claves para comprender las contradicciones de nuestro tiempo. Su lectura crítica del capitalismo global, de las formas actuales de dominación simbólica, de las epistemologías del sur y de la erosión del sujeto en la era de la hipertransparencia, nos permitirá complejizar aún más el análisis del proyecto educativo de la NEM y sus posibilidades reales de transformación emancipadora.
Como señala Žižek: el problema no es tanto cómo escapar de la ideología, sino cómo reconocerla en nuestra realidad cotidiana (1989). Desde esta advertencia, el siguiente apartado buscará ampliar el marco crítico de la dialéctica, cruzando fronteras disciplinares y geopolíticas, en un intento por pensar la educación desde el conflicto, la otredad y la esperanza.
Nota ética: este articulo ha sido potenciado por la IA.
Bibliografía:
- Adorno, T. W. (1998). Dialéctica negativa (Trad. J. Muñoz). Akal. (Obra original publicada en 1966).
- Freire, P. (1970). Pedagogía del oprimido. Siglo XXI Editores.
- Giroux, H. (2001). Theory and resistance in education: Towards a pedagogy for the opposition. Bergin & Garvey.
- Marcuse, H. (1964). One-Dimensional Man: Studies in the Ideology of Advanced Industrial Society. Beacon Press.
- Ruzzarín, D. (2022). La educación como resistencia: Reflexiones críticas sobre el conocimiento y el poder. Ediciones Críticas.
- Santos, B. de S. (2009). Una epistemología del sur: La reinvención del conocimiento y la emancipación social. Siglo XXI Editores.
- Žižek, S. (1989). The Sublime Object of Ideology.
