COVID-19, entre la doxa y la episteme


Los sucesos de la vida cotidiana nos llevan a reflexionar sobre cómo un acontecimiento mundial se nos hizo local, y cómo se afectaron los comportamientos de las comunidades escolares polarizando sus comportamientos.

Bauman (1999) ya nos advertía que en la educación de la modernidad líquida requeriríamos enfrentar la incertidumbre, ser flexibles, adaptarnos rápidamente, construir una nueva identidad digital, que el COVID 19, vino a apresurar modificando todos nuestros esquemas de vida, esta sería en lo sucesivo, la nueva forma de mirar las cosas que precipitaron el cambio, en donde la escuela no fue la excepción teniendo que incorporar a lo que se venía resistiendo, las nuevas tecnologías, no solo como herramientas de escritura y lectura, sino también para la comunicación en la nueva relación a la distancia.

El 11 de febrero del 2020, la Organización Mundial de la Salud, otorgo oficialmente el nombre COVID-19, a la Pandemia surgida a fines del año 2019 en la Cd de Wuhan en el país de China, que cuenta con más de mil cuatrocientos millones de habitantes, lugar en que ocurre el primer brote por lo que a la fecha han fallecido más de 4,500 personas.

Paulatinamente la pandemia avanzo al continente europeo, y al resto de continentes, por lo que en este momento en el mundo hay más de diez millones de casos y ha cobrado la vida de más de 500 mil personas, continuando avanzando en tanto no haya vacuna para su contención.

Para México se dice que desde el 27 de febrero se comienzan a dar los primeros casos, por lo que, al mes de julio, hay más de 200 mil contagios y estamos llegando a los 30 mil fallecidos, en un país que tiene más de 125 millones de habitantes, ya hemos rebasado los indicadores de España.

El confinamiento como estrategia de contención de la enfermedad cumplió tres meses, situación que afectó económicamente a la población y también en lo social al reconocerse el aumento de casos de violencia en el hogar, lugar que paradójicamente, debiera ser el espacio más seguro de todos, en donde desde lo escolar confluyeron todos los actores para alcanzar los aprendizajes esperados, aunque un porcentaje del 20% no tuvo acceso a la educación virtual.

En este momento nos encontramos en el tránsito al semáforo naranja que aporta las condiciones para que los estados de la república paulatinamente abran los negocios con lo que se pretende recuperar la llamada nueva normalidad y que el país entre en fase de crecimiento, el sector educativo será el último en incorporarse dado el riesgo que implica mover a más de treinta y seis millones de estudiantes y más de dos millones de docentes, además de los padres de familia.

En este inter, se han detectado dos grupos de comportamiento humano que afectan a la escuela:

  • Los sujetos que en su gran mayoría, creen en el discurso del gobierno, que les pide que se queden en su casa (Programa aprende en casa), desde el referente médico se aportan argumentos de cómo avanza la enfermedad y las medidas de protección a las que deben sujetarse los grupos humanos, padres de familia que inculcan esto a sus hijos.
  • Los sujetos que en una minoría no creen en el discurso del gobierno, ni en la existencia de la enfermedad, es posible que su condición económica de ir al día, que los obliga a trabajar, pero al mismo tiempo tampoco son solidarios al no atender las medidas de seguridad, porque sus creencias rigen su comportamiento, vemos familias completas que transitan en las calles sin el menor cuidado.

Esto nos lleva a reflexionar sobre los modos de construcción del conocimiento en lo escolar y sus tipos:

Gurvitch (1962) nos propone los siguientes tipos que nos pueden ayudar a la comprensión de este fenómeno:

  • El conocimiento filosófico busca explicar los principios y fines de la realidad,
  • El conocimiento político se da en razón del factor poder en la interacción humana,
  • El conocimiento técnico permite el desarrollo de habilidades y uso de herramientas en la solución de problemas,
  • El conocimiento de sentido común permite la convivencia en la cotidianeidad,

Se pueden agregar otros como:

  • el conocimiento religioso que permite la convivencia con dios,
  • y el conocimiento científico, resultado de una organización conceptual y empírica que tiene a su verificación.

Estas formas de construcción del conocimiento nos llevan a la reflexión  COVID-19, entre la doxa y la episteme que se da en las relaciones escolares:

  • La doxa significa opinión, esta no ofrece certeza, se fundamenta en el conocimiento del sentido común; Fresneda (1999) nos indica que en el sistema político-económico que vivimos hay conceptos básicos que orientan nuestras acciones: ambición, dinero, éxito. Así se construye el futuro, o al menos eso nos han hecho creer con machacona insistencia en los últimos quince años o veinte años. Ansiedad, depresión, estrés. Es el peaje que todos tenemos que pagar, nos guste o no, para logar el sueño de nuestra vidas…Beck (2020) se pregunta ¿Somos una sociedad de Yoicos? Hay sin duda, razones para creerlo si se pasa revista a las expresiones en boga en nuestro tiempo: falta de solidaridad, decadencia de valores, cultura del narcisismo, trampa del egoísmo, pensamiento reivindicativo, hedonismo son términos que resuenan en el espacio público…Este sistema capitalista que estimula el individualismo hace presentes las creencias, por un lado, unos siguen aspirando a un mayor enriquecimiento a costa de la salud de sus trabajadores, y otros por la lucha del sustento diario ante necesidades apremiantes de sobrevivencia.
  • Y la episteme basada en el conocimiento científico nos ayuda a entender nuestra realidad al considerarse superior al anterior.

Estos referentes han sido la base de los comportamientos humanos en el mundo, personas que hacen caso al conocimiento científico ante el riesgo que significa la enfermedad, y otras que hacen caso a sus propios referentes, situación que deriva en lo que esta ocurriendo en México, al no creer, esto los pone en riesgo para sí mismos y para la sociedad, ya que no usan cubrebocas, tampoco se cuidan, con esto se aumenta el contagio y no se aplana la curva que en el discurso se dice va reduciendo, cuando matemáticamente se aprecia un crecimiento sostenido.

Para los que no creen, sólo hasta que han perdido seres queridos es que hacen la recomendación de que es cierto y que hay que cuidarse. A estas alturas sigue siendo necesaria la toma de conciencia por la episteme, y no hasta que se vivan las consecuencias en carne propia.

De ahí la importancia de la educación, que nos ayuda a tomar mejores decisiones, en un marco de libertad poder elegir ser mejor humano, que cuida su salud para sí mismo y para la colectividad, que es la esencia de una educación democratizadora a la que aspira el pueblo mexicano.


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Referencias

Beck, Ulrich. (2002) Hijos de la libertad. México. FCE.

Fresneda, Carlos. (1999) La vida simple. España. Planeta.

Goldín, Daniel. Et al. (2015) Las TIC en la escuela, nuevas herramientas para viejos y nuevos problemas. México. Oceano.

Jiménez-Ottalengo, Regina y Carreras-Zamacona, María Teresa. (2002) Metodología para la investigación en ciencias de lo humano. México. UP.

Zygmunt, Baugman (1999) La globalización. Consecuencias humanas. México. FCE.


Fernando Flores Velázquez
Doctor en Ciencias de la Educación por el ISCEEM. Director del Centro de Investigación e Innovación de la Educación en Toluca (CIIE-Consultoría)

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